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Bienestar

Es campeona latinoamericana de boxeo pero estudio Psicología para acercarse a su papá que vive en la calle

Alejandro Gorenstein
(0)
9 de octubre de 2018  • 00:21

Son las 11:00hs. El escenario es el Almagro Boxing Club, un lugar muy conocido para los amantes del deporte de los puños. Karen Carabajal (28) luce sus guantes de color rosa, una campera de Boca, un short negro y debajo unas calzas grises. Está a punto de comenzar la parte técnica del entrenamiento, la llamada escuela de combate para trabajar los movimientos defensivos y de contragolpe. Si bien es reconocida por haber ganado los cinturones en los campeonatos Nacional y Latinoamericano en la categoría Superpluma, también tiene otra faceta no menos importante: decidió estudiar Psicología para tratar de entender algunas situaciones familiares que vivió en el pasado.

A los 16 años Karen empezó a meterse en el mundo del boxeo por "curiosidad". En ese momento no tenía en mente convertirse en una profesional de este deporte, ni mucho menos pensaba en la posibilidad de pelear por un título internacional. Sin embargo, se encontró con un entrenador, Fernando Albelo, que le advirtió que tenía condiciones para poder dedicarse en serio a esta actividad.

"No comprendía por qué mi papá elegía ser alcohólico"

Paralelamente, en Cuarto Año del secundario comenzó a darse cuenta que tenía que estudiar alguna carrera más allá de su pasión por el boxeo. "Psicología me parecía una carrera interesante, estudia la mente, tenía la facultad cerca, pero ahora que lo pienso a la distancia creo que tiene que ver mi historia personal. La psicología es como una herramienta que te dan para poder ayudar a la gente, tiene que ver con el hecho de que no entendía lo que me pasaba con mi situación familiar. Yo no comprendía por qué mi papá elegía ser alcohólico en vez de estar con su mujer y con sus hijos", dice Karen, a la distancia.

Cuando Karen tenía 11 años sus padres se separaron. Su mamá se fue a trabajar a Misiones y en ese momento su papá empezó a tomar, lo que terminó por desencadenar en una adicción por el alcohol. Ella vivía con su papá y con su hermano, Ezequiel, en el segundo piso de la casa de sus abuelos maternos. En un momento Ezequiel decidió irse a Misiones y Karen se quedó sola con su papá. "Mi mamá iba y venía de Misiones y en una de esas veces mi papá estaba borracho, la golpeó y ella decidió no volver a visitarme. A partir de ese momento mi papá comenzó a consumir más y más alcohol, rompía algunos objetos de la casa, ponía la música fuerte, lloraba. Cuando le hablaba, él se arrepentía y me decía que estaba mal, pero perdía el control y lo volvía a hacer, se volvía como algo natural. Yo lo quería pero a la vez me enojaba porque no entendía por qué razón se hacía daño a él mismo y a mí también".

Karen relata que su papá solía irse por las noches de su casa y, por lo general, volvía al día siguiente. Sin embargo, una vez se fue y no regresó más. A los dos meses la llamó para decirle que no podía pagar el alquiler de la casa de sus abuelos y que tampoco quería que ella lo viera en el estado en el que se encontraba.

Entre recuerdos y decisiones personales

A partir de ese momento lo volvió a ver "una o dos veces" a los 18 hasta que perdió contacto por mucho tiempo. "Después de casi 10 años me llamó por teléfono y me dijo que estaba viviendo en la calle. Una mañana pasé por ahí con mi novio, era debajo de un puente, y comprobé que estaba instalado ahí. Ninguno de los dos reconoció al otro. ´Hola hija, ¿cómo estás?´ me dijo cuando me vio, estaba alcoholizado pero se notaba que se había puesto contento al verme. Y me empezó a recordar cosas del pasado como, por ejemplo, que nos dábamos besos moviendo la nariz y me saludó de esa forma. También me di cuenta que no teníamos mucho de qué hablar", recuerda. "Ella estudió Psicología para ayudarme a mí, pero no tengo solución", le dijo en broma su papá a su novio, en medio de una charla que duró aproximadamente media hora.

"En el momento me pareció que había sido un lindo encuentro, tenía ganas de verlo, pensé que no lo iba a encontrar muy coherente por el tema del alcohol, pero él sabía lo que decía. Sin embargo, cuando pasaron los días me di cuenta que la imagen era la de una persona de la calle".

Karen confiesa que le costó volver a visitar a su papá, que era fuerte verlo en esa circunstancia, aunque empezó a ir más seguido porque entendió que era la vida que él había elegido vivir y que él disfrutaba con sus visitas.

A su manera, su papá sigue la carrera boxística de Karen. Algunos de sus compañeros de la calle tienen celular y le muestran las fotos y las peleas que ella sube a Facebook. Cuando ganó los dos títulos, Karen lo fue a visitar y le llevó los cinturones de campeona. " Él estaba re contento, le mostré la pelea por el celular, me di cuenta que está orgulloso de mí. Él quiere venir a verme pelear pero todavía no sé si estoy preparada para verlo, creo que aún no asumí el lugar en el que él está. Ahora me está llamando más, quizás no tenemos mucho diálogo cuando hablamos, pero los dos sabemos que nos queremos".

Con su hermano y su papá
Con su hermano y su papá

Posgrado en droga-dependencia

Durante dos años Karen ejerció como psicóloga, pero ahora está abocada a su carrera como boxeadora, aunque asegura que le gustaría atender a pacientes de institutos de menores o del servicio penitenciario para poder ayudar a esa gente desde otro lugar.

Acaba de terminar un posgrado de droga-dependencia, cuya tesis tiene que entregar en marzo. "Te enseña a ver como se ve hoy una persona adicta. No todos los que consumen son adictos, hay diferentes tipos de adicciones y diferentes tipos de sustancias que producen diversos efectos. El desafío es como encaramos el vínculo con cada una de estas personas, porque son gente distinta, que tiene distintos recursos, que viven diferentes realidades. Me haría muy feliz ver a alguna de estas personas que pudiera salir adelante gracias a mi ayuda".

Karen sueña con ser campeona del mundo, por eso entrena a consciencia todos los días de la semana y se ilusiona con que en 2019 pueda aparecer esa chance que tanto anhela.

La voz del especialista

Patricia Montes, Psicóloga y Psicoanalista, ante las situaciones adversas vividas en el pasado aconseja no hacer de ese dolor un motivo de sufrimiento continuo.

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