
Salta: tierra de fe
Los testimonios de miles de peregrinos que suben un cerro para vivir una experiencia mística, las tradicionales fiestas religiosas y las iglesias coloniales hacen de la provincia norteñaun centro de devoción que atrae cada vez más turistas
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SALTA.– Camino de oración y recogimiento, dice un cartel en el trayecto hacia la cima del cerro. Es sábado por la mañana y en la ascensión sólo se escucha la respiración acelerada de algún peregrino y rezos en voz baja. No se puede gritar, comer ni masticar chicle; únicamente está permitido tomar agua. Si se desea hacer una donación monetaria, no es aceptada. El recorrido, a pie o en vehículos, lleva a la cima del cerro 20 de Febrero. "Suelo venir para agradecer; nunca estuve con la señora María Livia", comenta una joven en referencia a la mujer que dice recibir mensajes de la Virgen.
Descubrir la ciudad entre las montañas es lo que despierta las primeras emociones del viajero. En la zona más antigua de la capital, que data de 1582, la Catedral Basílica –con el estilo típico de la época de la colonia– y el Cabildo se imponen, majestuosos. Sólo basta caminar por el adoquinado unas pocas cuadras para encontrar la iglesia de San Francisco, cuyo frente color terracota llama la atención por sus líneas eclécticas. Muy cerca, el convento de San Bernardo asombra con su portal tallado por los indios y por la actividad silenciosa de las Carmelitas Descalzas que lo habitan.
Desde una imagen de la Virgen María que asoma desde un muro en una casa hasta el taxista que se persigna al pasar frente a una iglesia–, en Salta La Linda la cultura religiosa emana de cada rincón.
"La religión marca la identidad de esta provincia. La fiesta del Señor y la Virgen del Milagro, que se celebra el 15 de septiembre, plasma lo que es la cultura de la gente. Esta región pone un acento importante en la religión católica: es parte de su historia", expresa Bernardo Racedo Aragón, secretario de Turismo de la provincia.
Aunque el arzobispado de Salta no lo avala (según la Declaración sobre la cuestión del cerro, emitida el pasado 23 de junio), miles de personas llegan cada mes desde diferentes regiones del país y del mundo hasta el cerro 20 de Febrero. ¿El motivo? Rezarle a la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús, por intermedio de María Livia Galliano de Obeid, la mujer que, desde 1990, dice captar sus apariciones y mensajes. "Es una realidad. Los sábados se congregan más de 10.000 personas. Por año llegan unos 850.000 turistas a la provincia, 300.000 de los cuales lo hacen por la Virgen del Cerro. Más del 20% del turismo es movilizado por la religión católica, por un acto de fe", asegura Racedo Aragón, y señala que desde su función intenta brindar la mayor cantidad de soportes informativos para las personas que arriban.
Tal es la relevancia del movimiento de gente impulsado por la fe que hace unos meses Laura Cánepa, directora de Relaciones Públicas para América latina de Starwood Hotels & Resorts Worldwide, pidió asesoramiento al padre Guillermo Marcó, vocero del Arzobispado de Buenos Aires, y luego desarrolló una propuesta: integrar el aspecto religioso con el turismo tradicional destinado a difundir la belleza y la cultura de esta provincia. "La diferencia está relacionada con la experiencia, más allá del producto", aclara Cánepa. Con tarifas especiales de transporte en empresas como Andes Líneas Aéreas, y alojamiento en el Sheraton Salta Hotel, la iniciativa incluye peregrinaciones, recorridos por iglesias emblemáticas y la posibilidad de disfrutar de los vinos de la región con un sentido más profundo.
"Se trata de la búsqueda de lo espiritual dentro del turismo. El concepto que se utiliza en el mundo, en lugares como Israel, es la peregrinación y no tanto el turismo religioso. El peregrino no es sólo el que se traslada, sino el que lo hace para vivir una experiencia religiosa", destaca el padre Marcó.
Desde lo alto
En el camino hacia la cima del 20 de Febrero algunos llevan fotos de parientes; otros están enfermos o son muy ancianos. Todos desean, ilusionados, vivir una experiencia de fe. Con notable organización, los reciben numerosos voluntarios, Servidores de la Virgen, que llevan un pañuelo azul atado al cuello. Una de ellas, Marta Garat, integrante de la familia que donó el cerro, asegura: "Aunque fui educada en el catolicismo, hacía 16 años que estaba lejos de Dios. Me acerqué en 2001 con mi hija porque me insistieron. Fumaba dos paquetes de cigarrillos por día y ascendí, con la señora María Livia, como si alguien me subiera sin esfuerzo. Ella me dijo que lo que sentía era el abrazo de la Madre a mi corazón. A mi hija le pasó lo mismo. Gradualmente, la Virgen me regaló muchas manifestaciones, como su perfume a rosas. Lo maravilloso es la conversión duradera que trae el cerro y la conducción a los sacramentos".
En la cima, dejando atrás la vista panorámica de la ciudad, los peregrinos visitan la ermita. Pero antes de entrar, más de uno se sorprende con un árbol de cuyas ramas cuelgan cientos de rosarios con peticiones. A un lado, Saracho –un hombre de unos 45 años– reza sentado en un escalón: "Estuve muy enfermo. Visité a la Virgen y fui perdiendo los dolores. Hoy vengo a agradecer; mucha gente recibe milagros y se olvida".
Sentada con su hija en la primera hilera de sillas, rodeando el escenario principal, Nancy Altamirano cuenta que vino desde Córdoba: "Mi hija tiene una enfermedad genética grave. Además de buscar ayuda espiritual, rezo para que se cure", se emociona.
A las 12, María Livia aparece y empieza el rezo del rosario. Luego, en fila, varias personas se le acercan mientras se escuchan los cantos de un coro. A medida que ella los toca, algunos peregrinos caen o se tambalean; algunos lloran, otros muestran tranquilidad.
"Durante el rosario, la Virgen aparece en cuerpo y alma. Cuando la señora María Livia toca a los fieles, se produce la oración de intercesión. Esto significa que la Inmaculada le ruega por la persona a Jesús, y él la abraza", explica Pilar Tanoira, que después de vivir una conversión religiosa vio recuperarse a uno de sus hijos (que sufre el extraño síndrome de Opitz-Frías) y ahora es una de las organizadoras de las peregrinaciones desde Buenos Aires.
Al descender, con estampas de la Virgen en la mano, muchos quieren dar su testimonio. "Vivo un momento de duelo. Recibí la oración de intercesión y estoy más tranquila. Siento la presencia de la Inmaculada", cuenta la entrerriana Delia Schaller y, junto con ella, la salteña Marta Abalos, agrega: "La primera vez vine para pedir fortaleza porque pasaba por una separación de pareja. Hoy sigo adelante con mis tres hijos; vine a agradecer".
Mientras baja del cerro acompañada por su marido, Raúl Sánchez, ambos de Mendoza, María expresa: "Además de sufrir por el fallecimiento de mi madre, entre otros asuntos familiares, tenía dolor de espalda, no dormía. Vine y se fueron yendo mis malestares. Converso más con mis hijos; soy otra persona, tengo más ganas de vivir".
En medio de una polvareda de tierra, Charles Donato Irala desciende en una camioneta 4x4 con un grupo de personas: "Vengo de Iguazú, una vez al mes, a pagar una deuda con la Virgen. Hace dos años tuve un derrame cerebral: perdí la voz y el control de la mano derecha. Me enteré de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús y vine con esperanza. Hoy recuperé el 98% de mi voz y puedo escribir. Los médicos decían que era irreversible; no pueden creer lo que pasó. Por eso, prometí comprar la camioneta y ayudar, trasladando a la gente".
Al tucumano Gustavo Sánchez lo apuran para continuar bajando a fieles en su vehículo, pero no se queja. Propietario de la empresa Aconquija, es servidor y presta todos los sábados, desde 2002, sus servicios en forma gratuita. "Gracias a Dios puedo ofrecerle a la Virgen lo poco que tengo: una camioneta, un ómnibus... nada. El sábado el placer es estar acá. Vengo con toda mi familia."
