
El amor después de Rodrigo
Agustina Cherri cantó con él en el Luna Park y compartieron asados en Pilar; ahora, no le extraña que muchos le recen
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Desde el afiche de vía pública, las intenciones están claras. La cara de Rodrigo, enorme, es lo único que se destaca. A un costado, en un ángulo inferior, aparecen las figuras de Agustina Cherri y Guillermo Pfening. Se trata de Rodrigo, la película , y aunque exista una historia de ficción como pretexto, su imagen, su carisma y su música son los elementos convocantes del filme que se estrenó ayer en todo el país.
Dirigida por el debutante Juan Pablo Laplace y producida por Argentina Sono Film, la película marca el debut de Cherri en el cine. Con 18 años, lleva más de una década en televisión y este año vuelve a Chiquititas , el programa que popularizó su imagen de niña angelical.
-Mucho se habló de tu relación con Rodrigo. ¿Realmente llegaste a ser su amiga?
-Sí, claro. Todo arrancó con el tema de apertura de Cabecita , que cantó él. Después tuve que grabar el clip de la canción y ahí mi invitó a ir al Luna Park, a cantar Cabecita sobre el escenario. Con Alejandra, su novia, se mudó a Benavídez. Como yo estaba cerca, en Pilar, venían siempre a comer asados.
-Hoy es demasiada la gente que asegura haber sido su amiga. Hay que desconfiar casi por instinto.
-Sí, es cierto, por eso yo no quise hacer pública mi relación cuando él estaba vivo. Ahora te lo digo por la película, pero no me interesa sacar provecho de eso.
-No crees que son muchos los que están tratando de sacar algún rédito de su imagen y su música.
-Todo el mundo está usando a Rodrigo. Pero es como siempre digo, hay gente que lo usa bien y otra que lo usa mal. Con respecto a la gente que lo conoció, que puede hablar con fundamento, me parece que su testimonio es válido, porque es lo único que queda, él ya no está. Y hay gente que ni siquiera lo conoció y opina. Tampoco soy quien para hablar. Me puede gustar o no, como a vos te puede gustar o no la película.
-Personalmente, qué fue lo que más te impactó de su persona.
-Es que él era como lo veías arriba del escenario. El decía lo que pensaba, si te gustaba bien y si no, no le importaba. Hacía lo que quería y era muy buena persona.
-En la película sos Romina, una fan que no le va muy bien en la vida y se aferra a Rodrigo. Esto, realmente le pasó y le pasa a mucha gente. ¿No crees que es exagerado aferrarse a un ídolo?
-Al extremo, es malísimo. En la película Romina es una fanática que encuentra en Rodrigo el desahogo que no se le da en una conversación con su amiga. Tiene muchos conflictos. Ella ama a su ídolo, lo sigue a todas partes, hace todo por verlo. En uno de sus recitales conoce al chico del cual se enamora y con las letras de Ro transcurre la historia de amor. Ese caso de fanáticas del que me hablabas no se muestra en la película.
-Insisto con la exageración. Las figuras de Rodrigo y Gilda han alcanzado la figura de semidioses. Muchos creen hablar con ellos e, incluso, les piden favores.
-A todas esas personas las respeto muchísimo, porque por algo tienen su fe puesta en ellos, existan o no existan. En algo hay que creer, no. Y si para ellos Rodrigo es la persona en la que tienen que creer y piensan que él los ayuda, me parece bárbaro, que sigan creyendo. A todo el mundo le pasa, yo a veces hablo con mi abuelo y le pido cosas. Si se me dan digo, pucha, es mi abuelo. A lo mejor no comparto ciertas cosas, pero lo respeto.
-En algún momento te compararon con Natalia Oreiro. Vos, como ella, pensás dedicarte a cantar?
-Me lo han propuesto. Ahora vuelvo a Chiquititas así que voy a cantar en el programa, luego en el teatro y, además, vamos a grabar un nuevo disco. Yo empecé a cantar con las cortinas de mis programas. En la primera apertura de Cabecita cantaba y recibí un montón de propuestas para dedicarme a la música. No es exactamente lo que me gusta pero no quiero decirte ni que si ni que no, porque el día de mañana puede pasar cualquier cosa.





