
Plantas que gustan del frío
Los arbustos, las coníferas y algunas variedades florales están de parabienes durante el invierno. Las de interior deben recibir un cuidadoso riego para evitar que las perjudique la calefacción
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Con contadas excepciones, el invierno no es precisamente la estación del año preferida por la mayoría de las plantas.
Las que están ubicadas en el exterior, sufren con las bajas temperaturas, vientos y lluvias copiosas. Las de interior, en cambio, se ven especialmente perjudicadas cuando el ambiente está muy calefaccionado y no reciben el riego adecuado que les permita conservar la humedad.
Por otra parte, si bien esta época del año presenta una cantidad de dificultades para nuestras verdes compañeras, también les ofrece algunas ventajas. Fundamentalmente, disminuyen las plagas (araña roja, mosca blanca, pulgones). De todos modos, no hay que dejar de prestar atención a estos enemigos. Ante la menor señal de su aparición, se los debe tratar con insecticidas adecuados.
Las más floridas
Algunas especies esperan el invierno para entregar sus mejores obras . Tal es el caso de las florales, entre las cuales la violeta de los Alpes ( Cyclamen ) es seguramente la más conocida.
La lista de este tipo de plantas se completa con prímulas, poliantas, obcónicas, maracoides, caléndulas, coquetas, alelíes y pensamientos.
Soportan bien las bajas temperaturas y el viento. Hay que regarlas cuando la flor comienza a caerse o a inclinarse. Puede ocurrir que la tierra aún esté húmeda, pero la flor caída indica siempre falta de humedad. Del mismo modo, un viento seco y frío puede secar la tierra con gran facilidad. Por eso es importante prestar atención a las necesidades de riego. Otros cuidados por tener en cuenta: retirar las flores marchitas y controlar que al regarlas el agua no caiga sobre los pétalos, debido a que puede resultar una agresión sobre ese fino y delicado tapiz.
La idea de que la violeta de los Alpes mejora si se la riega con cubitos de hielo en lugar de agua no tiene fundamento; sin embargo, según la experiencia de muchas personas, el truco da resultado.
Los arbustos y coníferas
Otras de las variedades favorecidas por el frío son los arbustos. Pueden alcanzar desde 0,60 m. hasta 1,20 de altura.
Para que logren su mejor desarrollo, es preferible plantarlos en el jardín; en macetas su crecimiento es menor. De todos modos, si se elige la última opción, es aconsejable elegir las más grandes. Laurentino, nandina doméstica, abelia, Pitosphorum y Ebonimus son algunos de los que lucen más bonitos en invierno. Eso sí: necesitan mucho sol; por lo tanto, disfrutan especialmente en balcones y jardines.
A las coníferas (que no son únicamente pinos, como suele creerse) también las favorece el frío. Algunas variedades son: la Cupresus , que adquiere un vistoso tono amarillo-dorado; el ciprés, la tulla y un pino enano llamado Chamancipari elwodi .
Una variedad de coníferas, las rastreras, son ideales para integrar a un paisaje con otras plantas y arbustos. Crecen por encima de los 50 cm, pero no sólo en alto: también se ramifican (o arrastran) hacia los costados, hasta 3 o 4 m. de diámetro. Juniperus communis y Juniperus squamata son algunas variedades.
El desafío del riego
- Durante el invierno, uno de los problemas más complicados que presentan las plantas de interior es el balance entre el riego y la calefacción.
- Contra lo que se cree, el problema no radica en la losa radiante o las estufas (que restan humedad al ambiente), sino en cómo adaptar el ritmo de riego.
- Los expertos son categóricos: hay que regar cuando la tierra se seca. Pero este momento varía; no hay lapsos fijos. La clave es estar atentos.
- La falta de riego adecuado podrá notarse en los brotes o las puntas de las hojas, que pierden color y adquieren una textura quebradiza, con menos tonicidad o elasticidad.
