
NATALIO AIDES EL TIRADOR MAS RAPIDO DEL ESTE
En Corrientes, y en todo el Litoral, Aides es un nombre famoso. Y polémico. Porque este periodista que saltó al primer plano en el orden nacional con su entrevista a Ibrahim ha construido su imperio, según los críticos, con un llamativo apoyo oficial. El se defiende así: "Son unos envidiosos"
1 minuto de lectura'
Natalio Aides es bajito, enfático y verborrágico. También es periodista y líder de audiencia en Corrientes. Su última aparición picante en un medio de la Capital Federal fue en el programa de Mariano Grondona, cuando presentó un video en el que Ibrahim Al Ibrahim -ex marido de Amira Yoma- echaba oscuridad sobre Eduardo Duhalde. Varios periodistas correntinos cuentan cosas feas acerca de Aides, que responde: "Los que me critican lo hacen porque no pueden lograr lo que yo consigo. Es envidia. ¡Mediocres!" Cuando se piensa en Aides se piensa en un tipo extraño que anda por Medio Oriente entrevistando a árabes dudosos. Hace poco, lo de Ibrahim. Antes, en 1997, presentó en el programa de Mauro Viale un video con declaraciones de un árabe, supuestamente de la Hezbollah, que atribuyó a esa organización el atentado a la Embajada de Israel. En 1989, días antes de que comenzara la Guerra del Golfo, los medios difundieron una foto curiosa: ese tal Aides aparecía saludando a Saddam Hussein.
"Fui el único argentino en las guerras de esta década", se enorgullece Aides, cuyo máximo ídolo es Ignacio Ezcurra, periodista de La Nacion que murió en la Guerra de Vietnam. Aides ha estado en la Guerra del Golfo, Chechenia, Sarajevo, Kabul, y sigue vivo.
-¿Por qué usted arriesga así su vida?
-Soy judío. Mis padres escaparon de la Segunda Guerra Mundial. Ellos eran de Grotny, Polonia, y casi todos sus familiares murieron. Mis padres nunca quisieron hablar conmigo de lo que å había pasado. Pero fui a Grotny y pude hablar con un tío mío que me contó esa historia terrible. Creo que de ahí viene mi interés por este tipo de periodismo.
En Corrientes hay colegas que no lo soportan. Lo acusan de inventar las notas hechas durante las guerras. Mónica Colunga, dueña de FM Libre, y Baltasar Rodríguez Moreira, editor del diario El Independiente, creen que compra material y luego lo edita como si él lo hubiese producido. Para qué. Aides se enoja.
-Me molesta mucho que se dude de mi presencia en las guerras -dice Aides, de 54 años-. Me encantaría invitar a un periodista, un fotógrafo y un camarógrafo a que me acompañen. Que vean lo que es ir a una guerra. Que me sigan. Les pago el pasaje y la estada; lo único que tienen que pagarse ellos es el seguro de vida. Después, pueden contar lo que quieran.
Según sus detractores, la bala que más cerca le pasó fue una que colgaba de un llavero. Pero la verdad es que él no se presenta como un mártir que le pone el pecho a los cañonazos.
-Yo cubro historias de vida. No transmito la guerra. Nunca me ocupo de la coyuntura porque pierdo -dice-. No tengo posibilidad de transmitir en directo. En esas guerras la CNN toma un piso entero de hotel y allí trabajan mil personas. Yo estoy con mi camarógrafo y nada más.
Se pone mal cuando siente que no le creen. Dice que tiene horas filmadas en las guerras como documento irrefutable. Encima, no hace fortunas con sus viajes.
-El dinero que he ganado lo invertí en esto de las guerras. Iba a una y el medio que me enviaba -Telefé, o la revista Gente, por ejemplo- me reconocía 8000 pesos, y yo gastaba 12.000. La diferencia la ponía yo. Materialmente hablando, hubiera sido más redituable que me quedara en la provincia.
No soporta que lo acusen de hacer circo con la información. Pega duro: "Yo he visto, en persona, lo que han hecho los canales de Buenos Aires durante las inundaciones. Agarraban a un chico que estaba en tierra firme, le sacaban las zapatillas, lo ponían en el agua, lo filmaban y después le daban las zapatillas y vuelta a la tierra firme".
