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Avant Garten
Ubicado en el Rosedal de Palermo, Avant Garten emula un biergarten, o "jardín de cerveza", para decirlo en castellano.

Pero no es solo la posibilidad de imaginarte en un rincón de Alemania –rodeado del entorno del bosque– lo que lo distingue, sino también su excelente propuesta de cocina, con foco en platos germanos, y la programación de ciclos de música electrónica, con curaduría de Agustín Schlesinger (uno de los directores y socios del lugar), Villa Diamante y Andrés Zacco, entre otros referentes del género.
Para dar cuenta de la atención que le ponen a la cocina, una sección de la carta es estacional, es decir que cambia temporada tras temporada.
Estos días están de estreno con la versión primavera-verano. Además, hay mucho foco en el producto, con quesos de Wapi, panes de masa madre de Salvaje Bakery y otros elaborados según la tradición francesa de Co-pain.

También está la carta fija, en la que se destacan el schnitzel –la versión austríaca de la milanesa–, que sale tiernísimo y en sándwich, las wurst (típicas salchichas alemanas), y la imperdible Knackwurst, un salchichón ahumado que también viene entre panes, con chutney de cebollas, queso ahumado y mostaza antigua.
Platos recomendados: schnitzel y hummus.
Todos los sándwiches son suculentos y se acompañan con papas fritas (amadas por ser crocantes por fuera, con interior tipo puré y la cantidad justa de aceite) o ensalada.
Como el lugar también suele ser parada final de runners o atletas nocturnos que buscan recompensar el ejercicio con un par de birras sin echar por la borda tanto ejercicio, la carta también tiene opciones más livianas. Hay tres tipos de ensaladas, como la TCA con proteína a elección (salmón ahumado, pollo crispy o grill, langostinos en panko), mix de verdes, portobellos, croutons, palta, bacon y huevo poché.

Los no cerveceros también encuentran su lugar acá: la carta de cócteles ofrece clásicos y creaciones de autor que llevan la firma de la bartender Agos Elena.
Un obligado para estos días veraniegos es el Agostronic (cóctel insignia de esta barmaid), que lleva gin Beefeater, pepino, menta, lima, jengibre, syrup simple, agua tónica y un toque de bitter Angostura; el vaso se baja solo. Además, para honrar su espíritu alemán, hay una buena variedad de cócteles con Jägermeister.
Y, por supuesto, 12 canillas de birra. La estrella de la casa es la Kölsch, para beber en cantidades industriales.
Av. del Libertador 3883, Arcos del Rosedal / @avantgartenba
Sushi Pop by Izakaya

Nada de sushi con shampein: en esta cadena –son siete sucursales–, el sushi se baja con birra, o cócteles.
Sushi Pop nació como delivery hace 10 años con la intención de "democratizar el sushi". En 2014, abrieron su primer local a la calle y querían mantener esa impronta, por eso el concepto de izakaya –un tipo de establecimiento japonés similar a un bar de tapas, elegido por los nipones para relajarse luego de la jornada laboral– les venía como anillo al dedo.
"Siempre quisimos sacar el sushi del lugar pretencioso que ocupada, por eso buscamos reproducir la propuesta de los izakaya: barras para sentarse a comer, boxes para muchas personas, cerveza tirada, tragos y más platos, como buns o hamburguesas de salmón", cuenta Martín Serrano, responsable de marketing.

En materia de cervezas ofrecen dos muy buscadas por ser exóticas: la nipona Asahi, seca y de cuerpo medio, ideal para acompañar comida asiática, y la china Tsingtao, la lager más consumida en ese país. Además, hay oferta de tiradas con estilos como IPA, Honey, Scottish, todas elaboradas por Federal Cervecería.
Platos recomendados: arrolladitos primavera y tablas de sushi combinadas.
Para arrancar, no fallan los arrolladitos primavera de carne o verdura, de masa y relleno sabroso. También hay tartar de salmón y algunos rebozados.
Entre los principales, la estrella de la casa son las tablas, con las que comen dos y pican tres, que combinan sushi con opciones como buns, langostinos, rabas, o carne. Por supuesto, también ofrecen combos solo de sushi, con 15 o 30 piezas.

Las poke salad también son muy buscadas: hay nueve variedades y salen bien frescas.
No todo es cerveza, también cuentan con cócteles clásicos y, fieles al espíritu festivo de los izakaya, jarras de un litro y medio de gin tonic o Havana Mojito (ron, frutos rojos, jugo de limón, soda y menta). Y les dan pelea a las billeteras flacas con una promo de mediodía imbatible: un plato a elección más limonada o pomelada a $334.
La ambientación se lleva aplausos, un mural hipnótico acapara una de las paredes del local de Palermo y, cuando es de día, la luz natural transforma este lugar en un reducto donde triunfan las tres b: bueno, bonito y barato.
Sucursales en Devoto, Caballito, Vicente López, Palermo, Barrio Norte y La Plata / @izakayaelbardesushipop
Patagonia Bar Sucre

