
La importancia de elegir decir "sí"
Sí" es una palabra a veces poco valorada. Aunque, quizá, cada vez menos. Hace unos días conocí a un joven de rastas, gesticulación moderada y envidiable armonía. Su nombre es Manuel Lozano. Luego de un largo camino recorrido junto a Juan Carr en Red Solidaria, fundó y dirige la Fundación Sí.
Es una organización poco ostentosa, que no cuenta siquiera con sede física (porque, en palabras de él, "implica demasiados gastos fijos que provienen de los fondos recaudados"), que realiza obras de inmenso impacto, algunas ya muy conocidas como las "recorridas por el frío", y otras menos difundidas como el Centro Universitario Warmi, el primer y único instituto educativo para la comunidad colla, en Jujuy.
Luego de una hora de conversación y de explicarme él su forma de trabajar y de concebir el mundo de las ONG, le pregunté si "servían" las tradicionales galas anuales de otras fundaciones, a las que, aquí y en el mundo, concurren personalidades que a veces parecieran entremezclar solidaridad con regocijo social, algo de moda y por qué no exageración. Su sincera respuesta fue, como era de esperar: "Sí". Sirven.
Y como cada cual es libre de asociar ideas que a priori son inconexas, he aquí mi razonamiento: si bien el contexto, global y local, se esfuerza por agobiarnos con trabas de toda índole y nuestras charlas cotidianas no hacen más que denostar las probabilidades de prosperidad, percibo que mucha gente elige, de todas maneras, abrazar la suma. Animarse al sí.
No es de extrañar entonces que de repente un tenista consagrado como Gastón Gaudio, pudiendo con todas las de la ley descansar en sus laureles, haya querido incursionar en la fotografía analógica y se decida, semanas atrás, a mostrar su obra de tres años en la disco Tequila (18 fotos de diferentes situaciones que él mismo catalogó como "simplemente bellas"). O que el empresario Enrique Blaksley -presidente de Hope Funds- impulse casi milagrosamente el montaje de una muestra de la talla de Meraviglie dalle Marche-600 años de pintura italiana , en vuelo sin escala desde la Galería del Brazo de Carlomagno, en el Vaticano, al Museo Nacional de Arte Decorativo, en Buenos Aires.
Bajo la misma línea de pensamiento, no debería sorprendernos que un grupo musical a capella argentino conocido como Voxpop sueñe alto con grabar en conjunto con sus pares ingleses The Swingle Singers una canción de amistad entre las dos naciones a 30 años de la Guerra de Malvinas. Y lo logren. Y emocionen.
O que algunos de los más reconocidos chefs de la Argentina -Narda Lepes, Francis Mallmann y Dolli Irigoyen, entre muchos otros- se unan para organizar Masticar, una ambiciosa feria gastronómica que tendrá lugar en noviembre en la ciudad, y que promete cautivar a un público inexperto pero ávido.
Los ejemplos podrían tomar centímetros varios de esta columna. ¿El patrón? Son siempre proyectos relacionados con el entretenimiento, con el arte, con el diálogo. Expresionismo bruto.
En cualquier plano, personal o empresarial: no importa en cuál suceda, importa que suceda. Importa que nosotros, los argentinos, queramos hacer, "a pesar de". Y decir sí.





