
La espátula de Quinquela
Los festejos del 130º aniversario de la autonomía de La Boca sirven de excusa para recordar la vida y obra del pintor que coloreó el barrio, conocer la casa de su infancia, visitar el museo que lleva su nombre y caminar por las callecitas vecinas al Riachuelo
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En el Riachuelo se alzan barcos de pupilas ennegrecidas y la brutalidad sórdida del puerto. Quinquela llevaba todo aquello dentro y fuera de sí mismo, y durante más de 70 años se convirtió en el cronista artístico de La Boca. "En el arte como en el amor, no se pueden hacer trampas. Hay que ir a ellos con la verdad", apuntaba Quinquela a su biógrafo, Andrés Muñoz, de paseo por Caminito.
Todo comenzó el 21 de marzo de 1890, cuando las Hermanas de la Caridad recogieron un bebe abandonado en los alrededores de la Casa de Expósitos. "Este niño ha sido bautizado y se llama Benito Juan Martín", rezaba la leyenda escrita en lápiz. Fue adoptado por Manuel Chinchella y Justina Molina, un matrimonio cuya única fortuna era una carbonería en La Boca, y desde entonces empezó a vincularse con el ambiente obrero. Cargadores de carbón, traficantes de ultramar y truhanes del hampa; su infancia se repartió entre la carbonería y sus jornadas de trabajo en el puerto.
Mientras tanto, el entorno artístico era una mezcla de cantores, guitarreros, payadores y músicos de bodegón. Sus primeros pasos en la pintura fueron bocetos en carbonilla -no podía ser de otro modo- hasta que, después de una crisis de salud, decidió concentrarse en desarrollar la propia personalidad a través del arte.
Total, Quinquela abandona su casa y se inicia en la vida bohemia, aquella del mate amargo y la galleta marinera. Pinta días enteros en el muelle o en las calles del barrio y se instala en un pequeño taller sobre la carbonería, que aún hoy puede visitarse.
Si bien sus estudios académicos habían sido muy rudimentarios y mucho debía resolverse a base de intuición, empezó a agitar su espátula en La Boca. Eduardo Taladrid -entonces secretario de la Academia de Bellas Artes- reconoció su talento y le ofreció infinidad de pomos de pintura y metros de tela para que realizara su primera gran exposición, con más de 50 cuadros, en la calle Florida. Transcurría 1918 y Chinchela decidió castellanizar su apellido por el de Quinquela y rematar sus manchas con el consecuente Benito Quinquela Martín.
Entre sus exitosas exposiciones en el exterior y los largos períodos en La Boca -donde produjo la totalidad de su obra- también frecuentó las tertulias en los cafés de Avenida de Mayo. Allí se originó La Peña, un grupo de amigos que se reunía en el café La Cosechera y, luego, en el Tortoni. Entre sus asistentes se contaba una extensa lista de artistas, como el pianista Ricardo Viñes, Francisco Isernia y Juan de Dios Filiberto. Según decían, estos encuentros eran "una empresa lírica y desinteresada donde se cultiva el espíritu la afición al arte".
El éxito artístico estuvo acompañado por innumerables donaciones a favor de la cultura, materializadas en obras de bien público. Así, en julio de 1936, inauguró la Escuela Pedro de Mendoza y, dos años más tarde, el Museo de Bellas Artes. Después vendrían el Lactarium Municipal Nº 4 (1947), el Jardín Maternal (1948), la Escuela de Artes Gráficas (1950), el Instituto Odontológico Infantil (1959) y el Teatro de la Ribera (1971).
Desaparecida La Peña, comenzaron a juntarse en el nuevo atelier, sobre Vuelta de Rocha. Su estudio de 1944 ya no era el mismo de la carbonería y disponía de un piso completo en lo alto de la Escuela-Museo Pedro de Mendoza; allí se gestó la Orden del Tornillo.
