srcset

Comer & Beber

Ir de tapas. Cuatro lugares para comer con la mano y compartir platos

María Paula Bandera
(0)
1 de mayo de 2019  

416 Snack Bar

"El mundo en tapas", así se puede resumir la propuesta de 416 Snack Bar, porque en lugar de restringirse a un tipo de cocina, eligieron abordar sabores de todas las latitudes, pero siempre circunscriptos a un formato: el snack, tapa, small plate o como cada uno prefiera llamarlo.

La diversidad geográfica tiene un solo límite y requisito: que se pueda comer con la mano. Es que en este lugar, los bacheros no deben lavar cubiertos.

Abordar sabores de todas las latitudes en formato "tapa" es el rasgo distintivo.
Abordar sabores de todas las latitudes en formato "tapa" es el rasgo distintivo. Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martín

Otra particularidad de 416 Snack Bar es que se trata de la réplica de un homónimo que queda en Toronto. Uno de los dueños de la versión canadiense vino a Buenos Aires de vacaciones y se enamoró de la ciudad, tanto que la eligió para quedarse a vivir, entonces abrió una "sucursal" por estos pagos.

Con ese dato en mente, el "peameal bacon sandwich" es el plato para ordenar: un clásico sándwich canadiense, hecho con lomo de cerdo en fetas, curado y enrollado en harina de maíz ($145). Ese es el punto de partida, para luego dirigirse a otros sitios; si de Europa se trata, se recomiendan los portugueses "rissóis de camarão", unas croquetas rellenas de langostinos y salsa bechamel ($175).

El steak tartare ($160) -bien equilibrado entre sus ácidos y picantes- es uno de los platos más pedidos. Este clásico francés sale con tostadas de Salvaje Bakery.

La variedad de cócteles y las noches temáticas generan diferentes climas.
La variedad de cócteles y las noches temáticas generan diferentes climas. Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martín

La barra es otro territorio por explorar. Se basa en la reinterpretación de clásicos: uno de los más logrados es el Amelia Earhart, la primera mujer pilota en cruzar el océano Atlántico, que como se imaginarán los amantes de los cócteles, es una reversión del Aviaton, solo que en lugar de crema de violeta lleva agua de rosas ($235).

Recomendados: steak tartare y Peameal bacon sándwich.

Vale la pena seguir a este bar por las redes, ya que ofrecen una interesante programación de noches temáticas, desde aquellas inspiradas en un país -con carta especial, música a tono y staff lookeado para la ocasión- hasta incluso en una fecha histórica. El ambiente es superrelajado, con mayoría de mesas y banquetas altas y, el servicio, muy cordial.

Carranza 1940, Palermo / @416snackbarargentina

Ajo Negro

Lo mejor es sentarse en la amplísima barra y dejarse embelesar por la magia que los chefs.
Lo mejor es sentarse en la amplísima barra y dejarse embelesar por la magia que los chefs. Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martín

Justo cuando la avenida Córdoba está a punto de transformarse en una calle, aparece Ajo Negro; un local que, desde fuera, puede pasar desapercibido, sobre todo porque no queda en un polo gastronómico, así que es probable que el radar para detectar restaurantes esté apagado por esa zona.

Los platos se dividen en Tapitas y Tapas, pero todas las porciones son generosas.

La panera ($65) ya es motivo de sobra para visitar este lugar; trae pan de oliva y otro -muy adictivo- fruto de la combinación de dos panes icónicos: los aires franceses del brioche y el jalá, un clásico de la cocina judía que se elabora con aceite.

El chef Damián Giammarino González, con los platos recomendados.
El chef Damián Giammarino González, con los platos recomendados. Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martín

Recomendados: vieiras marinadas y croqueta-nigiri.

Los platos se dividen en "Tapitas" (todas a $205) y "Tapas" ($310), pero no hay que dejarse engañar porque las porciones son generosas. En general, con una opción de cada categoría por persona es más que suficiente. Cada día hay platos fuera de carta -hasta un postre- para no aburrir a los comensales, ya que trabajan mucho con clientes del barrio.

