
Jesús, neurocientífico: “El uso excesivo de melatonina puede producir somnolencia, dolor de cabeza o una reducción de la capacidad de atención”
El consumo frecuente de suplementos para dormir genera riesgos evitables; el experto advierte contra la automedicación sin un diagnóstico preciso sobre la causa del insomnio
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El consumo frecuente de suplementos de melatonina bajo formato de golosinas oculta riesgos para la salud a largo plazo. Jesús Fernández Felipe, neurocientífico y profesor, advierte que un uso desmedido de esta hormona altera el ciclo natural del sueño y desencadena efectos adversos significativos en el organismo. Según el especialista, el abuso de esta sustancia provoca síntomas frecuentes como somnolencia durante las horas diurnas, cefaleas constantes y una marcada reducción de la capacidad de atención.
La melatonina regula el reloj biológico humano mediante la percepción de la luz ambiental. La ingesta externa interfiere en este mecanismo si el paciente ignora las dosis correctas o el momento preciso de la toma. La accesibilidad actual de estos productos en farmacias genera una falsa sensación de inocuidad. Sin embargo, diversos estudios publicados en The Journal of Clinical Pharmacology sugieren que apenas un 8,8% de los usuarios emplea el suplemento bajo los criterios metodológicos necesarios para asegurar una eficacia real. La práctica común de ingerir una dosis al momento de entrar a la cama carece de sustento científico sólido.

Fernández alerta sobre la creación de una dependencia psicológica hacia el producto. El cerebro humano asocia el descanso con la ingesta de la gominola, lo cual genera una incapacidad subjetiva para conciliar el sueño sin la asistencia química. Esta situación resulta perjudicial cuando el insomnio responde a causas externas como el estrés, la ansiedad, una mala higiene de horarios o la sobreexposición a luces artificiales antes del descanso. La automedicación ignora la raíz del trastorno y pospone un abordaje profesional necesario.
El mercado de la melatonina creció exponencialmente ante las dificultades para descansar durante las noches de verano o tras cambios bruscos de rutina. No obstante, el especialista subraya que el aumento de la dosis no garantiza una mejora proporcional en la calidad del sueño. Por el contrario, el uso prolongado sin supervisión médica expone al usuario a molestias gastrointestinales y mareos frecuentes.

La recomendación médica prioriza la terapia psicológica y la corrección de hábitos por encima del consumo de fármacos, salvo en situaciones específicas donde la edad y el cuadro clínico exijan un tratamiento particular. El paciente debe abandonar la idea de solucionar problemas crónicos con una simple “golosina” y buscar asesoramiento especializado para recuperar un ritmo biológico saludable. La melatonología requiere rigor y conocimiento técnico para evitar daños innecesarios en la salud cognitiva y metabólica de las personas.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA



