
Obligada a comer sano y variado por semanas
Cuando me trajeron el cajón de verduras que había comprado por Internet, tuve que pedir ayuda para subirlo a mi departamento. El chico de la huerta orgánica fue sacando bolsas y yo las apoyaba en el piso. Cuando cerré la puerta y miré hacia la cocina me di cuenta de que era demasiado. La verdura no en-traba en la heladera, sobresalían hojas de todos los estantes.
No se me ocurría cómo, yo sola, me iba a comer un atado de acelgas, dos de espinacas, tres morrones, cebollas, papas, dos zapallos, dos atados de rúculas, lechuga, zanahorias, repollo, tomates, rabanitos, remolachas y un atado de perejil. Pero estaba preparada para la abundancia: el amigo que me había recomendado el lugar me avisó que tenía que organizarme y comer las verduras en orden para que nada se pusiera feo. Primero, las hojas; después los tomates, rabanitos y morrones. Al final el repollo, que dura muchísimo.
Empecé por las rúculas. Ahí encontré la primera diferencia entre las verduras que me habían traído con las que compro siempre enfrente de casa: el sabor. Lo mismo me pasó con los tomates, las zanahorias y todo lo que se come fresco. Era más rico. Además de apegarme al plan, decidí compartir algunos de los paquetes.
Como me había anticipado mi amigo, aprendí recetas que nun-ca se me habían ocurrido. Tener la heladera repleta de verduras me obligó a comer sano y variado. Todavía no encargué otro cajón, pero voy a hacerlo cuando consiga un socio para comer a medias.
1
2Laura Romano, nutricionista especialista en dietas: “Ni las medialunas engordan ni las tostadas light adelgazan”
3Descubrieron un tiburón en Groenlandia con casi 400 años de vida: nació en 1627
4Pinky y Paul Newman: el romance inesperado entre la mujer más famosa de la televisión argentina y el hombre más lindo de Hollywood: “Pasó de todo”



