Renace una parrilla de aquellos años locos

Una prueba de que la buena relación entre el precio y la calidad promueve el éxito
Una prueba de que la buena relación entre el precio y la calidad promueve el éxito
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26 de agosto de 2001  

Por los años 70, las parrillas porteñas hicieron un salto desde lo más bajo: aquellos carritos alineados sobre la avenida que bordea el río, precarios pero tentadores, poco confiables pero exitosos, que fueron barridos por la municipalidad, como hace poco los puestitos que refrescaban los chorizos en las aguas del Plata.

En aquel entonces aparecieron las modernosas y rutilantes construcciones que dieron nivel gastronómico a carnes y achuras, dos o tres famosas impusieron con gran éxito la nueva parrilla porteña, y recibían a políticos, periodistas estrellas y opulentos turistas como los más renombrados restaurantes de la ciudad. Los Años Locos abrió en la década del 70, y tras dos años de cierre renació en 2001 rebautizado Aquellos Años por sus nuevos propietarios del grupo El Mirasol. El amplio local de dos plantas y terraza fue renovado totalmente sin perder su estilo de techos abovedados y paredes blanqueadas, todo vidriera a la Costanera, y jardines. Soleado de día y sobreiluminado de noche con las ubicuas dicroicas que le quitan calidez a la luz de unas clásicas arañas, los paneles acústicos aíslan de los rugientes ascensos y descensos de aviones. Las mesas son amplias, todas de blanco y bien puestas; el servicio completo con maîtres y mozos, supervisado por impecables gerentes con mucha experiencia en el tema.

Las dos amplias parrillas a brasas están aisladas pero a la vista, como para comprobar que nada se marca: la modalidad de Carlos Vinagre que adoptó El Mirasol y otras parrillas con el método de servir los pasos gradualmente y con cambio de platos, en cada caso bien calientes. Frente a la fuerte oferta cárnica -y la suculenta pasta casera- la carta de Aquellos Años propone opciones vegetales para un balance perfecto que libera de culpa. Pero aunque también hay empanadas ($ 1,50) de ocho tipos, lo más lógico es comenzar con achuras... papas fritas o ensaladas a elegir. Crocantes chinchulines de cordero y ternera (10-6), jugosos riñoncitos fileteados, mollejas de corazón o cordero (12-14), media porción es más que para dos, y chorizo, morcillas (2), etcétera. El revuelto Gramajo (8) es como para que piquen por lo menos cuatro.

Las porciones de carne son también generosas y compartibles; un bife de chorizo de 500 g (12) o el medallón de lomo de medio kilo (17) para dos por lo menos, y lo mismo la porción de colita de cuadril (11). El vacío del fino (10), suave de sabor y tierno, hace pensar en el tan actualizado tema del feed lot. Es que se sala poco; muchos lo piden así, aclara el mozo. Bien concurrida en cantidad y calidad de gente, Aquellos Años prueba que con buena relación calidad-precio la parrilla-restaurante continúa exitosa.

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Nombre: Aquellos Años

Dirección: Av. Rafael Obligado y La Pampa, Costanera Norte, Capital

Teléfono: 4784-8681

Cocina: parrillada y pasta

Horario: de 11.30 a 2 toda la semana

Capacidad: 290 cubiertos más 32 (terraza)

Tarjetas: todas

Otros: estacionamiento, seguridad, radiotaxis en la puerta

Ambiente: * * *

Atención: * * *

Cocina: * * *

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