- En cambio, el exceso de riego podrá identificarse si el follaje es fláccido y débil, o si se encuentran señales de putrefacción en el tallo y las raíces.
- Para mantener la humedad de la planta es necesario regarla sin olvidarse de rociar sus hojas. Existe una salvedad: no se debe hacer a diario. Un rociado excesivo podría propiciar la aparición de enfermedades fúngicas. En especial, el hongo de moho gris o brotitis. El síntoma: las hojas adquieren un color amarillento.
- Ante la primera señal de palidez en las extremidades de las hojas, hay que tratarlas con un fungicida.
- Otra forma de evitar que el ambiente pierda demasiada humedad, es no usar la calefacción al máximo y ventilar adecuadamente todos los días. Las corrientes de aire y los cambios bruscos de temperatura pueden perjudicar las plantas. Por esta razón, la ventilación deberá realizarse en los momentos del día en que no entran masas de aire demasiado frías al ambiente.
Los precios
- Arbustos y coníferas: desde 8 hasta 12 pesos, los medianos; desde 18 hasta 25 los grandes (cambian según la variedad y tamaño de la maceta).
- Plantas florales: desde 1,20 hasta 2 pesos, en maceta de 12 cm de diámetro.
- Violeta de los Alpes: desde 4 hasta 10 pesos.
- Polianta: 1,50 peso.
- Obcónica: desde 1,40 hasta 4,50 pesos.
- Maracoide: 1,20 peso.
- Caléndula: 1 peso.
- Coqueta: desde 0,60 hasta 1,20 peso.
- Alelí: 1,20 peso.
- Pensamiento: 1 peso.
- Laurentino: desde 7 hasta 18 pesos.
- Nandina doméstica: desde 10 hasta 15 pesos.
- Abelia: desde 6 hasta 15 pesos.
- Ciprés: desde 10 hasta 15 pesos.
- Prímula: desde 1,50 hasta 4 pesos.
- Tulla grande: 8 pesos.
- Pino enano Chamancipari elwodi: desde 8 hasta 25 pesos.
- Conífera rastrera: desde 12 hasta 20 pesos.
- Kalanchoes: desde 2 hasta 4 pesos.
- Azalea: desde 7 hasta 12 pesos.
- Yerbera: 5 pesos.
- Duranta: desde 5 hasta 9 pesos.
- Olia texana: desde 6 hasta 12 pesos.
- Humus de lombriz de 1 decímetro: $ 1,20; de 10, 6; de 30, 15 pesos.
- Fertilizante líquido de 200 cm3: 1,60; 1 l, 4,90 pesos.
- Fertilizante en polvo de 800 g: 8,90 pesos.
- Fungicida en cápsulas por 12 unidades: 8,50 pesos.
- Fungicida líquido de 30 cm3: $ 5; 60 cm3, 7,80 pesos.
- Leca: $ 7 la bolsa de 25 kilos.
Consejos para el invierno
- Las plantas de exterior no demandan fertilización o abonos durante la estación más fría del año. Es que a lo largo de este período no sufren grandes cambios. Trabajan poco y es bueno respetarles ese descanso. A partir de agosto comienza el período en que se aconseja fertilizar.
- En cambio, en el caso de las plantas con flor que se ponen más lindas que nunca durante el invierno, conviene agregar algún abono orgánico (por ejemplo, humus de lombriz) cada 2 meses para mantener el buen sustrato de la tier ra.
- También hay que fertilizar, aunque haga frío, aquellas plantas que están en el interior de la casa. Es que el clima controlado no les hace sentir los embates del invierno. Como gozan de una temperatura estable, que no varía durante el año, continúan trabajando. Así, cambian las hojas y crecen, sin enterarse de los cambios climáticos.
Fuentes consultadas
Vivero Mario: Avda. Corrientes 3234; 4864-6031.
Plantas Faitful: Avda. Pueyrredón 646; 4962-9894.
Viveros Agronomía: Avda. Beiró 2424; 4523-9646.
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