
El arquitecto Gustavo Peláez te explica cuáles son las opciones a la hora de elegir una terminación de este material para tu casa
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La madera maciza es un material cálido y noble a la hora de darle una terminación al piso de nuestra casa. Como suelo decir, es –junto con el metal y el vidrio- uno de los elementos neutros dentro de la arquitectura. Se puede adaptar para ser usado en cualquier ambiente de la casa, incluso en la cocina siempre que se le dé el tratamiento adecuado.
Una de las cualidades del piso de madera es su carácter atemporal. Muchas veces el paso del tiempo lo beneficia y mejora su aspecto.
Estos pisos se dividen en dos grupos: los tradicionales de madera maciza y los flotantes. Los primeros podemos encontrarlos con distintas formas: los de parquet y los compuestos de listones machimbrados.
Los pisos macizos suelen ofrecerse en distintos tipos de madera:
* Roble: la más tradicional, en color marrón oscuro; se va oscureciendo ligeramente con la luz del sol.
* Guatambú: similar a la pinotea en cuanto al aspecto; es de dureza media y muy resinoso, que la hace impermeable y apta para exteriores.
* Viraró: de color marrón rojizo claro, también la luz del sol la oscurece con el tiempo; es resistente al uso por su dureza.
* Eucaliptus: más amarillento, la luz lo altera poco. Ofrece un nivel de dureza medio.
* Pino Elliotis: se lo somete a un proceso para que sea más resistente a la humedad y a otros agentes externos, como hongos e insectos. Ideal para exteriores.
* Tea brasileña: similar a la pinotea; con dureza mediana y muy resinosa, ideal también para exteriores.
CÓMO PROTEGER ESTOS PISOS
El pulido y encerado es la forma más tradicional; también el pulido poliuretánico es una alternativa común. El plastificado es una buena opción, práctica y fácil de mantener, evita el tener que sacar la cera cada tanto y se mantiene con sólo un trapo húmedo. No requiere ningún aditivo para que tenga brillo y su vida útil es de aproximadamente 10 años.
En caso de haber realizado el proceso de hidrolaqueado sobre el piso, lo mejor para mantener las zonas de mayor desgaste es aplicar un restaurador especial. Hay dos tipos: un acrílico que se pasa en pasta con una frecuencia de entre 4 a 6 meses, y un poliuretano que forma una película resistente y se aplica cada 6 meses. Aunque el abananico en cuanto a precios es amplio, los primeros son los más económicos.
Los pisos de madera maciza pueden pulirse e hidrolaquearse muchas veces, una característica que los pisos flotantes no poseen.
Por su parte, los flotantes están compuestos por varias capas: una de soporte y una de vista (puede ser chapa de madera o un laminado plástico), más una terminación de protección en algunos casos. Los podemos encontrar en el mercado para transito normal, intenso o agresivo; de esta elección va a depender la duración. Tienen un espesor que va desde los 8 a los 15 mm., muy inferior al de los pisos de madera maciza.





