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Lifestyle

Epidemia en la cárcel, una alegoría de hoy

Nicolás Artusi
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5 de septiembre de 2020  

"¿Qué son los virus sino seres fantasmales, fantasmas puros que flotan en el mundo esperando poseer una célula humana para corporizarse y hacerse vida?", se pregunta La Doctora y la respuesta se le aparece como un espectro: "Ahí los ve y no los ve. Todos los días. Monstruos perfectos". Esas criaturas intrusas que se cuelan en la sangre e invaden las células toman la forma de una rebelión en Los días de la peste, la novela alucinante del escritor boliviano Edmundo Paz Soldán: situada-sitiada en la cárcel de un páramo llamado Los Confines, es la alegoría más cruel y lúcida para la época que vivimos, en la que todos nos sentimos presos y aunque cerremos la puerta de nuestra casa-celda con doble tranca y litros de alcohol en gel, esperamos el golpe del virus. Entra el espectro.

Escrita hace tres años entre Río de Janeiro y Buenos Aires con un asombroso poder anticipatorio, Los días de la peste narra la invasión silenciosa pero fatal que sufre la cárcel, un organismo vivo que es tomado por el virus: es una novela coral, con múltiples voces y puntos de vista que empardan a presos y guardias (en suma, todos rehenes) y sobre la que vuela una venganza divina y ominosa. Más allá de lo atrapante de su lectura, que lo es, esta novela ofrece una parábola para estos días: la escritura, sea en ficción o no ficción (como el ensayo Lo viral, del escritor español Jorge Carrión), es una potente vacuna intelectual. La novela se inicia con una frase del biólogo alemán Jakob von Uexküll: "Todo, hasta lo más pequeño, muestra un orden, un sentido y un significado, todo en el mundo biológico es armonía, todo melodía". Y casi trescientas páginas más adelante, Paz Soldán describe un virus desconocido, más letal que cualquier otro, que se presenta en forma de filamentos, distinto a los redondos que son tan comunes: con detalles microscópicos, el escritor se refiere a la plaga como algo fantasmagórico, que no se ve aunque se vean sus efectos y consecuencias, mientras en el noticiero nos hablan de la lucha contra un "enemigo invisible".

La cárcel de Los Confines, tan pesadillesca y realista que podría estar ubicada en cualquier país latinoamericano, es uno de los personajes más potentes de la literatura actual (idea para productores con capital: ¡compren los derechos ya!). El edificio es un cuerpo tomado y si el derrumbe viral va demoliendo los patios del primero al quinto, como si fuera un descenso a los infiernos o el avance en temporadas de una serie que se vuelve cada vez más horrorosa, cuando el virus se mete en un territorio extraño lo convierte en terreno fértil: un motín maligno.

Listamanía

Cinco ideas de Lo viral, el nuevo ensayo de Jorge Carrión

  1. El siglo. Según el escritor español, el siglo XXI empezó el día de noviembre de 2019 en que un nuevo coronavirus entró en el cuerpo de un hombre.
  2. La viralidad. Nacida como concepto en los años 90, es la categoría que mejor define los mecanismos sociales, culturales, políticos y económicos de esta época.
  3. Las pandémicas. Con su omnipresencia extendida a cada vez más territorios y su uso continuo, Netflix, Zoom y Amazon son multinacionales pandémicas.
  4. Los influencers. Platón, Shakespeare o Marie Curie fueron influencers, es decir: influyentes. Su viralidad fue mucho más lenta que la de un meme pero dura siglos.
  5. El nuevo realismo. Conclusión: "Llevo años diciendo que la ciencia ficción es el nuevo realismo y parece ser que en Wuhan se están empeñando en darme la razón".

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