
1

Al lavar la ropa, buscamos técnicas para no dañarla y que no pierda su forma, color o elasticidad. Hay un condimento que se encuentra en cualquier cocina que es un gran aliado para evitar que las prendas se destiñan: la sal.

La sal ayuda a fijar los pigmentos. Así, si se añade a la lavadora o a un balde con ropa en remojo, se crea una capa en las prendas que evita que los colores se desgasten.
En un balde agrega agua tibia y sal, mezclá y sumergí ahí la pieza, dejala en remojo unos minutos. Luego, lavá como de costumbre, con agua fría, y secala al revés en sombra.




