
Estuvo muerta por casi media hora y asegura que le dieron una lista de predicciones
La cirujana Mary Neal relata su experiencia clínica tras un accidente en kayak; afirma que recibió información sobre el futuro de su entorno mientras permaneció sin signos vitales
4 minutos de lectura'

Mary Neal, cirujana ortopédica con especialización en columna, atravesó una situación límite en 1999. Durante una excursión de kayak en el río Fuy, Chile, la profesional quedó atrapada bajo una cascada y el agua la mantuvo sumergida durante 12 minutos. Tras el rescate, el tiempo total sin oxígeno alcanzó los 24 minutos. Sus acompañantes constataron la ausencia de latidos y el cambio de coloración en su piel, síntomas que definieron su estado como muerte clínica. La medicina contemporánea califica su supervivencia como un hecho insólito ante la ausencia de daño cerebral.
La protagonista de esta historia describe su experiencia como una transición hacia un plano espiritual. Según su relato publicado en el medio Natural Awakenings, Neal sintió una separación total entre su cuerpo físico y su espíritu. La doctora afirma que el proceso le permitió observar las maniobras de reanimación cardiopulmonar desde un punto externo y que recibió una cálida bienvenida en una estructura con forma de cúpula antes de conocer el propósito de su retorno. En declaraciones a Oprah Winfrey Network, la cirujana sostuvo: “Tenían forma física, cabeza, brazos, piernas y vestían túnicas”.

El relato de la doctora incluye un componente que ella cataloga como “una lista de tareas”, donde los seres que encontró en ese espacio le comunicaron que su tiempo terrenal aún no terminaba. Neal confiesa que cuestionó esta decisión, pero los espíritus le asignaron una misión específica. La lista contenía eventos futuros que involucraban a terceros. Al consultar sobre la naturaleza de esas revelaciones, ella declinó proporcionar detalles completos bajo el argumento de que la historia pertenece a otras personas. No obstante, una predicción marcó su vida privada de forma definitiva: el fallecimiento de su hijo mayor, Willy.
La doctora mantuvo esta información en reserva durante una década, y Willy, quien al momento del accidente de su madre contaba con nueve años, murió a los 18 años tras un accidente vial. Un conductor distraído con su teléfono celular impactó contra el joven. Este suceso coincide de forma exacta con la advertencia recibida en 1999. Neal intentó buscar explicaciones científicas para procesar este evento, pero admite que los hechos superan los parámetros de la medicina tradicional. La mujer reconoce ante Natural Awakenings que la experiencia transformó su visión sobre el propósito humano.

La carrera médica de Neal influyó en su escepticismo inicial, ya que la profesional dedicó varios meses a la investigación académica para encontrar una causa lógica a su vivencia. Ante el fracaso de una justificación médica, ella aceptó su experiencia como una realidad espiritual. El impacto de esta situación modificó su práctica profesional y su vida familiar en Wyoming. A su vez, la muerte de su hijo le brindó una perspectiva distinta sobre el concepto de alegría. Ella distingue este estado de la felicidad, la cual define como una emoción supeditada a las circunstancias externas.
La cirujana continúa su labor profesional y difunde sus lecciones en libros como 7 Lessons from Heaven: How Dying Taught Me to Live a Joy-Filled Life. Su testimonio subraya la convicción sobre la existencia de Dios y la continuidad de la vida. Para la doctora, el conocimiento adquirido en aquel plano espiritual guía sus actos cotidianos en la actualidad. Ella sostiene que cada palabra y acción genera efectos dominó invisibles para el ojo humano. La experiencia forjó un cambio en sus prioridades personales, donde el amor ocupa el centro de la existencia. A pesar del dolor por la pérdida de su hijo, mantiene su postura sobre la veracidad de los eventos que vivió mientras su corazón se detuvo por casi 30 minutos.



