
Liv Tyler Princesa múltiple
Hija de dos estrellas del rock, modelo top a los 14 años y actriz en ascenso, ahora encarna a la bella dama de los elfos en El señor de los anillos, la película de Peter Jackson sobre la gran saga de Tolkien
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Nació princesa del mundo del rock, y ahora también se convirtió en princesa de la pantalla grande, con el papel de Arwen en la trilogía El señor de los anillos, del neozelandés Peter Jackson. En realidad, toda su vida se parece a un cuento de hadas: es una de las hijas del rock más celebradas de los Estados Unidos, modelo top a los 14 años, rodeada de fanáticos en el ámbito de la música y con buena suerte en el mundo del cine. Liv Tyler, nacida en 1977, es hija de Bebe Buell y de Steven Tyler, de Aerosmith. Pero hasta los 12 años creyó ser hija de Todd Rundgren, otro astro del rock, que vivió con su madre hasta poco después del nacimiento de Liv.
Cuando tenía 8 años, Bebe le presentó a Steve Tyler, que empezó a ir de visita a la casa. “Le pregunté a mi madre si era el hijo de Mick Jagger –dice Liv, riéndose– y ella me dijo que no, que era Steve Tyler.” Bebe ha admitido que durante un tiempo no quiso decirle a Liv que Steve era su verdadero padre, porque en ese momento el líder de Aerosmith era notorio por su adicción (ahora ha abandonado las drogas). Pero a los 11 años Liv advirtió que era muy parecida a Mia, la otra hija de Tyler, y exigió saber la verdad. Al cumplir 12 años, cambió el apellido Rundgren por el de Tyler, consolidó una estrecha relación familiar con Steve y se adaptó a la idea de ser su hija.
A pesar de ello, Liv tuvo una infancia tranquila en Portland, Oregón, protegida por su tía Annie y su célebre abuela, Dorothea Johnson, una especialista en etiqueta que dirige la famosa Escuela de Protocolo de Washington y escribe libros sobre el tema.
Tyler tenía 14 años y vivía en Nueva York con su madre cuando una amiga de la familia y modelo del mundo del rock, Paulina Porizkova, la encaminó hacia la esfera de la moda, donde ingresó con éxito. Pero su relación con las pasarelas siempre fue ambivalente: “Me encantan las revistas de moda, pero me hace sentir mal ver lo flacas que son esas chicas. Por supuesto, su trabajo es verse como si sólo fueran perchas, para que todo les quede perfectamente y, sin embargo, me gustaría que la gente entienda que eso no significa que todas las mujeres deban tener ese aspecto”.
Tras un año de trabajar como modelo, Liv decidió que quería ser actriz. Tuvo un debut auspicioso en Silent Fall¸ de Bruce Beresford, y su carrera acabó de despegar con Heavy (1995)¸ de James Mangold; siguió, entre otras, con Stealing Beauty¸ de Bernardo Bertolucci; Cookie’s Fortune, de Robert Altman (que más tarde la incluyó en Las mujeres del doctor T¸ junto a Richard Gere); Onegin, que coprotagonizó con Ralph Fiennes, y One Night at McCool’s, junto a Matt Dillon.
Para encarnar a Arwen, la princesa de los duendes que se enamora del mortal Aragorn en El señor de los anillos, le bastó con levantar el teléfono: “Me llamaron para ofrecerme directamente el papel, y me asombré. ¿El señor de los anillos?, dije. ¿Eso que leen los chicos en la escuela? Me sentí básicamente ignorante”.
Vaciló antes de aceptar, no sólo por desconocer la obra de Tolkien, sino también por los 15 meses de filmación en Nueva Zelanda, tanto tiempo y en un lugar tan distante. Ahora se siente orgullosísima de su participación, pero el trabajo le resultó más duro de lo que había previsto y en el elenco había algunos pesos pesados que la intimidaban, como sir Ian McKellen (que interpreta al hechicero Gandalf), y Cate Blanchett (la reina de los elfos, Galadriel).
En general, Tyler extrañó muchísimo durante todo el tiempo que pasó en Nueva Zelanda. Por eso dice que fue un alivio que su novio, Royston Langdon –el apuesto líder de la banda británica Spacehog–, con quien está comprometida para casarse, haya visitado el set dos veces, con estadas prolongadas, lo que mejoró mucho las cosas para ella.
“Es tan hermoso, tan maravilloso... también es mi mejor amigo”, confiesa. De todas maneras se niega a fijar fecha de su casamiento, y a responder si Stella McCartney, su gran amiga, será su dama de honor o diseñará su vestido de novia. “Adoro a Stella –afirma Liv–, es mi mejor amiga, pero no tengo idea de quién será mi dama de honor, ni cuándo.”






