El amor da buena prensa: parejas en las redes

Alex Williams
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6 de septiembre de 2014  

NUEVA YORK.– ¡Ah, la sinergia, ese término tan noventoso! Sin embargo, el concepto ha cobrado nueva vida, ahora que las superparejas –relaciones sentimentales en las que cada uno de los miembros es un profesional exitoso y tiene un ejército de seguidores online– han descubierto las ventajas que les ofrecen Instagram y Twitter a la hora de potenciar sus marcas personales.

Qué lejos estamos de la era pre-Facebook, cuando una "superpareja" recién se ganaba ese título después de haber acumulado suficientes fotos en galas benéficas, hasta que eventualmente merecían una mención en alguna revista o periódico que las reconocía como tales. Ahora, con decenas de miles, por no decir millones de seguidores de sus 140 caracteres, esos jugadores que fusionan con el romance sus marcas personales pueden saltearse ese proceso de iniciación, aprovechando su influencia en las redes sociales para venderse ante la opinión pública como una unidad.

Gracias a las ilimitadas oportunidades de autopromoción que existen en Twitter, Facebook y otros sitios, cada uno de los miembros de una superpareja puede convertirse en el mejor publicista de su compañero o compañera sentimental, haciendo bombo de su más reciente aparición televisiva, del último premio que ha ganado o de su último libro, todo bajo el paraguas del amor, porque al fin y el cabo, si te elogia tu pareja, ni hay que preocuparse de ser falsamente modesto, ¿no?

Pero no es sólo un tema de cibertráfico de influencias. Si usan estratégicamente esas plataformas digitales, las superparejas tuiteras pueden posicionar sus relaciones como una especie de reality show online que impulsa su mutua imagen pública a través de un inteligente despliegue de parloteos de sitcom, glamorosas fotos de viajes y extravagantes detalles de su relación que dejen al descubierto esos rasgos que los convierten en una pareja única.

Por supuesto que esa estrategia tiene sus desventajas, como pudieron descubrirlo el jugador de golf Rory McIlroy (2,05 millones de seguidores en Twitter) y la tenista Caroline Wozniacki (669.000 seguidores), después de mantener un romance de alto perfil que floreció y luego hizo implosión, todo a través de Twitter. Tras su ruptura, en mayo último, que según algunos comentaristas se habría desencadenado después de que Wozniacki, de 24 años, tuiteara una foto poco favorecedora de McIlroy, de 25 años, siesteando en la cama con la boca abierta, el reciente ganador del Abierto de Gran Bretaña y del torneo de la PGA les dijo muy apenado a los periodistas que planeaba mantenerse fuera de las redes sociales "durante un buen tiempo" para sanar sus heridas.

Wozniacki se vio obligada a cambiar su avatar de Twitter, una foto en la que se los veía "chocando esos cinco" en un campo de golf, por una foto en la que se la ve posando como una bruja que revuelve un caldero humeante, y que algunos observadores interpretaron como un jocoso intento de hacerle un gualicho a su ex. Las redes sociales le sirvieron al menos como una linda plataforma para devolver el golpe.

Poco después, la tenista ya estaba posteando en Instagram las "fotos de lo que hasta ahora se perdieron", como ella en una bikini azul, jugueteando con Serena Williams en una playa de Miami, o haciendo alusiones en Instagram a los 2,5 centímetros de altura que le sacaba a su ex novio ("Paseando por Estambul. ¡Hace tres años que no podía salir con tacos altos en un día normal", escribió el 17 de julio).

A continuación, una mirada sobre las superparejas líderes del momento en las que cada uno de sus integrantes es una estrella de las redes sociales por derecho propio, y sobre el modo en que el alcance de las redes les asegura a todos ellos que uno más uno es igual a tres.

Kanye West y Kim Kardashian

Quiénes son: Kimye, obviamente.

Marca en Twitter: Kim tiene 17,4 millones de seguidores en Instagram y Kanye tiene 10,7 millones de seguidores en Twitter.

