
María Casares: una chica puntocom
Tiene 24 años y fue, junto con su hermano Wenceslao, una de las fundadoras de Patagon. Volvió a Buenos Aires para dirigir Dodici.com, un portal que cuenta con el sitio oficial de Conte, Aicega y Maradona, entre otros
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Un par de meses atrás, para visitar a María Casares había que atravesar las playas top de Miami, bares llenos de modelos y esquivar convertibles último modelo hasta llegar a sus oficinas, en la central de Patagon en South Beach.
Hoy, la chica de 24 años, conocida como el el arma secreta detrás del emprendimiento más exitoso en la historia de las punto com argentinas ya se acostumbró a saltar baches, aspirar el humo de los colectivos de la avenida Córdoba y tomar cortado tras cortado en los bares de la ruidosa intersección con Laprida.
Allí se encuentra la porteñísima sede de Dodici.com, el sitio dedicado a los deportistas que, con una inversión millonaria, promete ser una revolución en el mundo de las camisetas transpiradas on line. "El deporte es pasión hasta que se mete en la pantalla. No tiene nada que ver ir a la popu con ver un partido en la tele -explica, con aires futboleros-. Nosotros queremos recuperar esa emoción con la ayuda de las computadoras y unir deporte con entretenimiento, como pasa en la vida real."
Para lograrlo, María -que durante años ni soñó con pisar una cancha y para quien la palabra deporte era casi sinónimo de andar a caballo por los campos patagónicos- viajó especialmente a Cuba para conocer al mismísimo Maradona y ver por dónde iba la cosa con él. La idea de Claudia Villafañe, la esposa del jugador, de que su marido tuviera por fin una página oficial comenzaba a tomar forma. Y a María se le ocurrió que Diego podría seguir jugando... fulbito virtual.
"Es fascinante, es un mundo que no me imaginaba que existía. Pero me cuesta reacostumbrarme a la Argentina, dejar el sol y la playa y volver a empezar de cero", confiesa desplomándose en un sillón en una lluviosa tarde porteña. No es que los desafíos la suelan asustar. La menor de tres hermanos que dejaron el campo en Esquel para estudiar en Buenos Aires, y dejaron Buenos Aires para formar en dos años una empresa pionera de Internet que hoy vale tres mil millones de dólares, asegura que sin el cambio permanente hoy no podría vivir.
Persona multipropósito. "En Patagon yo me ocupaba de llegar a un país nuevo y armar toda la estructura de cero. Al principio, era la persona multipropósito, pero a medida que la empresa se agrandó y se agrandó, y finalmente se vendió al banco Santander pasé a ser un eslabón en una cadena muy eficiente que se expandía como un pulpo. Aunque no me imaginaba en ninguna otra parte", confiesa. Tanto es así que, aunque su hermano Wenceslao era la cara visible detrás del éxito, el teléfono no dejaba de sonarle a María intentando seducirla para nuevos startups. A los que ella religiosamente se negaba.
"Yo no aparecía en público, pero la gente del ambiente sabía de mí. Y los de Dodici, una productora de deportes que quería expandirse en Internet, con su presidente, Marcelo Simonian a la cabeza, escucharon algo así como que yo era la número uno, la que sabía todo para lanzar una empresa de comercio electrónico a lo grande, pero que era absolutamente imposible que me fuera de Patagon. Y eso los decidió a conseguirme como fuera", explica poniéndose colorada y sin entrar en más detalles.
Pero asegura que la transición no fue fácil: "En Patagon hablaba de finanzas, números, proyectos concretos. Con los deportistas llegás a los números en algún momento, pero arrancás con puro sentimiento y pasión. Pura piel. Las cosas andan si sienten que tenés el mismo sueño. Si no, es casi imposible", subraya.
¿Y ella lo tiene? María medita unos segundos antes de contestar: "Ahora que lo pienso, creo que sí, muchísimo. Los deportistas son muy parecidos a los jóvenes que trabajamos en Internet: dinámicos, individualistas, caóticos, en busca del riesgo... O sea, la misma cosa". Pero, por las dudas, María ahora no deja pasar ni un fin de semana sin pisar algún estadio, o ver cada partido de lo que sea que se pase por televisión. "Los que trabajan en esto son en un 99% varones y en un 99% fanáticos de nacimiento. Así que tengo mucho trabajo por delante."
Aunque no niega que algunas cosas faciliten el proceso. Como que sea Maradona mismo quien le haya sacado el miedo a la cancha. "Mi primera experiencia fue horrible: fui a la popular y nos mataron con gases lacrimógenos. La segunda vez fue acompañando a Diego y Dalma a ver el partido Boca-Palmeiras, por la Copa Libertadores, que él relató. Después de eso, no me paraba nadie", asegura sonriente. Y agrega, del 10 más famoso que tuvo la selección: "Tiene tanto carisma que fue como haber conocido a un amigo inmediatamente, algo emocionante".
Una chica tranquila. El celular de María suena constantemente durante la entrevista. Una comida de trabajo. Otra que se superpone. Un amigo que reclama que lo tiene abandonado. Los padres desde la Patagonia. Cinco reuniones para mañana....
P05f1d.jpg|El trabajo de todos los días de María Casares, rodeada de computadoras. En la imagen, con un integrante del staff, Javier Blanco Belvisi|}
"Esto es igual los sábados y domingos, y no para depués del lanzamiento porque vamos a expandirnos inmediatamente a Brasil, México, Italia y España", comenta, como si fuera lo más normal del mundo. Y explica que la única forma de lograrlo es levantarse a las seis de la mañana ("que odio"), hacer una serie de ejercicios ("que me aburren") y empezar a trabajar enseguida ("que me encanta").
"Cuando era chica, en el campo, si me hubieran dicho que iba a terminar armando sedes de Patagon por todo el mundo nunca lo habría creído. Y hace unos meses, en Miami, si me hubieran dicho que iba a terminar entre deportistas profesionales me habría muerto de risa. Según mis padres, ¡con mis hermanos ya no damos para sustos!", se ríe.
¿Y los chicos, y los novios? María sonríe misteriosa y sacude la cascada de pelo rubio que le cae sobre los hombros. "Supongo que no es para todos", murmura. Aunque sabe que no son muchos a los que les disgusta una salida con alguien que habla de goles.






