
El miedo del chamán descalzo
El ex líder de los británicos The Verve se muestra torturado y campestre en Human Conditions , su segundo disco solista, para el que convocó a viejos y buenos amigos
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(El País).- Un huérfano barriobajero y vulnerable con sueños de grandeza. Richard Ashcroft es de esa clase de tipos que poseían todos los papeles en regla como para acabar sus días en una cuneta con una jeringa enganchada al brazo tras agotar los viejos recursos del rock and roll. Sería, eso sí, un hermoso cadáver. Pómulos afilados, pelo abundante y revuelto, un torso limpio, como de crucificado, esos labios hechos para comértelosÉ
Pero una mujer, cuatro hombres y un acusado sentido musical se cruzaron en su destino de maldito. Los hombres formaban junto a él la banda británica The Verve, un grupo que transitaba por la psicodelia y la oscuridad y que se disolvió dos veces, aquejado de desavenencias y excesos. La bronca definitiva, esas que no tienen vuelta atrás, ocurrió en 1999, después del golazo del disco Urban hymns (1997), del que se vendieron siete millones de copias en todo el mundo merced a su épica de cuerdas y letras sufrientes Ñ¿quién no recuerda los violines de Bittersweet simphony ?Ñ , casi todo facturado por Richard. Quedarse solo significó cerrar la puerta a las juergas del backstage, decir adiós a su otro yo, el que destrozaba hoteles, asaltaba iglesias junto a su amigo Noel Gallagher y vivía entumecido por el consumo de estupefacientes.
En cuanto a la mujer, se llama Kate Radley, es la madre de su hijo de dos años y solía gobernar los teclados de Spiritualized. Se aman. La pareja vive en medio de la campiña inglesa, junto a tres perros, un Mercedes, dos motos y unas cuantas plantas de marihuana.
La música que él dice que surge dentro de esa cabeza de rasgos únicos -ojos azules, nariz, boca, todo altanero, grande y descolocado- acaba de materializarse en su segundo disco solista, Human conditions . Si Alone with everybody (2000) era una intensa declaración de amor a su señora, este álbum parece haber sido registrado en un bosque frondoso amenazado por la tormenta: se adivina cierto peligro, se dibuja en el horizonte la angustia omnisciente de los tiempos de The Verve.
Alone with everybody vendió un millón de copias y recibió algún zarpazo de la crítica por grandilocuente y sobreproducido. Aunque, al parecer, alentó arrebatos de pasión: un hombre escribió a una revista inglesa relatando que su novia, 15 minutos después de poner el disco, se había abalanzado sobre él y habían logrado una relación sexual como nunca antes. "¡Eso es lo que quiero!", exclamó Richard al enterarse, "que mi música convierta a la gente en más apasionada, las junte, les genere ganas de hacer el amor más que nunca."
"Recordadme. Soy inconfundible, tengo una gran nariz, algún día seré una megaestrella". Lo anunciaba a voces en el colegio, cuando era tan sólo el hijo de una peluquera de un suburbio de Wigan, una pequeña ciudad de Inglaterra.
Richard nació hace 31 años... un 11 de septiembre. Su penúltimo aniversario, cargado de venturas -un matrimonio feliz, un hijo, un disco en solitario, unas vacaciones en Francia-, se frustró con unas imágenes apocalípticas de la metrópoli de sus sueños. Algo de aquel mazazo se percibe en el disco. Richard tiene miedo, y eso se nota.
Instropección
Luego de The Verve, Ashcroft empezó a gestar una carrera solista ambiciosa que, en Human Conditions , su segundo álbum, navega por un mar calmo, lindante con puertos ya conocidos y transitados. Además del hit por naturaleza, Check The Meaning , prestarle atención a Nature Is The Law , con Brian Wilson.
Richard Ashcroft
- El 11 es, sin duda, su número. Cuando tenía 11 años, su padre, un obrero, murió súbitamente. Eso le reventó la cabeza. Se quiso beber la vida a tragos, y hacerlo todo a la vez: jugar al fútbol, probar lo paranormal y ser rockero para escapar a cualquier proyecto de vida formal.
- Así nació The Verve, y también la leyenda de Richard, El Loco, el chamán descalzo que atrapaba almas desde el escenario con un gancho sexual que prometía dulces perversiones.
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