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Para algunas personas, decir “no” es meterse en problemas, perder oportunidades o sentir culpa crónica, mientras que otros reconocen la incomodidad o ansiedad que les puede producir hacer algo en lo que no están de acuerdo. Y es que poner límites concretos no siempre es sencillo para todos, pero hay personas que lo logran y así fortalecen vínculos. Frente a esto, la psicología analizó por qué algunos sí pueden hacerlo y los expertos coincidieron en que se caracterizan por un alto nivel de autoestima y autoconocimiento, lo que les permite definir qué aceptan y qué no en sus relaciones tanto personales como laborales.
La psicología indica que las personas que ponen límites concretos poseen un alto nivel de autoestima, asertividad y autoconocimiento. Entienden que decir “no” es una forma de proteger su salud mental, su energía emocional y su espacio personal, y no un acto de egoísmo o agresión hacia los demás.

Además, “aprender a poner límites concretos en el día a día” también es vital para cultivar el amor propio, que es la capacidad de valorarte y tratarte con respeto, independientemente de tus éxitos, errores o de la opinión de los demás.
“El amor propio influye en la forma en la que una persona se valora, se cuida y se relaciona con los demás (…) Desarrollar y conocer los propios límites, valores, capacidades y deseos protege contra la presión externa, la comparación social y la autoexigencia excesiva”, dijo la psicóloga Rosario Linares al medio Vozpópuli.
Este autoconocimiento interno “permite reducir la distancia entre quién se es y entre quién se quiere llegar a ser, lo que genera una sensación de autenticidad y reduce el conflicto interno que conlleva el actuar en contra de los propios valores por miedo o presión”, concluyó.

Los expertos destacan ciertos rasgos psicológicos principales en estas personas:
Además, recalcan que esta conducta tiene beneficios como la reducción del estrés, ya que evita el agotamiento por sobrecarga de favores o compromisos indeseados; permite relaciones sanas porque se fomentan vínculos más honestos, transparentes y libres de resentimiento o manipulación; se logra un respeto mutuo al mostrarse firmes, y enseñan a los demás cómo tratarlos adecuadamente.
Por Sandra Morales (para revista Mag.)