-¿Qué canal hizo eso?
-No importa. La cuestión es que, por su afán de vender, los informativos de Buenos Aires hacen mucho circo con la noticia.
La Guerra del Golfo fue la primera guerra de Aides. Aterrizó en Bagdad, la capital iraquí, un 30 de diciembre. El candombe aún no había empezado. Y dice que saludó a Saddam Hussein gracias a que perdió un zapato. Porque había salido a comprar un par de zapatos cuando vio mucha gente reunida. Estaba Saddam junto con otro presidente, haciendo unas visitas protocolares.
-Había como 3000 personas rodeándolo -cuenta Aides-. En medio de ese caos empecé a gritar que era periodista argentino; en un momento Saddam me miró, levantó la mano y la gente se abrió. No sé por qué, pero ocurrió eso. Fue Dios. La cuestión es que llegué hasta él, lo salude y charlamos unos dos minutos hasta que me sacaron.
El diálogo de dos minutos fue éste: -¿Por qué no hace un gran esfuerzo para frenar la guerra? -El esfuerzo lo he hecho yo. Ahora depende de los Estados Unidos y de Israel. Por aquel encuentro, Aides quedó con el mote de saddanista. "Hubo gente que, por esto, pensó que yo había tomado una posición pro Saddam. ¿Qué iba a hacer cuando me lo encontré?", pregunta.
Siempre que viaja a meterse entre las explosiones piensa que lo malo les va a pasar a los otros. Aides es osado, o por lo menos eso parece, y dice tener un orgullo heroico por lograr la exclusiva. El camarógrafo Walter Moor -su compañero en las guerras- expresa que no está seguro de que le guste esa actividad. "Pero es mi trabajo. Yo lo sigo a Natalio, y eso no es fácil. Hemos pasado cosas durísimas", recuerda.
De hecho, estuvieron a punto de morir. Fue en Kabul, Afganistán. Cuando entraron al país les advirtieron que no podían hablar con las mujeres ni filmarlas. ¿Qué hicieron? Entrevistaron mujeres y las filmaron. "Estaban tapadas de ropa y debían caminar 50 metros detrás de sus maridos. Yo quería mostrar eso", explica Aides. Cuando llevaban hechas un par de entrevistas, los talibanes se enteraron y los detuvieron. Ellos creyeron que era el fin.
-Lloré toda la noche -dice Aides-. Nos tuvieron 48 horas encerrados, con veinte talibanes custodiándonos. Al final, nos salvó el embajador argentino ante las Naciones Unidas.
La bomba que más cerca le explotó cayó a cuarenta metros de donde él estaba, en una Sarajevo destruida. Enseguida corrieron a tomar imágenes de las víctimas de la explosión.
"Sentís que se te mueve el piso; es como que perdés el sentido y no sabés dónde estás; todo dura milésimas de segundo. En esos lugares, la gente termina acostumbrándose a las explosiones. Una mujer me dijo que el gran drama iba a ser cuando terminara la guerra; no sabían cómo iban a ser sus vidas sin el ruido de las bombas."
-¿Y cómo es la relación entre la gente que va a la guerra a trabajar?
-Individualismo total. Cada uno en sus cosas. No existe la solidaridad.
Aides ha ganado nueve premios Martín Fierro. En Corrientes, varios aseguran que invirtió mucho dinero para obtenerlos. El, por supuesto, lo desmiente. Tiene dos programas que ocupan dos horas y media a la mañana y una y media a la tarde en la única AM de Corrientes; tiene una emisora propia, FM Sudamericana, y una productora. Gana unos 18.000 pesos por mes, según sus números.
Esa influencia le permite, según sus detractores, hacer buenos negocios. Jorge Requena, corresponsal de La Nación , en Corrientes, comenta: "Su trabajo no es periodístico. Extorsiona a los políticos; si no le dan lo que quiere, les hace mala prensa. De a poco los va destruyendo". Aides desmiente esto y pone en duda su propio poder, pero ya no desmiente con tanto énfasis su buena vinculación con cada uno de los gobiernos provinciales. "No es que yo me lleve bien con los gobiernos; ellos quizá quieren llevarse bien conmigo", opina.
