
La producción nacional se caracteriza por trabajar sobre el humor de una forma peculiar. Acá elegimos algunas de las mejores escenas. Vos, ¿cuál sumarías a la lista?
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A priori, al pensar en las mejores escenas de humor del cine argentino, da la sensación que Esperando la Carroza se lleva todos los premios. Y si bien es cierto que la película dirigida por Alejandro Doria y protagonizada por Antonio Gasalla está repleta de momentos hilarantes, al repasar en la filmografía nacional nos encontramos con un buena cantidad de momentos graciosos más que destacables.
Consecuentemente, la tarea de elegir sólo cinco títulos no es nada sencilla. De hecho, se sobreentiende que la siguiente no es una nómina que está sujeta a fórmulas matemáticas, ni teorías científicas. Son las que más nos hicieron reír con toda la subjetividad del caso. Aquí van las nuestras, ¿cuáles son las tuyas?
<b><i>"Yo hago puchero, ella hace puchero..."</i> de <i>Esperando la carroza</i> (1985)</b>
Es considerada por gran parte del público como una de las mejores películas argentinas de la historia. Ya sea tanto para los que gustan del cine nacional, como para aquellos que cuando tienen que elogiar alguna producción de estas tierras utilizan la remanida e injusta frase: "...para ser de acá, está muy bien". Sobran las escenas para reírse, pero si la cuestión es elegir, nos quedamos con la que tiene como protagonista a Doña Elisa, la vecina -no presente en esta escena- de la familia de Elvira (China Zorrilla) cuyo enojo se dispara por la frase "yo hago puchero, ella hace puchero..."
<b><i>"Le inflaron el bombo"</i> de <i>100 veces no debo</i> (1990)</b>
Otra película de Doria que -al igual que Esperando la carroza- cuenta con Luis Brandoni entre los protagonistas y con Dario Grandinetti en el elenco. Arranca con mucho ritmo generado en gran parte por la escena seleccionada: cuatro minutos en los cuales Julio, interpretado por Brandoni, preso de un ataque de ira despotrica sin parar tras enterarse que su hija (Andrea del Boca) está embarazada.
<b>La infiel en evidencia de <i>Tiempos de Valientes</i> (2005)</b>
La dupla entre Alfredo Díaz -un policía deprimido debido a su reciente separación- y Mariano Silverstein – un psicólogo que para cumplir con una probation debe asistirlo- brilla en varios momentos de este policial que tiene altas dosis de humor. Entre todas ellas, nos quedamos con la escena en la que el personaje de Luis Luque devela -presión mediante- la infidelidad de la mujer del interpretado por Diego Peretti.
<b>La confesión en el set de filmación, de <i>El hijo de la novia</i> (2001)</b>
El film dirigido por Juan José Campanella es una comedia dramática que cuenta la historia de un cuarentón en crisis con su mujer, con su trabajo y con su vida en general. En ese contexto, además, decide cumplir con el sueño de su madre con Alzheimer: casarse por Iglesia con su padre. La película se caracteriza por sus momentos de elevada emotividad en un tránsito permanente que del llanto a la carcajada. Entre las escenas más divertidas, se destaca la que tiene como protagonistas a Darín y a Blanco, que incluso cuenta con las participaciones secundarias de Alfredo Alcón y de Adrián Suar.
<b>El terapeuta / <i>No sos vos, soy yo</i> (2004)</b>
Diego Peretti interpreta a un cirujano que planifica su vida en los Estados Unidos con su esposa (Soldedad Villamil), pero el proyecto se complica: ella viaja primero sin él y desde el exterior le confiesa que lo engaña con otro hombre y lo deja. A partir de ahí, el protagonista comienza el derrotero propio de cualquier hombre treintañero separado. En ese contexto, entre otras cosas, decide hacer a terapia y se encuentra con un psicoanalista (Marcos Mundstock) con el que protagoniza la escena más graciosa de la película.






