
Rubén Rada
Uruguayo, de 59 años, vivió doce en la Argentina hasta que la falta de trabajo lo hizo recalar en México. El año último fue cuádruple platino en Uruguay, y ahora acaba de sacar un disco nuevo, Alegre caballero, producido por Cachorro López
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1 – Sé que no hay tanta diferencia entre ese chico que fui en Uruguay, que era muy pobre y cantaba canciones de Rita Pavone y Joselito en los cumpleaños, y este que soy. Mi madre me dijo: "Si cantás como en los cumpleaños, vas a triunfar", pero me olvidé y me dediqué a hacer música sofisticada, para que los músicos dijeran: "¡Ah!, qué banda tenés", pero me enojaba porque no vendía discos. En estos momentos, con este disco nuevo, pensé en mi madre y me puse a cantar como en los cumpleaños. Música comercial, pero no música barata.
2 – Aprendí a ser modesto muy rápido. Cuando tenía 19 años me salió un trabajo para venir a tocar en Buenos Aires. Yo era muy pobre, de andar semanas con el mismo pantalón, y me encanta la ropa. Entonces volví a Uruguay con la ropa argentina, que fue siempre nuestra envidia, y en el barrio me agarró un muchacho y me dijo: "Mire, Rubén, que la fama dura poco. Usted tiene que ser más sencillo". Y me paró el carro ahí nomás.
3 – Sé que las madres no siempre tienen razón. Yo le decía a mi madre: "Mamá, la maestra me retó porque no sabía". Ella decía que las maestras eran racistas. Luego me di cuenta que la maestra tenía razón, que yo era un burro. Eso sí, yo era el más prolijo del colegio, por el complejo que tenía. Burro, pero elegante.
4 – Ahora sé que la vida es una sola y si vine al mundo tengo el mismo derecho que todos a vivirla y que el racista es el enfermo, no yo. Tuve muchos episodios racistas y antes me achicaba, pero dejé de achicarme una vez que aprendí, y que no me acuerdo qué día fue.
5-Sé que soy buen imitador. Estuve dos años y medio tocando en Austria, cantando en inglés, y no sabía ni medio, entonces cantaba por fonética. Sé un poco de inglés e italiano, y sé decir en alemán una milanesa, una cerveza y pan y te amo, palabras muy útiles en Alemania.
6 – Sé que la vejez no me preocupa. Tengo 59 años y lo tengo que decir porque algunos no me lo creen. Me pinté mis motas y el bigotito, y jamás me vestí como un viejo.
7 – Del amor no aprendí nada. O poco. Bueno, aprendí que lo importante es la persona, y que demasiada carne no es buena. En Alemania estaba flaquito, pelo largo, con aritos, y cantaba, y tenía muchas chicas. Y me aburrí.
8 – Sé que mañana mismo me puedo morir de hambre con esta profesión. En estos países todos somos prescindibles. Están primero la leche, los fósforos y también el pan.
9 – Sé que si tenés hijos, tenés que dejarte de romanticismos y vivir en el país que te da de comer.
10-Me arrepiento de no haber estudiado música. Ahora es muy tarde. Mi computadora no tiene más memoria, no admite más información.
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