Si bien hay algunas mesas al fondo, lo mejor es sentarse en la amplísima barra y dejarse embelesar por la magia que los chefs, Damián Giammarino González y Gaspar Natiello, hacen con los fuegos. En ese clima de voyeurismo gastronómico todo resulta tentador, pero si se hace el esfuerzo de elegir, la croqueta-nigiri se lleva todos los aplausos; como indica su nombre, es el resultado de una fusión española-japonesa que combina arroz, wasabi y alga en la croqueta con pickles de jengibre, pescado curado y alioli. Las vieiras marinadas con poroto negro y maíz frito también seducen.

La croqueta-nigiri se lleva todos los aplausos.
La croqueta-nigiri se lleva todos los aplausos. Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martín

El mar vuelve a cantar presente en otras preparaciones, como las albóndigas de pescado y la pesca del día, que sale con cebolla morada, dátiles e hinojo.

Y, para ponerle cierre a la velada, si se quiere ir por lo atípico, el indicado es una versión dulce de la ensalada caprese (dulce de tomate y ricota casera con almíbar de albahaca). Para los golosos, cremoso de dulce de leche con chocolate blanco. Y también el crack pie -un lingote que combina avena, altas dosis de manteca y miel, y se sirve con una crema semimontada regada en maní-, un postre legendario que creó el chef estadounidense David Chang. Cualquiera de ellos a $180. La carta de vinos es breve, con etiquetas como Zorro y Arena Pinot Noir o Antonio Mas Malbec.

Av. Córdoba 6237, Colegiales / Sin reservas / @ajonegrobar

Mengano Bodegón

Un cálido lugar para degustar croquetas de espinaca.
Un cálido lugar para degustar croquetas de espinaca. Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martín

El concepto de bodegón se asocia a platos simples, clásicos y en porciones abundantes. Mengano reinventa esta premisa en todos los sentidos posibles: conserva la esencia de esos sabores, pero les da una vuelta de tuerca y los sirve en porciones pequeñas. Facundo Kelemen, chef y propietario, lo define como "un bodegón de tapas", una combinación que suena extraña, pero que funciona.

Funciona el concepto "bodegón de tapas", con platos simples y clásicos en porciones más pequeñas.

El que pida una provoleta ($290), por ejemplo, no debe esperar esta típica entrada parrillera. En Mengano la preparan con queso de búfala -lo que la hace más suave- y polenta. La sellan en la plancha y luego la mandan al horno; la terminan con dulce de rocoto, para darle un toque ácido y dulzón, garrapiñada de pistachos, que aporta el toque crocante, y menta fresca.

Otro clásico del repertorio culinario popular que adquiere nueva vida es la croqueta en dos texturas. Esta temporada ofrecen de espinacas: una líquida, que se empana dos veces y se sirve con una emulsión de ajo por encima, y otra rellena de masa bomba con espinacas y terminada con puré de tomates y jamón crudo crocante arriba. El infaltable revuelto gramajo también canta presente y lo hace tuneado con cebollas caramelizadas y queso de cabra ($280).

El revuelto gramajo tuneado con cebollas caramelizadas y queso de cabra.
El revuelto gramajo tuneado con cebollas caramelizadas y queso de cabra. Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martín

Recomendados: revuelto gramajo y croquetas de espinaca en dos variantes.

La carta -que tiene algunos ajustes según la temporada- ofrece alrededor de unos cinco platos de tamaño más grande y el resto se divide en tapas pequeñas y medianas. Entre los principales se destaca la milanesa de tira de asado rebozada en panko ($640), que ya se convirtió en una insignia del lugar.

Otro punto clave que lo diferencia de un bodegón tradicional es el ambiente. Este no es el lugar para ir con niños ni tampoco con un familión bullicioso: luces bajas, velas, música de fondo y cocina a la vista lo convierten en ideal para una salida en pareja o con amigos.

