
El remoto origen de las alfombras
Todos los registros señalan a Persia como la región donde se desarrollaron
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De tramados intrincados o sencillos, mullidas, cálidas al tacto y a la vista... son un sinónimo de reparo y placer. Hasta el menos interesado por las artes decorativas les sospecha un pasado frondoso. Pero, ¿cuál es su origen? Difícil determinarlo: por el tipo de material con el que están hechas, son fáciles víctimas del paso del tiempo. Uno de los hallazgos más notables es una pieza enorme, de 1,83 m de ancho x 2 m de largo, que data del siglo V a.C, hallada en 1947. La encontró un arqueólogo ruso que trabajaba en la zona de Siberia meridional. ¿Cómo pudo conservarse tanto tiempo? La tumba donde estaba alojada se inundó y luego el agua se heló, lo que permitió que los materiales resistieran a través de los siglos.
El largo camino hacia Occidente
Puestos a buscar las tradiciones más importantes, las miradas se dirigen a la antigua Persia (hoy, territorio identificado con el Estado de Irán).
Es probable que la fabricación de alfombras anudadas haya comenzado allí, en tiempos difíciles de precisar, para después irradiarse hacia el resto de Oriente. La región más tradicional se extiende desde la zona balcánica central hasta la India, Asia central y China, pasando por el Mediterráneo oriental, Oriente Medio, Cáucaso, Irán, el Turquestán y Afganistán. Los chinos importaron la técnica de Persia y Turquestán, pero le introdujeron variantes, como el tejido de pelo más alto. Se sabe que El Cairo fue un centro productor de alfombras alrededor del siglo XV.
Por esa época, los mercaderes italianos se convirtieron en introductores de estas manufacturas en Europa. El islam, por su parte, las había llevado al norte de Africa y a España. Los siglos XVI y XVII asistieron a su apogeo en las naciones europeas. Los principales centros de producción eran Teherán, Ispahan, Tariz y Kirman.
Por su parte, el rey Segismundo III de Polonia (1587-1632) envió a Persia emisarios para realizar alfombras de seda bordadas en oro, destinadas a engalanar los aposentos reales. A partir de entonces, se les dio el nombre de alfombras polacas a las versiones tejidas en oro y plata.
Pero en el siglo XVIII comenzó a decaer la producción. Los diseños tradicionales, fuertemente identificados con las manufacturas de cada ciudad, se fueron desdibujando, así como los secretos técnicos, celosamente transmitidos de generación en generación.
Los principales estilos
- Las persas: suelen tener dimensiones considerables y gran variedad decorativa. Existen diferentes tipos, por lo general vinculados con la ciudad de origen: Ardebil, Bidjar, Ispahan, Kirman, Tabriz, Louristan, Feraghan, Chiraz, Teherán, entre otros. Las primeras, por ejemplo, son de nudo apretado y motivos multicolores sobre fondos azul, marfil o rojo.
- Turcas: cuentan con una gran diversidad de diseños: figuras geométricas, arquitectónicas o flores. Las de Esmirna son de pelo alto, lo que no permite motivos decorativos pequeños. Suelen ser poco coloreados, trabajados sobre fondo rojo, azul o marfil. Las Hereké, por su parte, tienen un trabajo de anudado tan fino que del revés no se ven los hilos de la trama. Algunas están hechas en seda. Los colores más vistosos se encuentran en las llamadas Melas. También existen modelos pequeños, de plegaria . Son los utilizados por los mahometanos cuando dirigen sus plegarias a La Meca (la punta de la decoración central de la alfombra se dirige hacia esa dirección).
- Del Cáucaso: se las identifica con las denominadas kazacs: sólidas, resistentes y coloridas. Las realizan tribus nómadas, que conservan las técnicas, decoraciones, tintas y medidas tradicionales. Dadas las condiciones de realización, suelen ser de dimensiones menores que las confeccionadas en taller. Por la misma razón, su diseño no siempre resulta exacto o simétrico. Otras versiones de esta zona son las tipo Soumak. De contextura delgada, se las teje con punto de tapicería en lana o algodón.
Su realizacion
- La alfombra oriental tradicional está realizada a mano. Aunque las técnicas son las mismas en todas las regiones, se pueden diferenciar dos tipos de nudo: el ghiordes o turco y el senneh o persa. Se realizan siguiendo una línea horizontal sobre la urdimbre (conjunto de hilos verticales y paralelos, dispuestos sobre un telar).
- En los talleres, eran los hombres los encargados de realizar ese trabajo. Sin embargo, en las tribus nómadas era tarea de las mujeres y los niños.
- Los materiales de cada alfombra son los que produce la región de donde proviene: algodón para los hilos de la urdimbre; lana de oveja, cabra o camello paralos nudos. ¿Versiones refinadas? Con hilados de seda en la urdimbre.
- Desplazados por las anilinas, los colorantes vegetales eran los que antiguamente se encargaban de brindar su color a las alfombras. Los secretos de la tintorería natural se pasaban de padres a hijos, conformando una cadena de saberes que desafiaba el paso de los siglos.






