
Eternamente joven
Ni lucir como adolescente ni resignarse a lo obsoleto. Cómo se prepara el mercado fashion para captar a las mujeres de más de 50 en un futuro cercano
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La imagen que recibe una mujer de su espejo no es la misma que la de hace 10 años. Una mujer de 50 o 60 hoy se viste como una de 30, y una adolescente puede jugar a verse como lo hacía su abuela en su vejez, a lo Tavi Gevinson, la famosa bloguera que ya cumplió 18. Ya no hay edad que indique cómo vestirse, aunque eso no significa hacer el ridículo. Lo cierto es que cuando se hace tanto esfuerzo por rejuvenecer con tratamientos de belleza, actividad física y vida sana, está claro que hoy, más allá de los géneros, a nadie se le ocurre tirarse años encima con la ropa.
Las herramientas de marketing empleadas hasta hace poco tiempo por la mayoría de las marcas de moda quedaron obsoletas, principalmente la segmentación etaria y la demográfica, desdibujada por los efectos de la globalización. "Hay un gran negocio en vestir a la gente mayor que nadie está visualizando. Hoy nadie quiere ser identificado como viejo, y hacer un negocio para gente vieja no funciona. Por eso la edad no debe ser una segmentación", fundamenta la especialista en macrotendencias Soledad Offenhenden, que junto con la diseñadora Vero Alfie dictan el seminario Visiones, dirigido a importantes marcas locales para mejorar el diálogo con sus clientes. "Mujeres de 50 o 60, las acostumbradas al fast fashion –concepto de renovación de prendas, y no lo que se preciaba antes que era su conservación en el tiempo– somos personas que de acá a 5 o 10 años vamos a seguir consumiendo ropa. Y no la queremos comprar en una marca sin onda. Se va a generar este grupo de viejos que no lo son, que tiene estilo, que sabe lo que significa estar de moda y que hoy el negocio de la moda se lo está perdiendo", dice Offenhenden.
En un mundo tan visual, nadie quiere bajarse del tren de la moda. Ya no hay quien escape de la información del mundo fashionista, que saturó las redes sociales. Hoy cualquier chica comparte sus gustos sobre moda si sabe cómo funciona un blog o Instagram. O se anima a mostrar su estilismo sin tener el vestuario de Sarah Jessica Parker en Sex and the City.

En sus intentos de acompañar los cambios sociales, marcas de lujo europeas dejaron a un lado por un momento las caras frescas por mujeres de más de 60 en imagen de campaña. En su último lanzamiento para Louis Vuitton, Marc Jacobs promocionó su nueva versión de la Noé Bag con la imagen de Catherine Deneuve, su gran musa. En un corto que se puede ver en YouTube, se observa a la actriz, de negro, con un look supersofisticado, en el que la marca le pregunta ¿adónde irías con tu cartera? Una buena manera de interpelar a mujeres de su edad, llenas de planes. Y Deneuve responde que se iría a la terraza del mundo: el Himalaya. Jessica Lange, con 64, posó para la división de belleza de Marc Jacobs, y la británica Charlote Rampling, a los 68, con un aspecto muy natural que ella defiende a capa y espada, fue recientemente imagen del 20° aniversario de Nars Cosmetics. El fundador, Francois Nars, decidió celebrarlo con su musa máxima, que supo ser durante los 60 y 70 un ícono sexual. Ahora encarna a la mujer que se siente atractiva, y alienta a las mujeres a no dejar de ser quienes son.
En este segmento plata, a nadie le gusta ser tratado como viejo, pero tampoco ser confundido con un joven. Se trata todavía de un grupo incomprendido, porque la mayoría de las marcas hace foco en la juventud y los adultos son considerados viejos en un solo grupo único y homogéneo. Que muchos años no tienen por qué significar jubilado, sino retiro activo. Y que después de los 50 es la edad en que muchos se divorcian –el doble de la década del 90– y necesitan ropa que atraiga miradas. Según Offenhenden, el desafío será satisfacer un demandante segmento consumidor, exigente, con dinero, que comprende la moda y su sistema.
Marilén Stengel, especialista en desarrollo humano, autora de ensayos y libros que bucean por el universo femenino, piensa que más que una tendencia, la mujer sin edad representa una situación que enfrenta la industria de la cosmética y todo el resto, "porque la pirámide invertida viene en serio y el mundo, en una porción creciente, enfrenta un envejecimiento general. Este es un hecho demográfico real y actual. Ante esto las empresas piensan en cómo no perder mercado. Por otro lado, hoy las personas vivimos más tiempo y por eso hay un creciente interés en llegar lo mejor posible, con lo que las mujeres de 50 se han convertido en el eslabón joven de la población adulta".
La cara de este fenómeno en el ámbito de la moda es Linda Rodin, de 65 años. Se trata de una productora de moda, estilista de famosos, devenida empresaria de una marca de belleza, con mucha gracia para vestirse y una figura que nada tiene que envidiarle a una modelo joven. Combina de manera glamorosa su pelo plateado con labiales estridentes, grandes gafas y accesorios para el pelo. Ella es una de estrellas del blog Advanced Style (advancedstyle.blogspot.com.ar), del fotógrafo y periodista neoyorquino Ari Seth Cohen, que postea fotos de mujeres adultas con mucha personalidad que circulan por la Gran Manzana. Él considera que hay que aprender de ellas, que el estilo crece con la edad. Y que sus estilos pueden ser muy inspiradores.

