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Lifestyle

Jardín entre muros. Siete plantas para crear ambientes de estilo tropical en espacios de sombra

Ing. Agr. Gabriela Benito
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3 de octubre de 2020  • 00:00

En pequeños jardines urbanos, frecuentemente enclaustrados entre medianeras, es posible recrear ambientes de estilo tropical, porque muchas de estas plantas crecen adecuadamente en condiciones sombrías, y las paredes crean abrigados microclimas. El clima deberá ser húmedo -más de mil milímetros anuales de lluvias- o realizar riego suplementario; además, no deben registrarse heladas fuertes y prolongadas.

Ya sea por sus flores, su porte arquitectónico o sus follajes, existen especies que podríamos incorporar para no privarnos de su belleza.

Por sus flores

Izquierda: Tibouchina urvilleana. En algunos países se la conoce como "nazareno". Derecha: Clerodendrum thomsoniae 'Delectum'. Tiene racimos muy grandes de flores con cálices de rosados a violáceos y pétalos de un rojo profundo.
Izquierda: Tibouchina urvilleana. En algunos países se la conoce como "nazareno". Derecha: Clerodendrum thomsoniae 'Delectum'. Tiene racimos muy grandes de flores con cálices de rosados a violáceos y pétalos de un rojo profundo. Fuente: Archivo - Crédito: Revista Jardín.

Tibouchina urvilleana

Esta especie es nativa del Brasil y pertenece a la familia Melastomatáceas. Es un arbusto muy pubescente, de porte abierto, con tallos de sección cuadrangular, que puede alcanzar de 1,5 a 3 m de alto y ancho. Las hojas son opuestas, ovadas a oblongo-ovadas, pecioladas, con de 3 a 7 nervaduras marcadas que surgen desde la base de la lámina; son acuminadas, enteras, densamente aterciopeladas en el haz y el envés.

Entre la primavera y el verano produce flores grandes, de color violeta con el centro morado, con cinco pétalos redondeados y estambres blancos o purpúreos. Son solitarias o se presentan en grupos de tres en los extremos de las ramas.

  • Necesita ser resguardada de las heladas y de las ráfagas fuertes y frías.
  • Requiere un sustrato con buen drenaje, fresco, medianamente rico y levemente ácido; también riego regular (en invierno solo hay que mantener ligeramente húmedo el sustrato).
  • Se multiplica fácilmente por esquejes semileñosos.
  • Su ramaje es bastante frágil y acaba por no soportar el peso del follaje, por lo que se aconseja una poda ligera para conservar un porte acotado, redondeado.
  • Es sensible a arañuelas. Admite cultivo en contenedor.

Clerodendrum thomsoniae

De la familia Lamiáceas, es una especie nativa de África tropical. En inglés su nombre común es "bleeding heart vine", es decir "corazón sangrante", por sus flores carmesí. Es un subarbusto vigoroso que se conduce como enredadera.

Tiene hojas simples, opuestas, ovadas, de nervaduras muy marcadas, de borde liso y ápice agudo. Produce inflorescencias a lo largo de la estación cálida, que surgen en forma de cima sobre pedúnculos largos, que pueden llegar a medir 6 cm.

En cada flor el cáliz es de color blanco. Del interior salen largos estambres. Los cálices persisten durante la fructificación y cambian a un tono rosado llamativo. El conjunto es de marcado contraste y gran belleza.

  • Requiere un sustrato suelto y bien drenado, de pH neutro o ligeramente ácido.
  • Vegeta bien en semisombra, nunca a pleno sol para evitar quemaduras en las flores, pero siempre con buena iluminación.
  • Se recomienda regar abundantemente y que el sustrato siempre esté húmedo en la estación de crecimiento.
  • Necesita temperaturas templadas para vegetar bien; no tolera heladas (la temperatura ambiente mínima es 15° C). En invierno hay que reducir los riegos para permitir que el sustrato se seque entre intervalos.