Aunque existe una gran cantidad de manifestaciones de religiosidad popular, en septiembre los salteños reviven una devoción centenaria: rezan una novena, y el día 15 unas 200 mil personas, desde zonas muy lejanas, hacen la procesión del Señor y la Virgen del Milagro, patronos de la provincia desde 1692, cuando protegieron a la capital de un terremoto. La celebración finaliza con la renovación del pacto de fe del pueblo, en la que se pide el amparo ante este tipo de catástrofes naturales.
"El gran caudal de gente que viene es de Salta", explica Racedo Aragón. Sin embargo, cada vez son más los turistas de otras provincias que se acercan para compartir esta devoción.
El valle Calchaquí
Entre cerros multicolores y formaciones rocosas de caprichoso contorno, por los caminos del valle las capillas coloniales de adobe con imaginería cuzqueña y grandes campanarios no pasan desapercibidas. En pueblos como Cachi las fiestas patronales se viven con todo el color. A unos kilómetros, en Molinos, puede apreciarse la arquitectura de su imponente iglesia.
"En los próximos días lanzaremos una guía de turismo religioso, junto con Librería San Pablo, en la que se detallan las iglesias salteñas y su historia. Además, contiene información sobre las celebraciones de fe más importantes de la región. El turista viene a buscar lo más auténtico, y es esto", expresa Racedo Aragón.
El sentido de un sabor
Según las Sagradas Escrituras, el vino, junto con el trigo y el aceite que produce la tierra santa, forma parte del alimento cotidiano y tiene la particularidad de regocijar el corazón del hombre. La cita refleja el valor religioso de esa bebida, consumida desde antaño por su intenso sabor. Tierra de viñedos y bodegas, Cafayate, en los Valles Calchaquíes, se presenta como una de las regiones del norte argentino que invitan al descanso y la meditación. Sede del Museo del Vino, en esta ciudad pueden degustarse cepas originales de la zona, como la torrontés. Porque, según dicen los lugareños, no sólo en los paisajes y en las iglesias reside la Salta más profunda. También en una copa de vino se puede encontrar el sentido de lo sagrado.
Más datos: www.turismosalta.gov.ar ; www.peregrinacionsalta.com.ar ; www.inmaculadamadre-salta.org
Agradecimientos: Andes Líneas Aéreas, Sheraton Salta Hotel y Patios de Cafayate Hotel & Spa
Turismo religioso
- "La persona que se traslada es un peregrino. Trasladarse no es sólo cambiar de lugar, sino incorporar otras realidades de paisajes, culturas, y encontrarse con personas diferentes, aunque hermanas. Se puede viajar para curiosear o para vivir otra realidad,lo que significa apertura, escucha y diálogo. Otros conceptos:el ocio, el silencio y la actitud contemplativa. Si viajar (en este caso religiosamente) es aprender, encontrar y responder, la experiencia nunca nos deja igual cuando es bien aprovechada", expresa monseñor Rubén O. Frassia, presidente de la Comisión Episcopal para las Migraciones y el Turismo.
- Horacio Burbridge, secretario nacional para la Pastoral de Turismo de la Conferencia Episcopal Argentina, en su libro Turismo y santuarios, una propuesta para la Argentina, cuenta que las primeras guías turísticas eran utilizadas en el siglo VII por peregrinos que iban a Tierra Santa y Roma. "Tenían datos, como las actuales: en la del Camino de Santiago de Compostela (s. XII) hay recomendaciones de alojamiento y gastronomía", describe.
- Santiago de Compostela, Roma, Tierra Santa, La Meca, los ríos de la India o santuarios europeos como los de Fátima y Lourdes son destinos con una creciente cantidad de visitantes. Un informe de la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas, de enero de este año, señala que el turismo religioso podría alcanzar cuotas de aceptación similares a las de sol y playa.
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