
Esta rockera con 25 años de tattoos sobre su espalda intentó convencer a su hijo de incursionar en los tatuajes, pero él no quiere seguir sus pasos.
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Por Nazareno Brega
Si los tatuajes y el rock caminaron siempre de la mano, el lugar ideal para lucirlos en todo momento son los siempre expuestos brazos de una baterista, oficio en el que las musculosas parecen obligatorias. El camino de Andrea Álvarez con los tatuajes comenzó hace 25 años como un signo de exteriorizar la rebeldía, pero su ruta tatuada lejos está de terminarse porque ya tiene programado el próximo. “Me tatué por primera vez en el 92, cuando recién empezaban a abrir las casa de tatuajes. Justo me había ido de Soda Stereo y necesitaba un cambio en mi vida. En ese momento quería mostrar un poco de furia. Después ya no necesité mostrarla tanto, la estaba ejerciendo”, recuerda la baterista.
¿Cuántos tatuajes tenés?
Me hice ocho. Tengo que contarlos porque ya ni me acuerdo, están muy naturalizados. En esa primera época eran más que una moda, todavía significaban algo un poco más profundo. De entrada, me hice tres en los brazos: un sol y dos tribales. Después me hice un rayo en la cintura... una serpiente muy grande en la espalda... una A en cada brazo, y eso fue lo primero que decidí con sentido de conciencia. Pensé que no me iba a tatuar más porque en cuanto algo se vuelve una moda me deja de atraer. Pero se murió Prince y me agarró un sufrimiento tal que decidí hacerme su símbolo en la muñeca. Fue el que más me dolió. Eso tiene mucho que ver con el momento de tu vida.
¿Cómo era tatuarse en esos primeros 90?
Había muchos tribales y eran todos de catálogo, en esa época no había tatuajes de autor. Después descubrí a otras personas que tenían los mismos que yo y me quería matar. Me tatué un sol, que era algo muy característico mío y lo puse hasta en la batería, pero al poco tiempo Canal 13 usó el mismo dibujo como logo. Me quería morir. Lo había sacado del catálogo del tatuador, pero se ve que era muy común. Encima se me nota bastante, sale siempre en todas las fotos.
¿Tenés pensado alguno nuevo?
Sí, por más que mi mamá se siga escandalizando. Me quiero tapar el primero, uno tribal, porque no me gusta para nada y es el que más me sale en las fotos cuando toco. Me olvido de que lo tengo, pero cuando lo veo en las fotos me molesta. Soy muy compulsiva, así que apenas me lo hice quería tatuarme toda. Después, menos mal que no. Me arrepiento de ese porque no significa más que una rebeldía del momento, que ya no necesito mostrar. Como es medio grande, para taparlo hay que hacer algo más grande todavía. Quiero algo exagerado en todo el brazo tipo Tommy Lee, que es la persona con tatuajes que más admiro. Sé que va a tener que ver con la música. Necesito un tattoo de John Bonham y uno de Jimi Hendrix: mi cuerpo necesita tener eso. Por ahí no los incluyo en esta tanda pero los tengo pendientes.

¿Qué lugar del cuerpo nunca te tatuarías?
Me dan mucha impresión los ojos, tengo una amiga tatuada en la parte blanca. Me parece que por una cuestión de salud, no te podés tocar la vista ni los dientes. Tampoco las orejas, que tienen mucha energía. No me gustan en las piernas, que está bastante de moda, ni en todo el cuerpo tipo Tinelli. Me parece demasiado.
¿Te molesta la moda de los tatuajes?
Es lo mismo que pasa con la música, el sistema se apropia de algo y le saca el significado. Antes era algo más relacionado con el rock y ahora los tienen los futbolistas, los tipos de la tele... Todo el mundo tiene tatuajes, vas en el subte y ves a todos tatuados. Mi hijo no quiere saber nada. Le pregunté porque yo tengo, el padre tiene y todos nuestros amigos también, pero me dijo: “Mamá, dejate de joder”. Como todos los pibes quieren hacerse tatuajes, le pregunté por qué y me contestó: “Por eso, mamá. Dejate de boludeces”. No necesita ser rebelde en la vida desde ese lado, y es algo que a mí también me pasa. Antes, el tatuaje significaba libertad: “Con mi cuerpo hago lo que quiero”. Hoy, eso es una fantasía, se perdió el sentido político como en los demás ámbitos. Todo lo que significa rebeldía o antisistema perdió el sentido... Hasta las malas palabras, cualquiera las dice en la tele. La sociedad llegó a condenar los tatuajes mientras avalaba las aberraciones de las cirugías estéticas. No entiendo cómo se festejaron las tetas de siliconas sin hablar de las consecuencias de meterse en el cuerpo eso, botox o colágeno. Igual, que se tatúen hasta el culo si quieren. Si la rebeldía es tatuarse toda porque tienen plata, que hagan lo que quieran... A mí me gusta la música.
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