Fuchsia magellanica

Fuchsia magellanica. Es ideal para rincones que no reciban sol directo, siempre con buena provisión de humedad y materia orgánica. Es de muy fácil reproducción, a partir de esquejes de madera blanda, que deben ser colocados en turba y perlita (en partes iguales).
Fuchsia magellanica. Es ideal para rincones que no reciban sol directo, siempre con buena provisión de humedad y materia orgánica. Es de muy fácil reproducción, a partir de esquejes de madera blanda, que deben ser colocados en turba y perlita (en partes iguales). Fuente: Archivo - Crédito: Revista Jardín.

De la familia Onagráceas, es conocida como chilco, chilcón, palo blanco, tilco, chilca, aljaba. Nativa de Chile y la Argentina, se distribuye naturalmente en los bosques andino patagónicos, sobre todo en sitios húmedos y sombríos. Es un arbusto erguido o apoyante, de hasta 4 m de alto, de corteza café claro, con ramas largas, delgadas y frágiles. Las hojas son lanceoladas, algo dentadas. Tiene flores colgantes, solitarias, de 4 o 5 cm de longitud. El fruto es una baya carnosa, alargada, de color purpúreo.

Crece en lugares húmedos, sobre la orilla de cursos de agua. Agradece una buena amplitud térmica diaria en primavera y verano; aunque no soporta las heladas intensas, debe acumular horas de frío para desarrollar bien sus flores.

Es muy susceptible a las enfermedades de raíz originadas por hongos, por lo cual hay que evitar los encharcamientos por tiempo prolongado, especialmente en el verano. En ambientes de baja humedad puede sufrir el ataque de arañuelas, que provoca amarillamiento: las hojas se abarquillan y caen.

  • De uso medicinal ancestral, las comunidades originarias aplicaban la infusión de sus hojas para reducir la temperatura, como diurético o para bajar la presión sanguínea. También, del tronco, ramas y hojas se extrae una tintura negra o gris para teñir lana.
  • Es ideal para canteros o contenedores generosos, además atrae colibríes al jardín.

Por su porte arquitectónico

Fatsia japonica

Fatsia japonica. En otoño produce inflorescencias llamativas, con flores blanco cremoso, carnosas, como estrelladas, que contrastan con el color oscuro del follaje. Los frutos son bayas negras brillantes, apetecidas por las aves.
Fatsia japonica. En otoño produce inflorescencias llamativas, con flores blanco cremoso, carnosas, como estrelladas, que contrastan con el color oscuro del follaje. Los frutos son bayas negras brillantes, apetecidas por las aves. Fuente: Archivo - Crédito: Revista Jardín.

Es originaria de los bosques húmedos del este asiático: Corea, China, Japón. También llamada Aralia sieboldii, su nombre vulgar es falsa aralia o aralia japonesa. Es un arbusto robusto, persistente, que puede alcanzar 4 m de altura. Las hojas son grandes, palmadas, color verde profundo y brillante, sostenidas por largos pecíolos.

  • Es fácil de cultivar tanto en interiores luminosos como en exteriores protegidos del sol directo, especialmente en horas del mediodía. Requiere suelos livianos, ricos en compost, de tendencia ácida.
  • Es algo resistente al frío, aunque en presencia de heladas pierde la parte aérea. Se propaga fácilmente por esquejes semileñosos o acodos aéreos. Su savia, que es pegajosa y resinosa, puede causar dermatitis en personas de piel sensible.
  • Admite cultivo en contenedores, con riego moderado en meses fríos.

En Japón tradicionalmente se la coloca en el lado norte de la casa, para protegerla de malos espíritus.

Tetrapanax papyrifer

Tetrapanax papyrifer. Las hojas tienden a dañarse con las heladas en invierno y es mejor eliminarlas, pero las plantas son resistentes. Evitar los sitios ventosos para que las hojas no sean dañadas.
Tetrapanax papyrifer. Las hojas tienden a dañarse con las heladas en invierno y es mejor eliminarlas, pero las plantas son resistentes. Evitar los sitios ventosos para que las hojas no sean dañadas. Fuente: Archivo - Crédito: Revista Jardín.

Llamada aralia papelera o planta china de papel de arroz, pues de su médula se obtiene el denominado papel de arroz con el que se confeccionan flores artificiales en China. Originaria de China y Taiwán, es un arbusto que puede llegar a los 3 m de altura, generalmente cubierto con tomento de pelos estrellados. Tiene hojas enormes, de 15 a 30 cm de largo. En otoño-invierno produce inflorescencias terminales, con numerosas umbelas de hasta 2 cm de diámetro.

