Hidroponia, otra forma de cultivar vegetales en casa

Sebastián Ríos
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12 de diciembre de 2015  

Los techos y los muros verdes, al igual que las huertas hogareñas que reverdecen en balcones, patios y terrazas, son la cada vez más presente contracara del imparable avance urbano en extensión y altura. En ese contexto, los cultivos hidropónicos constituyen la práctica menos extendida, pero al mismo tiempo la más práctica, productiva y ecológicamente sustentable disponible, para convertir pequeños espacios del hogar -o de la oficina, del restaurante o, incluso, del espacio público- en fuentes generadoras de alimentos de origen vegetal nutritivos, sabrosos y libres de agroquímicos.

Para lograrlo sólo hay que poner en práctica versiones modernas de las herramientas y los conocimientos aplicados siglos atrás en los jardines colgantes de Babilonia o en los jardines flotantes aztecas. ¿Requisitos? "Contar con no menos de tres horas de sol, con eso basta para que una huerta hidropónica funcione, y es algo disponible en cualquier balcón que tenga orientación norte, este u oeste. En cuanto al espacio, la posibilidad de armar los cultivos en vertical y con una densidad mucho mayor a la de cualquier huerta convencional hace que sólo se requiera un mínimo de superficie", asegura Agustín Casalins, que días atrás dictó el curso Agricultura Urbana y Cultivos Hidropónicos en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UCA.

Pero, ¿qué es un cultivo hidropónico? Es aquel que se realiza sin tierra, en el que los vegetales se plantan sobre un soporte inorgánico (como la lana de roca o la turba), y donde los nutrientes llegan a la planta directamente a través del agua. "De esta forma se hace innecesario el uso de herbicidas y se reduce entre un 50 y un 90% la necesidad de utilizar pesticidas -comenta Agustín, una autoridad en la materia y creador de Verde al Cubo (www.verdealcubo.com), firma que fabrica y monta huertas hogareñas de este tipo-. Además, al aportar los nutrientes de manera controlada a través del agua se asegura que la planta reciba todo lo que necesita para alcanzar su máximo nivel de crecimientos potencial."

De ahí se deriva uno de los aspectos más atractivos de una huerta hidropónica, que es su alta capacidad de producción. "Uno obtiene, como mínimo, un 50% más de producción que con cualquier otro sistema de cultivo, ya que se aumenta el número de plantas por superficie y se acelera el ciclo del vegetal", explica Agustín, y agrega: "Con las técnicas aplicadas de la hidroponia, uno empieza a recolectar unas dos semanas antes que con cualquier otro sistema de cultivo".

La hidroponia se basa en el conocimiento preciso de los requerimientos de nutrientes de los vegetales. Así, en vez de buscar que las plantas los tomen de la tierra, se trabaja con fórmulas de minerales que se diluyen en el agua. Esta agua repleta de nutrientes circula a través de los sistemas de hidroponia, que a rasgos generales asumen la forma de canaletas interconectadas. Un dato no menor es que los nutrientes utilizados en este tipo de cultivos son todos minerales de origen natural (y se consiguen barato en ciertas químicas), ya que no se trabaja con productos de síntesis.

"Al asegurar una buena nutrición de la planta se obtiene, en primer lugar, vegetales y frutas con un sabor espectacular", comenta Agustín. Por otro lado, al crecer sobre sustratos inorgánicos, las plantas se ven mucho menos expuestas a la competencia con otras plantas, al ataque de los insectos y al riesgo de contaminación a partir de elementos en descomposición presentes en la tierra. "Es un producto muy limpio, que no ha sido manipulado de ninguna forma y que se puede comer prácticamente sin limpiar, ni bien se lo saca de la planta", agrega.

Otro diferencial que plantea la hidroponia es el menor tiempo que insume llevar adelante estos cultivos, ya que al no haber tierra no es necesario prepararla ni invertir el tiempo que demanda la lucha cotidiana contra yuyos y bichos de distinta calaña.

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