Regalar libros sorpresa, una idea que nació en las redes

La iniciativa surgió en Twitter como forma de ayudar a las librerías barriales que han comenzado a vender online
La iniciativa surgió en Twitter como forma de ayudar a las librerías barriales que han comenzado a vender online Fuente: AP
Laura Reina
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25 de abril de 2020  

"¿Y si armamos una campaña para regalar libros sorpresas y ayudamos cada uno un poquito a las editoriales, librerías, escritores, dibujantes y obviamente llenamos de amor, sorpresa y palabras a la gente que queremos?" La propuesta surgió, como muchas que buscan cambiar un pequeño pedazo de realidad, esta semana en Twitter. La usuaria @CaritoRomero tiró el tuit y pronto se replicó hasta crecer y transformarse en una movida para incentivar la venta de libros y "rescatar" a las librerías barriales que, como casi todos los sectores en este mundo pandémico, están pasando tiempos más que complicados.

La propuesta es simple y llega en un momento ideal ya que las librerías están autorizadas desde hace 10 días a vender online, algo que venían reclamando no solo los libreros, sino los lectores ávidos por aprovechar el tiempo en casa leyendo un buen libro. Pero para alentar y mover un poco la modorra lógica (a veces cuesta empezar o simplemente no sabemos qué leer) esta semana desde las redes se impulsó a que la gente haga un regalo sorpresa a un amigo o familiar enviándole un libro, aprovechando que las librerías ya pueden hacer delivery.

Pero además, la propuesta llega en una semana especial porque anteayer se celebró el Día del Libro, y qué mejor celebrarlo que leyendo o regalando uno. "No es una campaña impulsada por una editorial o librería en particular, sino algo que queremos mover en general. Acá no hay misterio: queremos motivar a la gente a que compre libros para regalar a alguien que quieran. Sin duda, es un lindo mimo para estos momentos", asegura Sebastián Lidijover promotor de libros y uno de los impulsores de esta iniciativa.

Sorpresas de papel

Más allá de sorprender regalando y enviando un libro, Sebastián cuenta que se está dando algo que redobla la capacidad de asombro de quien lo recibe. "Está pasando que las personas que compran libros les piden a las libreras y libreros que les escriban dedicatorias a los regalos que mandan", dice. Él mismo fue sorprendido estos días con un libro de regalo: recibió por parte de una amiga del Club Carbono (un club de lectura) Un hombre con suerte, de Jamel Brinkley. "Me tocaron el timbre y me entregaron un paquete. Es muy lindo recibir estos abrazos. Regalen libros", insistió Lidijover desde su cuenta de Twitter.

Por su parte, Liliana Brandt, dueña de la librería Caleidoscopio, en frente de la Plaza Castelli, en Belgrano R, cuenta que empezó con el delivery gratuito por el barrio esta semana. Su clientela es fiel y a muchos los conoce desde hace años, por lo que el "reencuentro" con varios de ellos por Whatsapp, adonde le llegan los pedidos, fue emocionante: "Es hermoso el cariño de la gente. Un cliente de muchos años le había escrito hace algunas semanas a mi hija que se había quedado sin libros y que solo leía los que yo le recomendaba. Entonces le mande 5 tapas de los que consideraba que podían gustarle para que los consiguiera por otro lado. Dos días antes de empezar con el delivery me escribió para que seleccione dos de esos cinco libros que le había elegido y se los mandé a su casa. Pensaba que iba a comprarlos en otro lado, pero me esperó", cuenta Brandt.

Otra anécdota de estos días es la de un hombre que quería regalarle un libro a su mujer que había visto en la vidriera antes de la cuarentena pero no recordaba el nombre. Solo que era sobre Corea. "Sacamos una foto de la vidriera, se la mandamos x Whatsapp y lo encontró. Se lo enviamos y pudo darle el regalo de cumpleaños a su mujer. Nuestra clientela es fiel y demandante, estamos mandando tapas de libros, recomendando por Whatsapp… estamos pasando de la venta cuerpo a cuerpo a una puerta a puerta. Es un cambio, pero también un renacer. Hay que adaptarse", sostiene Brandt, que notó que había una avidez por recibir material de lectura nuevo.

Esenciales

"Intentamos llevarles la librería a su casa. Se extraña la cotidianeidad, charlar de libros. Hay gente que no viene a comprar sino a ver qué trajimos de nuevo, o pasa a saludar. Otros vienen a ver la vidriera temática que armamos o a leer la frase que ponemos todas las semanas en la pizarra. En medio de un polo gastronómico, yo siempre digo que vendo otro tipo de alimento", dice Liliana.

En países como España las iniciativas para salvar a las librerías de barrio han sido muchas. Desde la compra anticipada de libros hasta plataformas de e-books que donan que 35% (el porcentaje que de ganancia que suelen obtener los comercios) de la compra a una librería a elección del comprador.

Todo sirve para salvar un sector que al comienzo fue excluido de los esenciales, pero que sin duda vende uno de los alimentos más importantes en estos tiempos de pandemia y aislamiento social.

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