Estrategia en las redes sociales: son la respuesta pochoclera de los Estados Unidos al príncipe Guillermo y la princesa Kate de Inglaterra. Básicamente, West deja toda las responsabilidades de las redes sociales a su novia, pero la catarata de selfies de Kardashian los muestran a ambos transitando la alfombra roja en una gala del Met, paseando por la ribera del Sena vestidos de Alexander McQueen para la revista Vogue, y haciéndose arrumacos en la presentación parisina de la línea de ropa de West. Lo único que les falta es la doble coronación. De hecho, la cobertura que tuvo en las redes su esplendorosa boda privada de mayo habría ruborizado al príncipe Carlos y a Lady Di. El Real Rapero incluso se quejó ante los periodistas de haber tenido que pasarse "como cuatro días" de su luna de miel ocupándose de procesar las fotos, para asegurarse de que estuvieran listas para hacerlas públicas, después de que Annie Leibovitz hizo su changuita. Sus esfuerzos rindieron frutos: la foto de gran firma de su boda consiguió 2,39 millones de likes, la mayor cantidad de aprobaciones en la historia de Twitter.

Lena Dunham y Jack Antonoff

Quiénes son: creadora y estrella de la serie Girls, de HBO; guitarrista y vocalista de la banda Fun and Bleachers.

Marca en Twitter: Lena tiene 1,67 millones de seguidores; Jack tiene 62.600.

Estrategia en las redes sociales: En Manhattan, no hay nada peor visto que el autobombo. Así que no debería extrañarnos que dos de los personajes más irónicos de la realeza local, que están juntos desde 2012, a la hora de promocionar sus nuevos discos o libros (algo que hacen muy seguido), siempre incluyan algún detalle menos glamoroso. "Muerta de orgullo por este tipo que anoche hizo tronar The Troubadour", posteó ella en Instagram en marzo. La selfie que acompañaba el comentario, sin embargo, los mostraba despatarrados en un sillón con la mirada perdida y vacía, como pacientes terminales. En el costado mediático de su relación, Lena entretiene a sus seguidores con fanfarronadas del frente doméstico: "@jackantonoff me acaba de decir amablemente que tuiteé una pavada", escribió en septiembre pasado. El efecto buscado es recordarles a los fans que Girls no es un reality show, y que la Lena de la vida real no está condenada a sufrir por amor, como su álter ego televisiva, Hannah Horvath.

Brian Stelter y Jamie Stelter

Quiénes son: conductor de Reliable Sources de la cadena CNN y ex periodista de The New York Times; presentadora del estado del tránsito de NY1 nominada al Emmy, bloguera de alimentación y novelista.

Marca en Twitter: Brian tiene 233.000 seguidores; Jamie, 11,800.

Estrategia en las redes sociales: un romance tuitero para la historia. Brian conoció a su futura esposa en el trabajo, y según admitió, primero flirteó con ella por mensajes directos. Utilizaron Twitter para forjarse prominentes carreras (el incansable Brian tiene más de 60.000 tuits en su haber, alrededor de 25 por día desde que abrió su cuenta, en 2008). Y después de su compromiso, el año pasado –se casaron en febrero último–, les pidieron a sus amigos que no divulgaran la noticia para poder planear su estrategia en las redes (Brian dijo que incluso verificó que la cuenta @JamieStelter estuviera disponible en Twitter antes de proponerle matrimonio).

De hecho, la pareja ha demostrado tener la energía propia de los jóvenes enamorados para promocionar sus últimos libros y apariciones en televisión y en otros medios. Jamie incluso tuiteó en vivo las apariciones de su marido en Reliable Sources. Sus infatigables esfuerzos en las redes sociales parecen estar rindiendo frutos: los Stelter figuraron en la lista de "Superparejas 2014" del New York Observer.

Bill y Melinda Gates

Quiénes son: cofundador de Microsoft; cofundadora de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Marca en Twitter: Bill tiene 16,9 millones de seguidores; Melinda tiene 534.000.

Estrategia en las redes sociales: estos fundadores de una entidad benéfica que cuenta con 40.000 millones de dólares de fondos han usado su enorme masa de seguidores en Twitter para transformar su imagen: de megamillonarios de la tecnología a embajadores de los problemas globales, hasta alcanzar el nivel de Bono o de George Soros. El de ellos es un diálogo continuo en Twitter, pero un diálogo sorprendentemente libre de chismes tecnológicos, selfies de veladas de gala y adelantos de Windows 9. La pareja se ocupa de temas serios, como el sistema de salud, la pobreza global y la educación, así que su consistente masa de posts siempre tiene aspiraciones muy altas y de alcance global, algo así como si Dag Hammarskjold (reconocido Secretario General de la ONU) hubiese tenido la oportunidad de cambiar el mundo tecleando con sus pulgares.

The New York Times

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