
Karlie Kloss, una buena chica
Elegida por Carolina Herrera, es experta en redes sociales, cara de decenas de campañas y portada de Vogue
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La ciudad de Nueva York colapsa con cada uno de sus pasos. Sus piernas larguísimas asoman por el tajo de un vestido de lentejuelas que deja sin habla a cualquier hombre. Karlie Kloss se roba todos los suspiros. Aunque podría ser una escena de la vida real, son las imágenes del video de lanzamiento del nuevo perfume Good Girl de Carolina Herrera NY del que es protagonista.
La rubia es una de las modelos internacionales más cotizadas del momento y encarna a la perfección el concepto de la fragancia Good girl gone bad (chica buena se ha vuelto mala). “No significa meterse en problemas, sino más bien ser libre, confiada y estar cómoda en tu propia piel sin importar qué piense el resto del mundo”, explica la modelo. Pero para poder estar en una gigantografía que empapele los edificios de las calles más importantes del mundo, caminar las pasarelas de los diseñadores estrella o ser un icónico ángel de Victoria's Secret, antes tuvo que vencer sus miedos: “La primera vez que abrí un desfile fue para Carolina Herrera, eso es algo grande, un privilegio. Nunca estuve tan nerviosa en mi vida. Me enteré la noche anterior y me puse a llorar en mi departamento”.
Con K de Karlie
Atrás quedaron los llantos de niña y las lágrimas fueron reemplazadas por ideas. No contenta con sus más de 4,4 millones de seguidores en Instagram decidió compartir más que fotos y abrió su propio canal de youtube, Klossy, para acercarse a los jóvenes.
Videos de viajes, campañas, semanas de la moda, fiestas lujosas o preparando el desayuno en pijamas, Karlie documenta cada detalle de su vida y la de sus famosas amigas a través de su propio lente. A sus 24 años entendió a la perfección que hoy el público tiene voz propia: “Las redes sociales democratizaron el poder. Cualquiera con una idea interesante o una perspectiva distinta en belleza, moda o arte ahora puede exponerlo al mundo”.
Pero los intereses de Karlie van más allá del mundo de la moda y no dudó por un minuto en colgar las alas de los vistosos trajes de Victoria’s Secret y reemplazarlas por libros. Se inscribió en la Universidad de Nueva York para estudiar programación y aprender a crear páginas web.
Lo que surgió como una mera curiosidad la hizo comprender “la importancia de confiar en uno mismo” y siguiendo fiel a su estilo multifacético lanzó el verano pasado el proyecto Kode with Karlie. Se trata de un campamento para niñas que durante dos semanas busca despertar el interés por la tecnología y dar nociones básicas sobre programación. Según explica la supermodelo, las niñas están menos representadas en las posiciones líderes y por eso su afán de entusiasmarlas desde pequeñas, justo en el momento de sus vidas en donde moldean la personalidad. “Yo aprendí a programar para entender cómo funcionan el software y hardware no porque quisiera ser una ingeniera, simplemente quería probar que podía hacer algo que me parecía difícil y nuevo. Espero seguir desafiándome de muchas maneras”, cuenta Kloss.
Y cuando uno pensaría que su agenda ya estaba demasiado apretada, ella encontró espacio para sumar a su currículum otra “K”, esta vez con fines benéficos. Hizo un cóctel con sus dotes de cocinera, su costado de chica buena, su pasión por la comida sana y junto a Momofuku Milk Bar de Nueva York creó Karlie’s Kookies. Unas galletitas veganas, sin gluten, pero “sí muy buen sabor”. Aunque lo que las vuelve un perfecto 10, –Perfect 10 como se puede leer en inglés en su envoltorio–, es que por cada venta se donan diez almuerzos para chicos en escuelas alrededor del mundo. Se pueden comprar en cualquiera de las sucursales que la panadería tiene en Manhattan y Brooklyn.
Combinación perfecta
Si hay orden, hay caos; si hay luz, oscuridad; si hay blanco, negro. Si hay una chica buena, hay una chica mala. Las contradicciones y la ambigüedad pueden ser los atractivos más fuertes en una mujer y es esa dualidad la que Carolina Herrera Junior enfrascó en un stiletto de vértigo, envase de su fragancia, quizá una de las más provocativas de la firma hasta el momento.
Good Girl es la dosis justa de un aroma dulce, floral y, a su vez, también un poco picante. A lo largo del día se siente el paso del jazmín al cacao y la haba tonka. Ya al final, aparecen la almendra y el café, pura vitalidad que se mezclan con la feminidad del nardo. Así, llena de matices es la mujer contemporánea, como Karlie Elizabeth Kloss, que con más de 34 tapas de Vogue, experta en redes sociales, cara de decenas de campañas y centenares de pasarelas, un día puede ser la reina de la fiesta, y al otro, simplemente la chica de al lado.
Paula Álvarez