  • Requiere cultivo a pleno sol o sombra parcial, y no es demasiado exigente en suelos, aunque los prefiere ricos y húmedos.
  • Es poco tolerante a las sales.
  • Se multiplica por semillas, por división y por esquejes.
  • Los troncos y las hojas tienen un polvo sobre ellos bastante irritante para pieles sensibles.
  • El cultivar 'Rex' presenta hojas enormes, de 60 cm de ancho.

Por su follaje

Colocasia esculenta

Colocasia esculenta, cultivar 'Mojito': se ha popularizado para bordes de estanques y lagunas. Con una belleza exótica, es alta y erguida, con grandes hojas abigarradas que tienen irregulares manchas negras o púrpuras oscuras.
Colocasia esculenta, cultivar 'Mojito': se ha popularizado para bordes de estanques y lagunas. Con una belleza exótica, es alta y erguida, con grandes hojas abigarradas que tienen irregulares manchas negras o púrpuras oscuras. Fuente: Archivo - Crédito: Revista Jardín.

El género Colocasia incluye seis especies de herbáceas perennes tuberosas nativas de Asia tropical, cultivadas ancestralmente como alimento básico por sus raíces ricas en almidón. Son nativas de pantanos y áreas húmedas. C. esculenta (el epíteto específico significa "comestible" o "bueno para comer") es una planta perenne tuberosa, sin tallo, que puede alcanzar casi 2 m de altura. Comúnmente se la llama taro.

El atractivo lo producen sus grandes hojas peltadas, con forma de corazón y las nervaduras prominentes, sostenidas por robustos pecíolos suculentos, de tono oscuro. Florece raramente.

  • Es sensible a las heladas.
  • Se cultiva mejor en suelos fértiles, muy húmedos, orgánicos, ricos en humus, en sombra parcial o solfiltrado; en sitios protegidos de vientos fuertes para que no dañe las hojas.
  • Todas las partes de la planta pueden causar malestar estomacal si se comen crudas, y la savia puede irritar la piel.

Ctenanthe setosa

Ctenanthe setosa. Las hojas son oblongas, coriáceas, grandes, con veteado en espiga verde oscuro sobre un limbo verde grisáceo, y un llamativo envés violáceo. La floración no suele ser llamativa, y en algunos casos se elimina para favorecer el crecimiento foliar.
Ctenanthe setosa. Las hojas son oblongas, coriáceas, grandes, con veteado en espiga verde oscuro sobre un limbo verde grisáceo, y un llamativo envés violáceo. La floración no suele ser llamativa, y en algunos casos se elimina para favorecer el crecimiento foliar. Fuente: Archivo - Crédito: Revista Jardín.

Nativa del sudeste de Brasil, es una exuberante planta de follaje ideal para áreas de sombra. Forma una mata amplia, de 1 metro de altura y otro tanto de ancho, que crece desde un rizoma que produce tallos con largos pecíolos.

  • Es sensible a temperaturas bajas.
  • Debe ubicarse en lugares con luz filtrada en climas templado-cálidos, en patios umbríos o en jardines bajo la sombra de otros ejemplares.
  • No tolera sol directo ni corrientes de aire.
  • Requiere suelo rico en humus, liviano, poroso.
  • Es amante de la humedad; si el ambiente es muy seco, sus hojas se repliegan.
  • Necesita riego frecuente, aunque hay que dejar secar la capa superior en invierno entre riego y riego si la temperatura disminuye; evitar riegos con aguas duras.
  • El follaje agradece rociados diarios durante el verano, con agua que haya reposado al menos doce horas para que el cloro se evapore; con todo esto se evitará que las hojas muestren manchas antiestéticas.
  • Se propaga por esquejes de tallo o división de mata. Puede sufrir el ataque de cochinilla harinosa o arañuelas. Si bien es una de las marantáceas más vigorosas, en ningún caso se debe dejar que el sustrato se seque por completo ya que estas plantas son amantes de la humedad.
  • El exceso de calor y la falta de humedad ambiental hacen que los bordes de las hojas se llenen de máculas marrones.

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