
El artista de la crisis griega
Bleeps retrata en las calles de Atenas los vaivenes políticos de su país, que suman un nuevo episodio con las elecciones de hoy. Propone "un diario social expuesto al público” y acude a criaturas clásicas y mitológicas
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Mientras Grecia se prepara para la jornada electoral de hoy, Aquiles, el héroe de La Ilíada, yace en el piso con muletas, y la diosa Atenea encabeza una revuelta. Esto, en las paredes de Atenas, donde el artista callejero conocido como Bleeps traza, desde que estalló la crisis en 2009, diversos personajes de la mitología griega y realiza intervenciones en escenarios en que se percibe la confusión actual. "Lo que hago es crear alegorías. No es que la gente ve el mensaje de inmediato. Tiene que pararse a contemplar mis obras y ponderar el discurso", señala Bleeps vía Skype en conversación con La Nación revista.
Él cuenta que toma también símbolos actuales para desplegar lo que denomina "un diario social expuesto al público". Por ejemplo, en su pintura Greece next economic model, una modelo con una pata de palo grafica los recortes que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le ha impuesto a su país. En otra muralla, una mujer sujeta una bolsa con euros que podría ser un regalo, mientras en una aureola que rodea su cabeza se lee: Grecia, cuarenta años y muchos más.
El seudónimo Bleeps viene del término pitido, en inglés; del piiip, que puede resultar molesto. "Decidí materializar la palabra", dice con ironía este ateniense. Por sus trabajos, ha sido categorizado como artivista, una cruza entre arte y activista. "Lo cierto es que aunque tengo una preocupación política, no es que yo denuncie al sistema, sino que intento crear un discurso crítico –subraya–. Los filósofos antiguos se sentaban y discutían con argumentos, pero la mayoría de los griegos de hoy prefieren los eslóganes."
Con estudios locales de dibujo, Bleeps viajó al Reino Unido a fines de 2003 para cursar Bellas Artes, carrera que no terminó. Allí se quedó cuatro años: dos de ellos, en Bristol, donde asistió a clases formales y tomó contacto con el street art, que había irrumpido en los años 90 y estaba en pleno auge, con representantes como el ahora famoso Banksy, y con el sonido de fondo de bandas de acid jazz, rap y trip hop. Todo lo que vio y escuchó en la escena bristoliana lo influenció, y le sirvió para tomar conciencia de lo que se podía hacer con el arte callejero.

"En ese tiempo en Grecia teníamos los Juegos Olímpicos y todo parecía estar bien, pero, bajo la alfombra, los verdaderos problemas se intensificaban hasta que se hicieron visibles más tarde –comenta–. Cuando volví acá, en 2008, estaba preparado para esa iniciativa: interpretar hechos que ocurren y usar esto como un trampolín para referirme a situaciones históricas similares, ya que no es la primera vez que ocurre una crisis, ni tampoco que las clases altas se sirven de esto para concentrar riqueza."
En el referéndum de julio pasado que dijo no a la Troika, Bleeps no votó. "Era un fiasco, así que no lo apoyé y, de algún modo, incité a la gente para que no sufragara", reconoce. Según su visión, "era una forma de atrapar a los votantes para que expresaran su opinión en una sola senda trazada por las políticas neoliberales en marcha: «¿Ustedes, se quedarán en la senda o saltarán del tren? Lo sentimos, se nos olvidó decir que el tren va muy rápido»".
Bleeps comenta que, actualmente, en Grecia abunda arte callejero de denuncia, que a él le parece superficial. "Arengas contra la Unión Europea que me recuerdan a las barras que asisten los partidos de fútbol. Para mí la política no es eso. La idea es ser una especie de puente para la creación de una sociedad más justa. Si no, es como una pelea entre la derecha y la izquierda, y yo no promuevo esto."
Los muros que elige para hacer sus piezas también tienen un propósito. Selecciona aquellos de Metaxourgio, distrito de galerías, y de Keramikos, barrio de los alfareros de la Antigua Grecia, que, a mediados del siglo XIX, era un área pudiente que luego se deterioró. "Antes de eso, se introdujo ahí la arquitectura neoclásica y hay casas de ese tiempo que aún existen; el ministerio de Cultura no ha hecho nada para preservarlas, entonces están a punto de derrumbarse. Nadie vive en esas casas, pero yo las uso y dan la ilusión de que estuvieran ocupadas. En las ventanas hago mis instalaciones. Mis personajes lucen pálidos, son como fantasmas. No uso belleza, sino fealdad, influenciado por el Bad painting, una tendencia de los años 70, en que los artistas deformaban las figuras. Y uso telas relacionadas con la historia de Grecia para hablar, así, de mi país: bolsas amarillo ocre que los campesinos utilizaban para transportar aceitunas de los olivos."
La mayoría de sus trabajos, que han sido portadas de The New York Times y de The Guardian, y capturados en un documental de la BBC, están basados en figuras femeninas. Y, además del amarillo ocre, en su paleta predominan el blanco, gris, negro, azul cerúleo y rojo: "Colores asociados a las áreas rurales, con que se identifica mucha gente", explica.

Bleeps reconoce por supuesto la importancia de Grecia como cuna de la cultura occidental, pero también opina que "una nación no puede estar atascada en el pasado. Necesitamos vivir en el presente y reconstruir nuestra cultura desde acá. Es algo difícil. La sociedad griega ha estado inmersa en un fraude por la última década. No es sólo un tema de la Unión Europea o del FMI. Es nuestra elite política, y también culpo a los votantes", enumera el artista que se crió en un barrio de clase trabajadora y estudió en una escuela pública.
Grecia tendrá hoy elecciones legislativas anticipadas. El llamado lo realizó el presidente Prokopis Pavlópulos, quien ha disuelto el Parlamento después de la renuncia de Alexis Tsipras. "¿Qué vamos a hacer con Grecia? –se cuestiona Bleeps–. Veo que el neoliberalismo está en todo el mundo. No veo nada más. Nuestra economía necesita crecer en el sector primario. Importamos el 70% de lo que necesitamos. No hay que ser un genio para entender que esto tiene que cambiar. Ahora, quienes creen que esto sólo pasa acá, se están engañando. Es un problema global", concluye, cargado con los asuntos que luego pintará en las calles.
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