Quinquela amaba los colores, que no sólo utilizó en sus cuadros sino también en objetos mundanos. Por su amor a los colores surgiría, también, un potrero que pintó y transformó en la primera calle-museo de Buenos Aires. El mismo que bautizó e inmortalizó su amigo, Juan de Dios Filiberto, cuando compuso el tango Caminito .
La Orden del Tornillo
Todos los domingos se daban cita en el estudio de Quinquela hombres y mujeres respetuosos de la jerarquía del espíritu y la inteligencia. Con uniforme de Gran Maestre, el artista realizaba la ceremonia, una comida frugal, humoradas y la entrega de la preciada condecoración: un tornillo dorado que pendía de un cordón de colores.
"Para la gente esclava de las preocupaciones e intereses materiales, los hombres de espíritu viven en estado de locura, y creen burlarse de nosotros al llamarnos locos. Entonces llamamos a nuestra locura coherente la Orden del Tornillo, que dejamos fundada en 1948. Así comencé a otorgar tornillos a todos los cultores de la Verdad, el Bien y la Belleza, que tienen puesta su esperanza en el espíritu del hombre y su fuerza creadora. He entregado el tornillo a más de 300 locos, entre ellos artistas plásticos, poetas, escritores, periodistas, músicos, cantantes, científicos y estadistas", explicaba Quinquela.
Semana de La Boca en Buenos Aires
De 1870 al 2000. Para festejar los 130 años de la autonomía juridiccional de La Boca, a partir de hoy y hasta el 27 de este mes, se le rendirá homenaje a la patria chica con un variado plan de actividades culturales, sociales y comunitarias.
Este emprendimiento, impulsado por la Coordinadora de Entidades Intermedias -que nuclea a treinta instituciones dedicadas a la cultura, la educación y la ayuda social-, no sólo pretende celebrar el cumpleaños del barrio que custodia al Riachuelo sino reunir a los vecinos, y a los porteños en general, mediante una serie de propuestas nacidas del espíritu artístico y popular que late en las coloridas calles de Quinquela.
Hoy, a las 19, en El Puente de Ariel (Almirante Brown 1061) se realizará el acto inaugural de estas jornadas con la exposición de plásica Quinquela Martín . Gratis.
Arte, deporte, religión y baile. El programa de mañana comenzará a las 9 con un concurso de manchas de participación libre (Lamadrid 355) . A las 15, Vuelta de Rocha será escenario de una gran fiesta. Por supuesto, habrá artistas callejeros, se presentará la banda de la Prefectura Naval y los bomberos voluntarios que, además de hacer sonar las sirenas, llevarán a los chicos a pasear en autobomba.
A las 11.30, la procesión de la virgen Santísima de Corsignano recorrerá el barrio, desde la parroquia San Juan Evangelista(Olavarría 486). La fiesta popular prevista para el domingo será a las 15, en el Paseo Costero.
El próximo lunes, a las 11.30, se rendirá un homenaje al General San Martín, en Caminito -servirán chocolate caliente-. También será un día a flor y truco. La primera rueda del campeonato La Boca 2000 será en el Club Bohemios (Necochea 948), a las 17. La segunda vuelta está prevista para el martes, a la misma hora. La inscripción es gratis. Como complemento, se podrá ver una exposición de naipes inspirados en la obra de Molina Campos.
El 23 del actual se conmemorará el Día de La Boca. Para eso, a las 19.30, el Centro Cultural La Verdi -uno de los más antiguos de la ciudad- adherirá a los festejos con la recreación de una tradicional cantina boquense. La noche transcurrirá entre canzonetas, tangos, baile, comparsas y exquisitas empanadas. La cita es en Almirante Brown 736. Entrada, bono contribución, $ 3 (no incluye consumición).
El 24, a las 10, se visitará el hospital Argerich para entregar diploma, ajuares y alimentos a los nuevos Ciudadanos Boquenses 2000. A las 18.30, la galería y atelier La Carbonería se sumará a los festejos de la semana con una clase abierta de tango.
