Te contamos cuáles son las ventajas de consumir productos al natural; y la cuestión de las porciones
1 minuto de lectura'

<b> La cuestión </b>
Cada vez me doy cuenta que envejecer tiene sus ventajas; tiene costados positivos, y no solo los negativos que habitualmente se le atribuyen, con razón, de que levantarse a la mañana es cada vez un poquitito más complicado; que acordarse dónde quedaron las llaves del automóvil –la motocicleta en mi caso- o los anteojos sin los cuales no puedo salir a la calle, se vuelve un ejercicio de memoria al que hay que ir adaptándose con humor.
Una de estas ventajas compensatorias es que se han visto ir y venir, recurrentemente, las modas en muchos temas. En lo que se refiere a alimentos y bebidas "orgánicas" créame que he visto casi todo. ¿Cuántos personajes históricos ya eran vegetarianos? ¿O acaso no se sospecha del hombre primigenio como un ser que primero se alimentó de plantas y raíces?
Así, un día engulló un pernil de algún animalito que encontró tirado por allí; otro, algunos miles de años después, pescó que podía cazarlos con ayuda de los muchachos de su barra; para por fin descubrir que el fuego no sólo servía para calentar sus propios huesos, sino que haciendo un vuelta y vuelta con el churrasquito de mamut, su tolerancia a la carne era mayor, y tras esto vino el crecimiento de la inteligencia gracias a esa inyección de proteínas, y colorín colorado, aparece nuestro pariente ancestral, al que de manera inquietante nos vamos pareciendo cada vez más.
Por eso llegamos al tema de lo orgánico, que es un tema que resulta difícil tratar sin apasionamiento. Se está del lado de lo orgánico o se está al margen de estos productos.
<b> Lo orgánico </b>

Partiendo de que se tiene la firme sospecha de que
el hombre practica la agricultura desde hace, por lo menos, 10.000 años,
es lógico concluir que esa agricultura primigenia no sabía de fertilizantes químicos y menos aun de pesticidas. De donde una primera conclusión es que orgánico es aquello que respeta las reglas naturales de siembra, con un sistema de producción sustentable, y que respeta a ultranza el medio ambiente en que se desarrolla.
En mi infancia y primera juventud degusté los productos que proveían de la huerta familiar, magistralmente manejada por don Juan Gracia, un inolvidable hombre de campo. No recuerdo que nunca se le haya ocurrido pedir a mi padre que lo proveyera de tal o cual abono. Él se valía del viejo recurso de recorrer los potreros y proveerse del buen abono que dejaban en sus paseos tanto las vacas como los caballos, y suplementaba con la buena provisión que resultaba de la limpieza del gallinero.
El resultado era que ya fuera un tomate, un choclo, lechugas varias, repollos, espárragos, frutas de todo tipo y color, incluidas frutillas, esa huerta era un cuerno tanto de la abundancia, como de los sabores. Tampoco entraban los pesticidas, porque hasta la hormiga negra podadora se la combatía con granos de arroz puestos en sus caminos, que llevados al interior del hormiguero, terminaban absorbiendo la humedad necesaria para el desarrollo de los hongos que alimentan a estos inocentes bichitos, y patapúfete, las hormiguitas desaparecían.
Don Juan era biodinámico en gran parte, sin saberlo. Porque exigía que anualmente se le proveyera un almanaque de pared, de esos al que se le iban arrancando las hojitas todos los días, que aparte del santoral traía las fases de la luna, dato clave para que nuestro experto resolviera enterrar las semillas en la tierra. Y claro, se comía sandía, choclo, ciruelas, damascos o duraznos en verano; y mandarinas, naranjas y pomelos en el invierno. Lo transgénico no sabíamos que algún día iba a existir.
<b> Aristóteles </b>

El griego ilustrado se veía venir esta discusión, seguramente, cuando sugirió a sus tiernos discípulos: "Es necesario presentar oscuramente la cosa, pues así lo interesante de la discusión queda en la oscuridad". ¿Qué quería decir con esto? Que si el otro no entiende y se le ocurre confesarlo, el resto de los que escuchan concluirán que el discutidor no es demasiado inteligente. Algo así, tampoco me tome al pie de la letra.
No obstante, la discusión está planteada. Porque si no faltara nada, ahora aparecen estudios que demuestran claramente que esos tomates casi eternos, que nacen en cualquier época del año y perduran semanas y semanas sin mácula en los cajones de nuestras heladeras, resulta que no tienen la cantidad de atributos del tomate natural, que viene con alguna picadura, y tiene un tamaño tirando a pequeño. Y esto corre para casi todas las frutas y verduras que consumimos habitualmente.
<b> No confundir </b>
En el párrafo anterior me dí un paseo por el tema de los transgénicos, que en realidad tienen una corte de gente tanto a favor como en contra con los productos orgánicos. Pero en un caso nos referimos a la constitución genética de un producto, y en el otro a su forma de cultivo.
Lo que tienen de similar es que hay gobiernos que sienten que tienen que ocuparse por nuestra calidad de alimentación. Y ahí sí, se juntan las dos cosas. Que se haga la vista gorda al abuso de pesticidas en aras de generar el doble la producción y así poder alimentar a más personas a partir de las mismas superficies de cultivo no significa que algunos ya estén metiendo la cuchara en el asunto y vayan poniendo límites el asunto.
Un ejemplo interesante se acaba de dar con la decisión del Alcalde de Nueva York, que decidió prohibir los vasos gigantescos de bebidas azucaradas que casi todos los locales de fast food ofrecen a sus clientes. Sobre llovido mojado, la Compañía Walt Disney anunció que dejará de poner publicidad en sus programas para niños de productos que considere que forman parte de la larga lista de comida basura.
¿Y el joven chef orgánico, Pedro Lambertini , que desde la pantalla de la televisión nos anuncia que esas cucharadas colmadas de azúcar que vuelca en sus tartas y tortas son de azúcar "orgánico", dónde viene a quedar? Porque el azúcar refinado, orgánico o no, produce obesidad en lo inmediato, y diabetes a mediano plazo. Creo que Bloomberg le daría un tirón de orejas. Sospecho que su talento lo llevará a dar una vuelta de tuerca en esto de andar metiendo azúcar refinada libremente. Sé que anda investigando.
<b> El amague de lo "natural" </b>
Este es otro amague que no hay que comerse. Que un establecimiento hable de que su comida es natural no significa que sea orgánica. Natural en los bares y pequeños restaurantes, en general, no quiere decir otra cosa que los clientes tienen a su disposición una mayor oferta de legumbres y vegetales, lo que no quiere decir que los productos se puedan encuadrar en lo orgánico. Lo orgánico es algo serio. Existen certificadoras especializadas que establecen que todo el proceso de un producto ha respetado como mínimo las reglas de: uso racional de los recursos naturales; la no utilización de productos de síntesis química; mantenimiento o mejoramiento de la biodiversidad.
<b> Conclusiones </b>

