
Placards: secretos por descubrir
A veces olvidados, los compartimientos internos de este mueble hoy tienen la palabra. Son cómodos, prácticos y adaptables
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El placard, heredero de los tradicionales roperos, surgió como una respuesta a las urgencias de la vida moderna, siempre necesitada de espacio y practicidad. Pero en el diseño de este mueble no sólo cuentan esos dos factores. También es de gran importancia la relación que cada persona mantiene con su ropa. Por eso cobran protagonismo los compartimientos interiores. Bien diseñados, atendiendo al estilo de vida de los que los usarán, dejarán de ser un mero receptáculo del vestuario para convertirse en elementos que permitan organizarlo y mantenerlo siempre ordenado.
Aunque existen modelos estándar, la gran mayoría de los interiores de placard se realiza a medida. Así se puede responder a las necesidades específicas de cada persona o familia.
La mejor confección
Para algunos usuarios, los zapatos son apenas un accesorio, mientras que otros tienen tantos pares como conjuntos de vestir. Están los que prefieren colgar las camisas y aquellos que optan por doblarlas; existen fanáticos de las corbatas y devotas de los perfumes... De ahí la importancia de un diseño personalizado: llegado el momento, con el asesoramiento de la empresa especializada (algunas cuentan con arquitectos), el cliente define todo: medidas, componentes, accesorios y su distribución. También puede optar por aprovechar espacios no convencionales; por ejemplo, una esquina de la habitación. En todos los casos, la realización suele demorar entre 12 y 25 días.
El material más empleado es la melamina, en placas de 15 mm o 18 de espesor. Suele presentarse enchapada en madera de guatambú, cedro, roble, haya o fresno. En cuanto a las medidas, lo más usual es que se trabaje con una profundidad de 50 cm o 60 (la extensión de las perchas). No obstante, algunas empresas las confeccionan de 40 o 45 centímetros.
Hay que tener en cuenta que se puede encargar el placard completo (incluyendo puertas, fondos, laterales y herrajes) o sólo la estructura interior. Asimismo, es posible adquirir módulos por separado. Por ejemplo, un conjunto que sólo incluya una cajonera y el sector para las perchas.
¿Y los precios? Se calculan por la cantidad de madera utilizada y los compartimientos construidos. Los cajones y accesorios son los elementos más costosos. Las puertas también encarecen el presupuesto (hasta un 80% sobre el precio total). La mayoría de las empresas incluye el servicio completo, con flete e instalación.
Cómo están armados
El gusto personal manda pero, de todos modos, algunos elementos no deberían faltar en ningún placard. A continuación, los más necesarios.
- Area del calzado: siempre va ubicada en el sector inferior. Se puede instalar una bandeja común, en la que los zapatos estarán en posición horizontal, o barrales que permitan ubicarlos inclinados. Para una habitación de chicos o adolescentes, nada mejor que simpáticos canastos de metal.
- Cajones: la cantidad depende de las prendas que se guarden. Actualmente se tiende a no hacerlos excesivamente profundos.
- Estantes: cantidad, altura y disposición varían de acuerdo con cada necesidad. Una buena alternativa son los sistemas deslizables, montados sobre guías metálicas que permiten desplazarlos. También son convenientes las regulaciones o sistemas de multiperforado, que permiten modificar la altura a voluntad.
- Barrales: tiene que haber un espacio para colgar las prendas largas, de aproximadamente 1,50 m, y otro para las cortas. En general, se le da más importancia al segundo. Muchos diseñadores proponen dos sectores de ropa corta, uno arriba del otro. En el de abajo se coloca el vestuario de la temporada actual, y en el de arriba el de la que vendrá.
- Accesorios: aquí también lo que cuentan son los usos y costumbres del dueño de casa. Los más solicitados son los corbateros. También se consiguen cinturoneros, camiseros (bandejas especialmente diseñadas para guardar camisas, de 40 cm, 60 o 90 de ancho), pantaloneros (barrales extraíbles sobre los que se dobla el pantalón; suelen ser de metal cromado). Después, las exquisiteces. Existen sistemas de palanca que permiten bajar la ropa colgada sin necesidad de empinarse o recurrir a los clásicos banquitos. Además, pueden encontrarse perfumeros (especialmente concebidos para preservar los frascos) o separadores de carteras, con cuatro o cinco gavetas.
Salir del interior
Si la idea es encargar el placard completo, habrá que prestar atención también a las puertas. Por su practicidad, se imponen las corredizas. Se las puede pintar, para que armonicen con el ambiente. Una alternativa original: encargarlas en chapa perforada o buscar modelos antiguos en alguna demolición.
¿Y los herrajes? Los tradicionales de madera se dejaron de lado; ahora manda el metal. La sugerencia es que combinen con las tonalidades del resto del mueble.
Algunas personas prefieren prescindir de las puertas, aprovechando que los diseños interiores son cada vez más atractivos. Como la ropa va a quedar a la vista, conviene lograr una armonía entre sus colores y los del ambiente. Si el vestuario es apagado, se pueden insertar pañuelos de color entre las prendas. ¿Y si no se quiere puerta, pero tampoco que la ropa quede tan expuesta? Sencillo: se compra un pañuelo de seda y se lo adhiere con velcro al sector superior del mueble.
Lo último es...
- Como en casi toda la decoración actual, la inspiración viene de Oriente. Las líneas más innovadoras se inclinan por las superficies pulidas, los colores claros y las transparencias. El tono general es de pureza y pulcritud. Las puertas, corredizas o plegadizas, acompañan ese espíritu.
- Un rotundo sí al vidrio. Se lo está utilizando en puertas, estantes y frentes de cajones. En algunos casos se emplean versiones aciladas : luego de un tratamiento con ácidos, el material queda opaco. También se usan espejos barnizados, que quedan como acero al tacto.
- En consonancia con la limpidez general, el aluminio se adueña de los barrales.
- Las maderas que se vienen son claras: cerezo o sicomoro, entre otras. Generan nitidez y amplitud visual.
- Los vestidores tienden a dejar de ser un lujo extraño. Muchas viviendas ya se construyen previendo su existencia. ¿En qué se diferencian del placard? Simplemente, incluyen un espacio para cambiarse y suelen contar con iluminación. Por lo demás, se componen exactamente de los mismos elementos que el otro mueble.
Modelos y Precios
- Modelo: de 2m de ancho x 2,40 de alto, 4 cajones, barral doble, estantes, puertas de melanina, desde $2000; en madera de nogal, 3500 (Move).
- Modelo: de 1,70 m de ancho x 1,90 de alto, laminado en haya, sin accesorios, desde &450 (Interplac).
- Modelo: de 2,50 m de ancho x 2,50 de alto, en melamina con accesorios, desde $1700 (Klem´s).
- Módulo completo: de 0,60 m de ancho x 2,50 de alto, con cajoneras y estantes, desde $ 400 (Klem´s).
- Modelo: de 1 m de ancho x 1,90 de alto, en melamina, desde $ 400 (Maxel).
- Módulos: en melamina y diversasa medidas, desde $ 160 (Maxel).
- Bajador: $ 140 (Interplac).
- Corbatero-cinturonero: $ 50 (Interplac).
- Soprte de traje: $ 25 (Interplac).
- Botinero deslizable: 12 pares de zapatos, $ 69.
- Pantalonero deslizable: cromado, 12 unidades, $ 77 (Interplac).
- Corbatero: $ 10 (Maxel).
(*) Los costos son aproximados. En todos los casos, se recomienda la profundidad estándar, que mide entre 40 y 50 cm.






