Ethel, la matriarca de los Kennedy: compitió con Jackie, aconsejó a Carolyn Bessette y Taylor Swift la reconoce como “una inspiración”
Casada con Bobby Kennedy, Ethel tuvo once hijos y, tras su asesinato mantuvo al clan familiar unido
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Fue mucho más que la esposa de Bobby Kennedy. Con el correr de los años se convirtió en la fuerza social que mantuvo unido al clan más famoso de los Estados Unidos tras la muerte de sus principales figuras. Fue, sin vueltas, “la matriarca”, la mujer que ostentó el liderazgo en la familia Kennedy. La serie Love Story: John F. Kennedy y Carolyn Bessette rescata su figura. Y Taylor Swift la nombra como su inspiración: “Ethel y Bobby siempre parecen ser los más divertidos. Ella es una de mis personas preferidas”, asegura.

Ethel Skakel nació en Chicago el 11 de abril de 1928. Fue la sexta de siete hijos, de una familia católica irlandesa de buen pasar económico. Su padre amasó una fortuna en negocio del carbón.
Se crio en Connecticut y siempre sobresalió en los deportes. Se dijo que fue así como se hizo amiga de Jean Kennedy y que a través de ella conoció a su hermano, Robert F. Kennedy. Pero el comienzo de su historia de amor fue diferente.
Bobby salía con su hermana, Patricia Skakel, cuando la conoció. Fue en 1945, cuando Ethel, de 17 años, los acompañó en un viaje de esquí al Monte Tremblant, en Quebec. Quedó deslumbrado por esa chica divertida, llena de energía y muy competitiva. Al instante, dejó de cortejar a Patricia y se concentró en Ethel. La relación prosperó. Se comprometieron en febrero de 1950 y se casaron unos meses más tarde, en junio. El primero de sus once hijos nació al año siguiente.

Compraron Hickory Hill, una casa de trece habitaciones en Virginia, Washington, y convirtieron el lugar en un centro de encuentros lleno de animales y chicos, con las puertas abiertas para la familia y los amigos. La mansión fue también sede de mil reuniones políticas.
Ethel se adaptó fácilmente a su nuevo rol en una de las familias más importantes del mundo, percibida como la mismísima realeza americana. Apasionada por la política, con sus reuniones y fiestas, se convirtió en la fuerza social que apoyaba las campañas con las que Bobby llegó al Senado y luego al puesto de fiscal general en el gobierno de John F. Kennedy, su hermano mayor.


Sin embargo, aun con toda su energía, si algo marcó su posición en el clan Kennedy fue que nunca tuvo el carisma de su cuñada, Jacqueline Bouvier.
Su primer encuentro se dio cuando ella ya estaba casada con Bobby y tenían dos hijos. A lo largo de los años, las cuñadas -tan distintas entre sí- llevaron una silenciosa competencia. La tirantez se acrecentó a niveles increíbles tras el asesinato del presidente Kennedy en 1963, cuando Bobby acompañó y consoló a Jackie durante sus primeros meses como viuda. Ethel enfrentó con estoicismo los rumores de infidelidad.

El 5 de junio de 1968, el palestino Sirhan Bishara Sirhan irrumpió en un acto electoral de Robert F. Kennedy, pre candidato a presidente por el Partido Demócrata, y le acertó tres disparos de calibre 22. Dos le perforaron la axila derecha y uno, del que no pudo recuperarse, le ingresó en el cráneo por debajo de la oreja izquierda. Ethel estaba a su lado, embarazada.
Cinco años después de JFK, murió su hermano Bobby. Ethel se mostró como una sobreviviente, una mujer fuerte. Tras la muerte de su marido, juró nunca volverse a casar. Eligió (o simplemente transitó) un camino opuesto al de Jackie, que fue una viuda débil, que necesitaba ser protegida. Y en el mismo año del asesinato de Bobby, en 1968, se casó con el empresario griego Aristóteles Onassis.
Ethel crio a sus once hijos con el apoyo de su familia. Los más conocidos: Rory (que nació seis meses después del asesinato de Bobby, y fue la protagonista de la boda a la cual se dirigían John y Carolyn cuando su accidente fatal el 16 de julio de 1999) y Robert F. Kennedy Jr., el actual Secretario de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos en el gobierno de Donald Trump.
Porque, así como Jackie intentó proteger a sus hijos al casarse con Onassis y alejarlos de todo tipo de exposición, Ethel mantuvo a los miembros de la familia Kennedy unidos, y alentó su presencia pública y política.


