
Palabra de Tennessee
Con De repente, el último verano, de Williams, comienza la temporada teatral del San Martín
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l miércoles 14 del actual se inicia la temporada del Teatro San Martín con el estreno de De repente, el último verano, de Tennessee Williams. Más tarde se sumarán las puestas en escena de La modestia , de Rafael Spregelburd, dirigida por su autor, y de Galileo Galilei , de Bertolt Brecht, dirigida por Rubén Szuchmacher.
Con estas tres piezas -más el programa del ballet- los escenarios del teatro municipal se hallarán en franca actividad.
De repente, el último verano irá precedida, como lo exige su autor, por la pieza breve Lo que no se habla, que oficia como una suerte de introducción temática para la otra obra; contará con un elenco integrado por Alicia Berdaxagar, Rita Cortese, María Socas, Claudia Lapacó, Tony Lestingi, Patricia Gilmour, Helena Tritek, Pochi Ducasse y César Bianco, a quienes dirige Hugo Urquijo, también responsable de la traducción de los originales en inglés.
Ambas piezas fueron estrenadas en un programa doble titulado Garden District, el 7 de enero de 1958, en el York Theater de Nueva York. "Hay algo que a mí me gusta mucho de Williams -dice el director Hugo Urquijo-, y por eso vuelvo mucho a él: primero, creo que es uno de los grandes poetas del teatro contemporáneo; y segundo, que trabaja siempre con las dos facetas del ser humano. El decía que no dejaba de observar permanentemente en la vida un intento de aproximación, por medio del amor, entre las personas; pero al mismo tiempo, en paralelo con eso, la violencia. Todos tenemos el lado oscuro, según Williams y yo coincido. El pensaba que en el teatro hay que mostrar las dos caras, la oscura y la luminosa."
-Tiene un parentesco con Chejov en esa habilidad para exponer la fragilidad humana.
-Claro. De hecho, el primer espectáculo que Williams vio de chico fue El jardín de los cerezos (Chejov). Tiene una enorme influencia chejoviana en su mirada sobre los personajes y también en la posibilidad de ser piadoso y al mismo tiempo grotesco. Con sus obras, el público puede reírse de cosas terribles que les suceden a los personajes. Decían, incluso, que él, como espectador de sus propias obras, se reía muchísimo.
El hecho de que De repente, el último verano haya caído finalmente en manos de Urquijo respondió a una de esas misteriosas conjunciones de intereses. "Yo estaba a la búsqueda de un Williams, pensaba en juntar algunos materiales cortos, y en ese momento Kive Staiff (director del San Martín) me hizo un comentario sobre estas dos obras, De repente el último verano y Lo que no se habla . Entonces sucedió que coincidieron nuestros deseos", recuerda Urquijo. "La última puesta que yo hice de El zoo de cristal era, casualmente, producción de Staiff", agrega, con la intención de buscar sincronismos.
Pero más allá de las coincidencias y conjunciones, Hugo Urquijo se siente conmovido por el mundo y por la pluma de Tennessee Williams. "Me apasiona su poesía. "¿Qué es ser recto? Una calle puede ser recta, una línea puede ser recta, pero el corazón humano es sinuoso como un sendero que se pierde en la montaña", dice Blanche Dubois en Un tranvía llamado deseo . Esa misma idea, un buen dramaturgo la puede decir de una manera coloquial y que esté bien. En cambio, en manos de alguien como Williams, aparece la poética. En De repente, el último verano tiene como la nigromancia de la palabra. Esta es una obra en la que hay dos versiones acerca de un hecho: una madre, que tiene una versión sobre cómo murió su hijo; y una prima, que acompañaba al muerto en el momento en que murió, que tiene otra versión. Entonces hay dos grandes relatos. La primera escena es la de la madre con el médico, y la última escena es la de la prima. Haber podido construir una obra con estos ingredientes inicia algo que fue muy revolucionario en el teatro de esa época, que es la incorporación del elemento narrativo, metido en una situación dramática."
Más allá de sus estructuras hay un sólo detalle que diferencia a un clásico -categoría en la que está Williams- del resto de los dramaturgos: su inalterable actualidad. Al respecto, Hugo Urquijo vuelve a apasionarse. "El tema del intento de amordazar la verdad por la violencia es de una actualidad impresionante, mucho más en la Argentina de hoy -reflexiona-. Si bien éste es el eje temático de De repente, el último verano , en Lo que no se habla también aparece el acallamiento y la negación de la verdad; por eso es, temáticamente, como un prólogo."
Rita Cortese y Patricia Gilmour serán las encargadas de ponerle el cuerpo a Lo que no se habla , y no formarán parte del elenco de De repente, el último verano , según Urquijo, "porque me parece que el público de hoy no está habituado a comprender convenciones teatrales por medio de las cuales un mismo actor pueda ser dos personas diferentes sobre un escenario. No quiero crear la confusión de: "Ah, el mismo personaje en otra obra". No. Son otros personajes, en otra obra. Una tiene relación temática con la otra, pero nada más".
De repente, el último verano y Lo que no se habla. Desde el 14 del actual, de miércoles a sábados, a las 21; domingos, a las 20.30. Teatro San Martín, Corrientes 1530, Tel. 0-800-333-5254. Entrada, $ 8; miércoles, $ 4.





