
El aire más puro se respira en pleno microcentro
En el edificio Comega, una terapia de oxígeno permite a los oficinistas escaparse de la polución y el estrés urbano
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Oxigenarse, llenarse de aire, respirar. Parece fácil, pero no lo es. Mucho menos cuando el oxígeno que llega a los pulmones en una ciudad como Buenos Aires no supera el 4% de pureza. Entonces, inspirar no es suficiente. Pero ¿qué pasaría si ese aire alcanzara el 90% de pureza? Sí, claro: ahí la cosa cambia. Y lo mejor es que no hay que recorrer muchos kilómetros para lograrlo. En pleno microcentro porteño es posible respirar el oxígeno más puro. Aunque parezca una locura.
Hace dos meses, Lucrecia Grande Rocha, una joven de 29 años con experiencia y formación comercial en hotelería, decidió poner un oasis de relajación y terapias orientales en el edificio Comega, uno de los más emblemáticos de Buenos Aires. Allí, en el piso 14 de Corrientes 222, desfilan gerentes, oficinistas con alto grado de estrés y demás personas que buscan hacer una breve pausa para relajarse con un masaje exprés (de tipo tailandés o shiatsu) o probar la terapia de oxígeno, sin dudas, lo más novedoso de la propuesta de OM House.
Mientras algunos deben recorrer unos pocos metros, para otros basta con subir algunos pisos. "Estamos en el centro justamente para que las personas puedan escaparse y tomarse un break a la hora del almuerzo, a media tarde o antes de irse a su casa. La idea es relajarse para seguir con las actividades del resto del día con todas las pilas", dice la joven fundadora de OM House. El mediodía y la tardecita, justo antes de la vuelta a casa, son los horarios más requeridos. Y también hay días más concurridos que otros: los lunes y martes son tranquilos en comparación con los miércoles, jueves y viernes, cuando avanza la semana y, naturalmente, aumenta el grado de estrés y la necesidad de relax.
Los bares de oxígeno han proliferado de forma notable en las ciudades con alto grado de polución como México DF o Lima. Y también en otras que buscan siempre estar a la vanguardia, como Londres, Berlín o Nueva York. En Buenos Aires funcionó, hasta no hace mucho, un bar de oxígeno en Palermo. Pero cerró, y con él, la posibilidad de aspirar el aire más limpio.
Es que respirar aire puro es, en realidad, una utopía. Una utopía que ni en los lugares más alejados de la civilización, donde hay mínimos niveles de contaminación, alcanza el 20% de pureza. Por eso hay que recurrir a un generador de oxígeno que purifica el aire del ambiente.
"Si uno quiere, todos los días se puede tomar oxígeno puro, el único recaudo es que no sean más de 20 minutos porque es muy potente –advierte Lucrecia–. Hay mucha gente que ya lo adoptó como un ritual y viene todas las semanas. A los más escépticos les digo que prueben un mes y van a ver las diferencias. Te revitaliza, te energiza y relaja. Uno descansa y se siente mejor, es realmente notable la diferencia. Incluso mejora el aspecto de la piel y el pelo." La sesión cuesta 55 pesos, aunque hay abonos semanales por menos.
Budista y amante de la filosofía oriental, Lucrecia practica la meditación y viajó varias veces a Asia, donde realizó diversos retiros espirituales. "Ahí está lleno de lugares donde se hacen masajes en la calle –cuenta–. Pero acá no están muy al alcance de la gente; es muy engorroso, hay que llamar con mucha anticipación... La idea es que sea algo rápido y fácil, y cuando estás contracturado o estresado puedas llamar y hacerte un masaje de calidad, terapéutico y que te sirva", dice quien trabajó durante siete años como gerente en Estancia La Candelaria, donde su familia está a cargo de la explotación turística de ese complejo en Lobos.
Tres gabinetes –uno con sillas para masaje shiatsu, y dos sillones con apoyapies para el thai foot massage–, música ambiental, un té de menta acompañado con galletas de avena y unas almendras como refrigerio de bienvenida, sumadas a una ambientación oriental, bastan para que quien traspase la puerta sienta que ya se sacó algún peso de encima.
"Como la idea es que alguien pueda relajarse en 20 minutos [aunque hay opciones de masajes de hasta una hora] hacemos el shiatsu, que es la forma más rápida y simple de hacerse un masaje porque no tenés que sacarte la ropa ni usar cremas que pueden mancharte el pelo. En poco tiempo te descontractura y relaja", explica Grande Rocha. Los 20 minutos cuestan 75 pesos.
El thai foot massage o reflexología, en cambio, se realiza en amplios sillones. "En ese caso se tocan los puntos reflejos del pie que repercuten en todo el cuerpo. Es un masaje que, en general, se combina con la terapia de oxígeno, algo que está muy de moda en las capitales del mundo."
Eso sí; como en este tipo de terapias de oxígeno el aire es muy seco, debe pasar por un medio húmedo, como el agua, a la que se le agrega una combinación de esencias aromáticas. "La aromaterapia tiene la doble función de humedecer ese oxígeno y además brinda una acción terapéutica. La naranja sirve para la energía; la menta para la concentración, y palma rosa para la relajación", afirma Lucrecia. Lo que se dice un shock de aire puro. De verdad.
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