Una tía rigurosa
Cuando John John (el hijo de JFK y Jackie) tuvo la certeza de que su novia, Carolyn Bessette, era “la indicada”, la presentó a la familia Kennedy. Cualquiera que quisiera ser parte del clan debía conseguir la aprobación de Ethel.
Love Story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette recrea aquella primera comida. Y, desde la ficción, con un breve diálogo en la mesa, representa el carácter de Ethel.
-Disculpa, Carolyn: ¿tienes frío?, preguntó la anfitriona.
Al instante, todos miraron el foulard que Carolyn llevaba en la mesa, exagerado para el encuentro. La escena es ficticia, pero perfecta. Demuestra que Ethel marcaba el ritmo.
En la serie se muestra, además, cómo las conversaciones políticas eran parte de la rutina familiar. Dicen que aquel primer encuentro incluyó también un interrogatorio sobre la actualidad norteamericana e internacional. Esto fue confirmado en por el escritor J. Randy Taraborrelli en su libro The Kennedy Heirs (Los herederos Kennedy).


Durante aquél fin de semana en Hyannis Port, donde varios integrantes de la familia Kennedy tenían casa de verano, Carolyn (entonces publicista de Calvin Klein) padeció la rigurosidad de Ethel.
Como recrea la ficción de Ryan Murphy, ubicó a John John y su novia en habitaciones separadas. Y dejó a Bessette sin desayuno por ignorar reglas tácitas de los multitudinarios encuentros Kennedy. Carolyn no sabía que, la noche anterior, debía anotar su nombre en una pizarra y definir en qué turno bajaría a desayunar.
Con el tiempo, la relación entre Ethel Kennedy y Carolyn Bessette se acomodó. La viuda de Bobby trató de ayudar a la novia de John John a encajar. Tras la escandalosa pelea pública de la pareja en un parque en Nueva York, que fue fotografiada por un paparazzo, Ethel citó a Carolyn para conversar. Le dijo que ella entendía lo difcíl de adaptarse a los Kennedy. Según el biógrafo Taraborrelli, le compartió su propia experiencia: “Comprendí que la única manera de sobrevivir en esta familia es mirarse al espejo y decir: ‘¿sabes qué? Soy suficiente’. Con el tiempo lo asimilarás y nadie podrá arrebatártelo. Ni siquiera los Kennedy”. Y agregó: “Creo que eres más poderosa que cualquiera de las otras mujeres con las que John ha salido”.
Carolyn Bessette nunca lo olvidó.

Los Kennedy, swifties
Mucho de lo que vivió Carolyn Bessette Kennedy lo experimentó otra candidata inesperada: en el verano de 2012, Taylor Swift salió con el nieto de Ethel, Conor Kennedy, hijo de Robert F. Kennedy Jr. La cantante tenía 22 años y pasó por esas jornadas familiares en Hyannis Port.
Aquella relación no sobrevivió al otoño, le sobrevivió la admiración de Taylor por la abuela Kennedy. Y el cariño de Ethel por la cantante, de quien se declaró fan.
La matriarca de los Kennedy reveló en People que su relación había comenzado tiempo atrás, en 2011, por medio de su hija cineasta, Rory Kennedy: “Rory fue a un concierto con sus dos hijas pequeñas, Georgia y Bridget, y ahí fue donde empezó todo”, explicó.

Taylor Swift les comentó que, sin conocerlas, había escrito un tema inspirado en una foto blanco y negro que había visto de la juventud de Ethel Kennedy y Robert F. Kennedy. El tema es Starlight, del álbum Red.
Al presentar el disco, en conferencia de prensa, la cantante contó: “Me inspiró una foto en blanco y negro que había visto hace dos años, antes de saber nada sobre Robert F. Kennedy o de conocer a Ethel. Solo vi la foto, eran dos jóvenes bailando en un baile, y debajo decía: ‘Ethel y Robert Kennedy. 1945 - 17 años’. Y escribí esta canción basándome solo en lo que vi allí. La canción se llama Starlight”.
“Ella me dijo, tienes que conocer a mi madre. Le encantaría conocerte”, explicó Taylor en una entrevista a The Wall Street Journal. Así, el 20 de enero de 2012, previo a su relación con Conor, la cantante fue invitada a la premiere del documental Ethel que Rory Kennedy le dedicó a su madre en el Festival de Cine de Sundance.


“La única vez en mi vida que me he quedado impresionada fue al conocer a Caroline y a Ethel Kennedy. Pasé la tarde con Ethel hace un par de semanas. Es una de mis personas favoritas porque, al ver las fotos de ella y Bobby, siempre parecen ser los que más se divierten. Ya sabes, once hijos, todos esos animales exóticos en su propiedad. He leído mucho sobre ellos”, destacó Taylor Swift.
En su etapa Kennedy, la cantante llegó a celebrar un Día de la Independencia en Hyannis Port e incluso a asistir a la boda de la prima de Conor, Kyle Kennedy (hija de Michael Kennedy y de Victoria Gifford) en Boston. La relación entre los jóvenes no prosperó, pero la admiración mutua entre Ethel y Taylor se mantuvo. Starlight es unos de sus temas más queridos, que incluso reeditó en 2021 como “versión de Taylor”.

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