
Pasó tres meses en cama aprisionada por un cuello ortopédico y sin tolerar la luz ni el movimiento; Krysia Núñez cuenta cómo se convirtió en bicampeona argentina y recuperó la libertad
“Fue una etapa sumamente dolorosa y difícil de procesar. En mi mente quedaron recuerdos nublados, como flashes donde solo distingo luces blancas y sombras de médicos que iban y venían, junto a la memoria intacta de lo que sentía cada vez que me inyectaban medicación en las venas. La sensación de encierro y el pensamiento de que jamás iba a salir de ahí eran constantes. En los momentos más críticos, cuando las náuseas me dejaban sin aire y no paraba de vomitar, sentí de verdad que me estaba muriendo. Me aterraba ver entrar a los doctores cada 10 minutos con jeringas enormes; no había un solo día en el que no deseara que todo pasara para volver a mi casa. Fueron 90 días eternos, que en mi cuerpo se sintieron como un año entero”.