Cuestión de talles
Las necesidades futuras serán más amplias, especialmente en cuanto a talles; en la Argentina todavía las mujeres que quieren comprar en el shopping están obligadas a entrar en el talle 42, tope habitual en el stock de los locales, a pesar de que existe una ley que exige abarcar lo mayor posible el espectro. Según la diseñadora Vero Alfie, uno de los ejemplos de marcas del exterior que comenzaron a apostar por estas clientas es Cos, la submarca de H&M. "Si ves la ropa, no tiene edad. Podría consumirla mi hija si tuviese un estilo más minimalista." Y es cierto. Si se observa su catálogo hay moda, pero la silueta es más benévola con el cuerpo. No se ven las falditas típicas de H&M o Topshop.
En el ámbito local hay firmas que son adoptadas por este segmento silver porque les permite verse con mucha onda, sin dar la imagen de una veinteañera. Es el caso de Chocolate, cuya premisa es apuntar a lo moderno y no lo modernoso. "Una mayor de 50 puede encontrar ropa canchera que le va bien, sin hacer el ridículo; los talles son amplios, con líneas sueltas, géneros de calidad, nada que reviente", destaca Moni Rivas, una de las fundadoras de la marca.
Tramando es otra de las favoritas de las mujeres de más de 50 que quieren verse espléndidas. Basta darse una vuelta por el local de Paseo Alcorta y verlas entrar y salir del probador. "Me fascina ver a mis clientas multiedad. Ellas se sienten renacer. Lo que se ofrece son contenidos que van más allá de la moda y las tendencias. Es una textura, un efecto óptico, una trama, una imagen. Allí la usuaria encuentra nuevas posibilidades de relacionarse con la ropa –su segunda piel– y, de esta manera, con el mundo", cuenta Martín Churba, que diseña sin pensar en edades.
Giesso también pisa fuerte en este segmento de mujeres. "Nosotros pensamos en lo que nos emociona, en lo que nos gusta, en que tenga coherencia entre sí, en tratar de que la mujer por un lado sepa con qué se puede encontrar, pero que a la vez se sorprenda. Sin importar la edad, la mujer puede ser tres o más en la misma semana y dependiendo de la situación. Sensual y femenina a la noche, hippie el fin de semana y sobria y neta para el trabajo. Pensamos siempre en las situaciones de uso y de personalidad", expresa Mariano Rodríguez Giesso, a cargo del departamento de diseño.
Para las consumidoras de más de 50, no siempre es fácil encontrar esa prenda equilibrada. Al menos no es una tarea sencilla para Mónica Garbarino, artista plástica. "Abunda la ropa para gente de entre 20 y 30 años. A mí me gusta estar actualizada, pero sin caer en ridículo. Tiene que ser algo que evoque una imagen de lo nuevo y que mantenga cierta línea", explica. Ella cree que cuando pasan los años es mejor apostar a lo sobrio, elegante, canchero y despojado. No a lo que apriete ni con accesorios que cuelguen y limiten el movimiento.
Rosana Balda, de 57 años, secretaria de una escribanía, asegura que cuando sale de compras se guía por su estilo, y no por la edad. "Compro lo que me gusta, lo que me queda bien. Nunca cambié mi manera de vestir, más allá de las tendencias de la temporada. Sigo usando lo de siempre, incluidos los jeans ajustados, calzas con algo suelto de arriba. Lo único que dejé de hacer es usar minifalda o salir en shorts a la calle. Ridículo, no", dice resuelta.
La industria de la belleza pone presión contra las arrugas, la flacidez y lo inevitable. Una de las expresiones manifiestas del rechazo al paso de los años que más preocupa es el abuso de cirugías estéticas. Stengel afirma: "Con los años, algunas mujeres se asustan tanto de los cambios que se producen en sus cuerpos y rostros que comienzan a practicarse toda suerte de intervenciones, hasta que un día descubren que la imagen que se refleja en el espejo no tiene nada que ver con el rostro que alguna vez tuvieron. Vemos esas caras que son impersonales, porque responden más a un molde que a caras reales. Con esto no estoy diciendo que no debamos cuidarnos y que no hay cirugías que no son necesarias. Nada de eso, me preocupa que tantas mujeres vayan perdiendo sus rostros, como si esta guerra que han emprendido contra el tiempo fuera algo que pudieran ganar. Como yo lo veo, en esa guerra, sólo podemos perdernos en el proceso".
Manual de estilo
JAZMÍN CHEBAR, diseñadora

"Creo que lo que no hay que ponerse después de los 50 son prendas diseñadas para chicas de 25, aunque tengas un supercuerpo. Me parece que siempre es más interesante una mujer que respeta su edad, y a esa altura las mujeres tienen otra seguridad que a los 20 años y ya saben qué les queda bien y qué les queda mal más allá de la moda del momento. No a las microminis, short pants, corsets y cualquier prenda que te haga sentir incómoda, pero te la ponés igual porque te marca mucho el cuerpo."
REGINA KULIGOVSKI, maquilladora

"Yo siempre sugiero evitar las texturas pesadas y los excesos, de base, polvo, corrector de ojeras, lo que transforma en algo parecido a una cara de cera. No se puede disimular con un color de maquillaje la sequedad de la piel, característica de la edad madura. Sí se necesita un mayor cuidado en la piel para que no luzca deshidratada. Hay cremas nuevas que funcionan muy bien con el maquillaje, que se aplican antes, durante y después, que hace que el maquillaje quede diferente."
PABLO RAMíREZ, diseñador

"Lo que más envejece es ponerse ropa de joven. Seguir la moda envejece, especialmente cuando vuelve algo que usaste en tu juventud. Madurar tiene que ver con crecer, y cuando sos grande no estás para experimentar. Es más importante cuidar la piel, la silueta. Admiro a Cristina Banegas, por su sobriedad, su corte de pelo; a Selva Alemán, que siempre está bien en las galas, y a Leonor Benedetto, que tiene una superfigura, que fue un símbolo sexual y hoy logró que eso se adaptara a su edad."