Los amantes de la buena cristalería quedarán fascinados con las copas Riedel y los vasos de impronta antigua.

En cuanto a las bebidas, la carta de vinos continúa esta propuesta de "renovación" y se inclina por etiquetas que representan la nueva enología argentina, desde los disruptivos vinos de los hermanos Michelini hasta otros igual de modernos, pero de bodegas más grandes, como las líneas Polígonos y Concreto de Zuccardi. Además, es uno de los pocos restaurantes en los que se puede disfrutar de algunas botellas importadas, tanto aquellas cercanas que llegan cruzando el charco, como las de Bodega Garzón, hasta las que viajan desde el Viejo Continente.

José A. Cabrera 5172, Palermo / 4773-1887 / @mengano.ba

Duca

Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martín

Recomendados: empanada de goulash y fish cakes.

Duca es el nuevo bebé gastronómico de Palermo del cual se habla por estos días. En parte, su pronta fama se debe al concepto que impusieron por estos pagos: la apericena. Sí, como su nombre lo indica, una mezcla de aperitivo con cena, una especie de brunch que, en lugar de combinar desayuno y almuerzo, hace un mix entre la merienda y la cena.

Esa opción está disponible en forma diaria desde las 17 y funciona bajo tres modalidades: 1, 2 o 3 tapas más aperitivo de la casa (Americano) o cerveza, a $100, $150 y $220, respectivamente.

El lugar indicado para una apericena, una mezcla de aperitivo con cena.
El lugar indicado para una apericena, una mezcla de aperitivo con cena. Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martín

Entre las opciones calientes, la empanada de goulash es imperdible. Supersabrosa sin ser pesada, el estómago pide más. También se destacan las fish cakes y las croquetas, de choclo o de espinaca.

Si la idea es ir por las tapas frías, la fainá de focaccia y burrata figura entre las más celebradas. Además, hay bruschetta de tartarte de tomate y bollo con panceta y miel.

Un aspecto distintivo de Duca es que cubre un amplio horario, desde el desayuno hasta las 22, y en cada momento prima la calidad.

Los amantes de los cócteles también son bienvenidos: tiene una buena carta en extensión y variedad, por no ser un bar de coctelería. Es que los dueños de Duca son los mismos que los de Parque Bar, así que tienen experiencia en la materia.

Fiel a la estirpe italiana del lugar, el bartender Alan Parrilli creó cuatro cócteles de autor ($220) bien tanos, como el "Piccolo e intenso" (pisco, grappa, ristretto y azúcar). Tampoco faltan los clásicos: Gin tonic, Negroni, Mito y Aperol Spritz ($200).

Tiene una extensa y variada carta de cócteles.
Tiene una extensa y variada carta de cócteles. Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martín

Un aspecto distintivo de Duca es que cubre un amplio horario (desde el desayuno hasta las 22) y, en cada momento, prima la calidad. Podrían servir un té comercial en saquito, por ejemplo; sin embargo, eligen los de la marca Inside, de Tea Connection; u ofrecer vinos masivos, pero en cambio ofrecen las divinas -por fuera y por dentro- botellitas de Ernesto Catena: el rosado Jardin Enchanté ($300) y Fammi L'amore ($200).

El café es otro fuerte del lugar. El encargado es el reconocido barista Tano Mique y trabajan con café de especialidad Puerto Blest, variedad Nicaragua. Para el espresso tienen un maquinón, algo así como la Ferrari de las cafeteras, la Victoria Arduino Adonis. También ofrecen filtrados ($140): V60, Chemex y Aeropress, entre otros, y cafés fríos.

Emplazado en una elegante esquina que da un pasaje, el local es pequeño y las mesas se reparten en tres espacios: vereda, interior y terraza (esta última para comer en una barra con capacidad para unas seis personas), por lo que no es apto para grandes grupos. Claro que vale la pena visitarlo, aunque sea en soledad.

Thames 1759, Palermo / 4025-0050 / @duca.caffe

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.