El mayor costo de estos productos está justificado por la
menor producción por hectárea o por planta,
en principio. Los primeros epicúreos hacían un culto de la saciedad a partir de una alimentación frugal y sumamente sana. Al revés de lo que uno se imaginaría. Y si quiere sembrar confusión, lea el
Ecce Homo
de Nietzsche y se sorprenderá con su teoría de que los hombres superiores se crían en climas secos. Pobre de nosotros los porteños
, ¡no nos salva ni la comida orgánica!
Por último: ¿alarga la vida consumir productos orgánicos? Posiblemente, pero lo que es seguro es que su organismo funcionará mucho mejor, con lo cual agregará a sus años no solo cantidad, sino que le añadirá calidad. Lo que no es poco.
<b> Miscelánea enológica I </b>
Viví una experiencia interesantísima al visitar las oficinas y depósito que tiene la Bodega Goyenechea en Buenos Aires, en Alsina entre Sarandí y Combate de los Pozos, al lado del Congreso. Las instalaciones de 1930 conservan intactos los enormes tanques de cuando se traían los vinos a granel de San Rafael y se embotellaban en ese lugar. José Luis Goyenechea, representante de la 4ª generación a cargo de la bodega, me presentó a su sobrino Sebastián y a su hija Carmen, que son la 5ª en ascenso, proponiendo intensos lavados de cara a toda la operación. Con ellos viví una experiencia extraordinaria que fue probar un Cabernet Sauvignon de 1982, que presentó su corcho y su contenido impecable…para un tinto argentino de esos años. Luego avanzamos con otro Cabernet Sauvignon, el Centenario, esta vez del 2002, impecable. Y por fin terminamos con otro vinazo: El Goyenechea 135 Aniversario, Partida Limitada, un Malbec 100% del 2009, absolutamente impecable. Cada uno fue un momento inolvidable. Gracias a toda la goyenecheada…
<b> Miscelánea enológica II </b>
Julio Viola estaba como perro con dos colas, presentando algunos productos de su nueva adquisición, la Bodega NQN. La línea presentada fue la Malma, en su variedades Reserva de Familia Pinot Noir; Universo Blend Tinto (mmm ¿blend? ¿por qué no "corte"?); Finca La Papay Sauvignon Blanc y el espumoso Cuvée Reserve. Julio explicó con, diría, ternura, todas estas propuestas, acompañado del reconocido enólogo Roberto de la Mota, por su hijo Julio y el joven enólogo de la bodega, Sergio Pomar. Don Julio, como sabemos, es un uruguayo con 40 años de vivir en la Argentina, y asegura que perdió la tonada montevideana. Iba todo bien, hasta que terminó una frase y dijo: "¿tá?" ¡Te descubriste, Julioooo! Una muy agradable degustación, con esos vinos de San Patricio del Chañar que vienen creciendo año a año, como las inversiones de Julio en la zona, de la mano de su socio Eduardo Eurnekian. Y atenti, muy de vez en cuando digo atenti, pero estos Pinot Noir neuquinos vienen galopando fuerte en el mercado.
<b> Mantenete al tanto de las actualizaciones de ConexiónBrando.com a través de <a HREF="http://bit.ly/gY06LY" TARGET="_blank">Twitter.</a> Seguinos en <a HREF="http://bit.ly/e3Li89" TARGET="_blank">@ConexionBrando</a></b>
- 1
Puertos: una ciudad con servicios y una vida cultural activa
2“A las 10 de la mañana del 31 de marzo”: la secta que predijo la televisación de Dios y su llegada a la Tierra
3¿Qué plantas sobreviven con poco cuidado en casa? Tres opciones que toleran baja luz
4Leonardo da Vinci: “Mientras pensaba que estaba aprendiendo cómo vivir, he estado aprendiendo cómo morir”