Colunga, la propietaria de FM Libre, da algunas cifras: "El Instituto de Obras Sociales de Corrientes le paga cada mes, por publicidad, 20.000 pesos. Lo curioso es que este organismo no necesita hacer publicidad, pues todos los empleados públicos deben asociarse obligatoriamente. La Dirección de Energía de Corrientes le paga 25.000. En septiembre, recibió 90.000 pesos de Lotería Correntina". Baltasar Rodríguez Moreira afirma: "Cada mes recibe 150 mil pesos de la Secretaría General de la Gobernación".
Aides responde. "Lo de Lotería son 9000 y no 90.000. En cuanto al Instituto de Obras Sociales, el último año puso 30.000 pesos de publicidad. ¿Que no necesita hacerla? Es un problema de ellos. Respecto de la Lotería, ellos han mejorado sus ventas desde que figuran en mi programa." Colunga sostiene que la facturación anual del periodista es de tres millones, pero Aides dice que es la mitad.
Hay más cosas que se dicen sobre Aides. Muchas cosas. Que le hicieron un juicio en Estados Unidos cuando, a principios de los años ochenta, trajo a la Argentina al Circo de Bugs Bunny y no pagó nada -"Es mentira: pagué todo y las relaciones son excelentes"-; que Telefé le inició un juicio -"Es mentira: soy representante del canal de cable de Telefé para la región"-; que tiene siete guardias en su mansión -"Es mentira: tengo uno"-, y siguen los ítem.
El se considera un periodista limpio y objetivo. "Hay muchos que hacen de la crítica un gran negocio -critica-. No tengo absolutamente nada negro en mi vida. No tengo antecedentes", asegura. Más de una vez se lo ha comparado con Guillermo Patricio Kelly, paralelismo que no le agrada. Tal vez por eso, cuando presentó el video de Ibrahim Al Ibrahim parecía cantado que se trataba de una operación contra Duhalde.
Aides tuvo, a los trece años, su primer programa radial. Era sobre deportes y se emitía por veinte altavoces ubicados a lo largo de una calle de Resistencia, Chaco, donde Aides nació; era un programa obligatorio. A los 18 años comenzó a trabajar en una AM del Chaco, también en periodismo deportivo. Luego cubrió hechos deportivos en todo el planeta, desde algún Mundial de Fútbol hasta una Olimpíada. A principios de los años 70 viajó a Trípoli, capital de Libia, para ocuparse del bombardeo del aeropuerto por parte de aviones norteamericanos.
Aides ha sabido esperar. Siempre "con iniciativas permanentes", según dice. Y preparándose: "Los fines de semana la gente va a pescar, o al campo, y yo me dedico a leer. Veo seis horas diarias de informativos; los miro y los vuelvo a mirar. Soy un obsesivo del periodismo". Las lecturas de Aides incluyen textos varios. Le gustan mucho José Ingenieros y otro José, Narosky. Ocurre que Aides también escribe, de manera amateur, sentencias o aforismos. Anotó algunos en una hoja y los tiene listos para servir.
-Por favor, leé tres aforismos.
-Bueno. Estos: Si uno tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en uno; Si uno ha fracasado, significa que intenta superarse; Cuando Dios cierra las puertas, siempre deja una ventana abierta.
Aides quiere crecer y está en duda. Tiene ganas de dedicarse más a los medios de Buenos Aires, pero no sabe si soltar lo que tiene armado.
-¿Sentís que te quedó chica la provincia?
-Y, sí. Siento un poco eso.
Se le menciona el disco Natalio el mataor y sonríe. Explica que "unos muchachos de Corrientes que tienen grupos folklóricos hicieron una especie de homenaje, un relato de mi vida llevado al canto. Mi vida hecha música. Es un disco bonito y muy agradable". Aides cuenta que hicieron 5000 copias para regalar a la gente. "Los entregamos en la radio y vinieron a buscarlos con desesperación".
-¿Y lo de mataor?
-Es una forma de decir. Significa que lo que hago mata.






