
Mikki Lusardi. “Nadie puede negar que ser mujer o disidencia es difícil”
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En el juego de los casilleros, Mikki Lusardi suele marcar periodista, feminista, bajista y politóloga, pero la actual conductora de programas en MTV y canales de aire (para muchos la primera cara femenina de MTV LATAM), hoy destaca por llevar adelante todos los días el irreverente y fresco Rompan Todo en la nueva y joven emisora FM 89.1 Oktubre. Trío que se completa junto a la Coneja China y la barmaid Bianca Bertoli. Con un pasado que mixta estudios de ciencias políticas, militancia y una pizca de rock (muchos señalan su parecido con la contestataria Tokio de la Casa de Papel), pero también un gran amor por los medios y la comunicación, hoy defiende el lugar de la radio pero apostando a una renovación generacional.
–¿Es difícil ser mujer en los medios? ¿Cómo cambió, si es que cambió, en los últimos años?
–Creo que en estos tiempos nadie puede osar negar la idea de que ser mujer o disidencia es difícil. Felizmente, también está lleno de encuentros y profundización de los vínculos, el amor, la alegría. Celebro que la sexualidad esté hoy comprendida en esos paradigmas que siempre nos fueron propios, la libertad, la igualdad, la justicia social. Los medios de comunicación no son ajenos a ese andar, aunque aún quede tanto por hacer. En la televisión de aire quizás sea todavía un poco más difícil que en otros espacios; tiene que ver, entiendo, con años de construcción de aquella hegemonía. En Rompan rodo somos tres pibas al aire intentando interpelar mientras somos interpeladas, pero por sobre todas las cosas, intentando sacar siempre lo mejor de ese otro, que nos define, en muchos casos, aún más que nuestras propias acciones.
–¿Cuáles son los nuevos códigos radiales y televisivos a la hora de pensar en un target joven?
–Una de las cosas que más disfruto, como uno de esos ejercicios a los que necesariamente invita el aire, es el movimiento constante. Son los tiempos, la coyuntura, y también las decisiones que van acompañando esa certeza de que las palabras, los momentos, están cargados de sentido. Hay, creo, una tendencia a sentirnos permanentemente escindidos y la búsqueda por resolver esa sensación nos lleva indefectiblemente a repensarnos todo el tiempo. Dedicarse a la comunicación, en el aire, escribiendo, militando, cantando, es también un compromiso con todo aquello. En ese sentido, el aire no podría jamás ser estático. Empecé a laburar en radio cuando todavía la escuchábamos para enterarnos de lo que estaba pasando. Es un mundo que ya no existe, y el desafío es hoy mucho más interesante: la noticia ya llegó, el tema ya lo escuchaste, entonces... ¿qué hacemos? Rompan Todo se presenta como un desafío constante. Si no tengo que contarte qué pasó, lo que tengo que hacer es decirte lo que pienso de eso que pasó. Me gusta mucho pensar a la radio en términos de la "serendipidad", esa idea de encontrar exactamente lo que estábamos necesitando sin siquiera saber que lo estábamos buscando.
–Se habla bastante del crecimiento del consumo de podcasts en ciertos nichos, y muchas emisoras online o hasta medios tradicionales están incursionando en el formato. ¿Qué te parece que tiene el vivo del día a día en la radio y qué atractivo que todavía conserva para la audiencia?
–El crecimiento del consumo de podcasts es algo que merece ser celebrado. Un formato distinto, con otra noción de contenido y temporalidad. En ese afán de pensar la cotidianidad en términos de rivalidades entiendo fundamental la conversación constante entre los distintos espacios. La radio en vivo tiene sus matices, su idiosincrasia, una exigencia distinta en el contacto inmediato con cada interlocutor, así como también un desafío con su propia especificidad a la hora de pensar un programa de radio. Es lo que está sucediendo, lo que queremos que suceda, un hogar para espontaneidades irrefrenables que no se compara con nada. Si la música nunca me exigió elegir entre escuchar un disco o ver una banda en vivo, ¿porqué tendríamos que hacerlo ahora?
–¿Cómo buscan incursionar desde FM Oktubre y el programa?
–Nuestra FM Oktubre nace en ese mundo, el de la pregunta, el de la juventud como motor de cambio en primera plana, el del feminismo como motivo y no solo como bandera. Pensamos así los contenidos, pero también las formas. Que suenen pibas todo el tiempo, que se plantee el debate ya sin miedo de caer en espacios sin salida. Saliendo a la calle, pensándonos en esa realidad, intentando transformarla. Tenemos la increíble fortuna de que exista un dial, un camión con el que salir a transmitir todas las semanas en distintos espacios para que la calle no sea una abstracción sino más bien una invitación constante. Está en lo que se dice, en la agenda que intentamos llevar, y también en el cómo, en el lenguaje y en les invitades. Cortar la calle para un festival, entrar a colegios a ver qué está pasando ahí, marchar, hablar, salir, pensar, decir.
–¿Qué otras cosas hace Mikki? ¿Cómo dividís tu tiempo entre la radio, los medios y la música?
–El día a día, para los que todavía somos un poco reticentes a las imposiciones de la posmodernidad sobre el tiempo, a veces puede ser un problema. Decidí poner un poco de pausa para retomar algunos de esos canales que en los últimos años se fueron postergando. Este año volví a tocar después de un tiempo, y ahí algo pasó. Ahí estamos, entre horarios establecidos y ratos libres que hoy se dedican a dibujar algo que en algún momento, si todo sigue ese camino, serán canciones, un libro, y alguna que otra cosa de las que estamos preparando. En el camino, quizá sean los treinti también, la necesidad de guardar algunos ratos para pasarla bien, sin mayores expectativas que esa simpleza incomparable: los afectos, la familia, los amigos, los rincones.
–¿Cómo ves la presencia femenina en radio? ¿Avanzamos un poco ahora que los viejos popes del medio están cayendo en desuso y hay más chicas produciendo y conduciendo?
–La presencia de las mujeres está creciendo en la radio, como algo análogo a lo que, me gusta pensar, está pasando en un montón de otros espacios. Esa conciencia de la que hablábamos generó una especie de pánico de corrección política que fue como una primera cachetada para muchos. Nos falta todavía un montón. Como cada puerta que se abre, las preguntas son cada vez más, y en esa construcción colectiva empezamos a entender problemáticas que hasta hace muy poco tiempo ni siquiera estaban planteadas como tales.
–¿Hacia dónde pensás que avanza el futuro de la radio?
–En tanto es imposible pensar la radio, pensar a los medios como entes estáticos, no atravesados por el presente, entiendo que los medios solo van a poder ir hacia donde vaya la realidad, es decir, hacia donde vayamos todes. La perspectiva de género, entiendo, va a marcar necesariamente la agenda de los próximos tiempos, hasta que lo establecido sea un parámetro de igualdad que ya no necesite de leyes de cupo. Así como en algún momento pasamos de leer mensajes a poner al aire audios de WhatsApp, así como aprendimos a aceptar la invitación logarítmica de YouTube o Spotify para encontrar música nueva, aprenderemos a amigarnos o enfrentarnos con lo que venga, tomando decisiones. Elijo pensar que nunca dejará de ser un bastión de lucha.