Por fuera de la propuesta general de la marca, la de refugios, en el Bar Sucre de cervecería Patagonia la apuesta también es al maridaje.
El local es un inmenso multiespacio donde conviven un jardín trasero –con parrilla y escenario para que toquen barras–, una terraza y la zona cubierta, con mesas comunitarias, y livings.
La birra sale de 26 canillas, con un elenco conformado por clásicas –como la 24.7, la Amber Lager, la Bohemian Pilsener– y las ediciones limitadas que elabora el maestro cervecero en la microcervecería de Bariloche. Como la rotación es alta, la clave es ir y dejarse sorprender.
A fines del mes pasado, comenzaron a pinchar la Vera IPA que, a diferencia de lo que se puede esperar, es de bajo amargor, 100% refrescante y con sabores cítricos y a frutas tropicales.

A la hora de comer, la elección de cada plato que integra la carta pasa por varios filtros antes de incorporarse: "Buscamos que hagan un buen maridaje con nuestras cervezas, que sean de estación y que tengan una impronta patagónica, como el cordero, la trucha, hongos de pino y ahumados", explica Mariano Toledo, director de la marca.
A modo de entrada, sale el rosti de papa y langostinos o los vegetales grillados.
Platos recomendados: vacío en cocción lenta y trucha patagónica a la plancha.
Ya más avanzada la noche, el imperdible tiene forma de carne: vacío en cocción lenta, con puré de batatas (ese tipo de cocción es la garantía de que el cuchillo quedará sin uso sobre la mesa). Muy buena también la trucha patagónica a la plancha con crema de espinacas y colchón de papas rosti, o el risotto de la huerta.
Y tampoco faltan las opciones más casuales, como hamburguesas y pizzas.

Un dato clave para madres y padres birreros: hay menú infantil de nuggets con papas rústicas.
Otro dato inclusivo: cuentan con una carta de cócteles clásicos. "La intención es responder a aquellos grupos de amigos entre los que está el que quiere tomarse un trago o no puede tomar cerveza por algún motivo, como ser celíaco", señala Toledo.
Habrá quienes sientan que este bar es muy parecido al de la microcervecería de Patagonia en Bariloche. Y lo es.
Falta el Nahuel Huapi, claro.
Sucre 658, Bajo Belgrano / @cervezapatagonia
Bierhof

Fidel Pérez Ochoa es colombiano y se dedicaba a la informática acá, pero viajó a Filadelfia (o Fili, como él la llama) para estudiar inglés y quedó deslumbrado por los biergarten, especialmente por uno que estaba en un jardín inmenso y que tenía contenedores que oficiaban de cocina.
Así fue como, de regreso a la Argentina, buscó local para trasladar esos bares de su querida Fili al suelo porteño. Encontró una casa chorizo en la que casi no se podía avanzar por la maleza que había y no lo dudó. Así, en 2017, abrió Bierhof a metros de Plaza Armenia, en Palermo.
Como particularidad, apuestan al mix de cervezas industriales y artesanales: las canillas de Patagonia conviven con las variedades de Cervecería Ströbel. En general rotan, pero siempre hay una American Amber Ale (AAA), una Honey, una Scottish, entre otras.
"No quería que fuera un bar solo de cerveza artesanal porque sé que hay gente a la que le resulta muy pesada", comenta Fidel.

Las mesas están todas al aire libre, pero cuentan con un buen sistema de calefacción y toldos para los días de lluvia.
Platos recomendados: patacones y salchipalta.
En cuanto a la comida, Fidel trajo un poco de sus raíces al menú, diseñado por el chef Juan Martín De La Torre. Un ejemplo son los patacones: trituran el plátano y le dan un golpe en la sartén para que queden discos crocantes; ofrecen de carne, bondiola y vegetales asados, cualquiera de los tres sale con queso costeño rallado.
Usan solo pan de masa madre que elaboran en forma casera (los prepara un proveedor en exclusiva para ellos, y el desarrollo de la receta fue conjunto). Y, si se habla de panes, el sándwich líder es el salchipalta: una minibaguette con colchón de palta y dos salchichas parrilleras.
Cuando la idea es ir por lo contundente, la respuesta es el "pan de rey", un pan de campo relleno de Stroganoff o de fondue de queso con calabaza.

Y, para escaparles a las papas tradicionales, ofrecen como alternativa los bastones de yuca. Según indica Fidel, "la mandioca que se vende en Argentina es bastante fibrosa; por eso, en lugar de freírla directamente, la trituramos, hacemos una masa, la condimentamos y luego la llevamos al horno y la cortamos en forma de bastón".
Hace un par de meses abrieron una sucursal en el Mercado de San Telmo. Allí cuentan con seis canillas de cerveza artesanal y tirada. Además, es el único local del mercado con patio propio; allí hay una mesa comunitaria, un metegol y sillones de madera.
Estados Unidos 458, Mercado de San Telmo / Nicaragua 4427, Palermo / @bierhofba
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