Un recorrido por el museo. El 25 del corriente, a las 14 y a las 16, se realizarán visitas guiadas gratuitas por el Museo de Bellas Artes Benito Quinquela Martín.
Sábado 26. Para contribuir a la seguidilla de festejos, el Ateneo Popular de la Boca prepara un concierto de jazz, a cargo de Carlos Guevara, a las 19, en Benito Pérez Galdós y Brown. Para rematar la velada, a las 21.30, se dará una cena de camaradería en el Puente de Ariel ($ 15).
Después de un encuentro religioso en la plaza de Bomberos Voluntarios (Garibaldi y Olavarría), el cierre de la Semana de la Boca se realizará en Vuelta de Rocha, con la última de las fiestas populares.
Informes: 4361-2285/15-5344-4058.
El museo
Después de permanecer cerrado por más de 18 meses (inhabilitado por obras de refacción edilicia) el 20 de julio último reabrió sus puertas el Museo Benito Quinquela Martín. Su patrimonio consta de 1240 obras de artistas argentinos figurativos y, en el tercer piso, se exhiben óleos de Quinquela (1923-1969), la que fue su vivienda, el estudio y objetos de su pertenencia. También puede visitarse el salón donde se reunía la Orden del Tornillo y el atelier del artista. En sus cinco terrazas se expone en forma permanente una colección de esculturas en piedra y bronce, con obras de Riganelli, Yrurtia, Cafferata y Correa Morales, entre otros.
En la sala Americo Bonetti se exhibe una colección de 32 Mascarones de Proa -la más importante de América latina- y en las otras dos salas del segundo nivel, obras de Sívori, De la Cárcova, Collivadino, Lazzari, Vento, Tessandori, Diomede, Malanca, Alice, Lacámera, Spilimbergo, Fader y Berni.
El museo es el único que posee 85 obras de un mismo autor; cincuenta grabados al aguafuerte y pinturas de la producción de Quinquela.
Museo de Bellas Artes Benito Quinquela Martín. Pedro de Mendoza 1835, 4301-1080. De martes a domingo, de 10 a 17. Entrada gratuita (bono contribución, $1.)
La Carbonería
Quinquela inmortalizó La Boca a través de su arte. Recibió las primeras lecciones de pintura del maestro Alfredo Lazzari y, luego de su exitosa exposición en España, compró la casa de Magallanes 885.
Actualmente, el lugar fue rescatado como atelier y galería de Arte por doce artistas plásticos que, además de exponer, realizan talleres y eventos gratuitos.
Durante este mes se realizará el Primer Salón de Pintura Nacional (inscripción, hasta el 20 del corriente) y, próximamente, se lanzará un concurso para realizar la ambientación escenográfica de lo que fuera la carbonería y su espíritu. Informes y bases, 4303-3682.
Visitas guiadas
Para conocer el barrio a fondo, descubrir sus secretos y quedar fascinado con su historia, nada como recorrer las pintorescas callecitas teñidas de mil colores en compañía de un sabio guía.
Todos los fines de semana, los curiosos tienen más de una posibilidad para sumergirse en el espíritu xeneise.
Por ejemplo, el grupo de historiadores de Eternautas realiza periódicamente el clásico itinerario en combi Buenos Aires al Sur, que repara en el puerto, los inmigrantes, el tango y la cultura popular ($ 15). El próximo viaje a través del tiempo lo emprenderán el lunes (feriado), a las 14.30, desde Marcelo T. de Alvear y Florida. Para reservar un lugar, es necesario comunicarse con anticipación por 4781-8868.
También el plan de caminatas ideado por la Secretaría de Turismo del gobierno porteño desarrolla con frecuencia un agudo relevamiento de La Boca.
Al menos, una vez por mes, se ofrece la posibilidad de sumarse a este circuito, de forma gratuita (la próxima será el 17 de septiembre, a las 15, desde Pedro de Mendoza y Almirante Brown). Informes, 4374-7651.
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