
SEMILLA BUCCIARELLI: ITINERANTE
El artista, ex bajista de Los Redondos, propone cuatro muestras rotativas que involucran buena parte de los trabajos de los últimos años
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No baila, pero todo es posible en la mente de este multifacético artista que comenzó a tocar al mismo tiempo que pintaba con su amigo del barrio. "Era muy chico, tengo un amigo que es el hijo de la artista Lola Freixas y con él empecé a dibujar, hacíamos historietas para vendérselas al vecino y con él también comencé a tocar. El hermano tenía un grupo, le usábamos los instrumentos a él y las pinturas a la madre."
Semilla Bucciarelli no para e idea nuevos proyectos mientras monta y desmonta en cuatro lugares distintos su muestra de pintura "Curiosidades diversas". Artista plástico, músico y bajista de los Redonditos de Ricota, ilustrador, realizador de animaciones y hasta confeso tatuador, Semilla bajó hace una semana su exposición en el Museo de Arte Moderno de Mendoza para exhibirla en Buenos Aires. La muestra está divida en cuatro disciplinas que se presentan en el Centro Cultural Recoleta, en la Universidad de Lanús, en la Universidad La Matanza y en la Quinta Trabucco, de Vicente López. Cambia semanalmente de lugar y eso posibilita que en cada espacio de arte se puedan ver durante un mes seguido dibujos, pinturas, telas acolchadas, performances con dibujos digitales y muñecos que representan la producción de sus últimos veinte años. Aunque aclara: "Si la obra sigue en casa, no paro nunca de trabajarla y de modificarla".
Sus trabajos parecerían definir personajes que se construyen y deconstruyen en cada milímetro del cuadro. Protagonistas en una ciudad que no logra contenerlos, y que se transforman a un ritmo frenético. "Mi pintura representa lo caótico, pero lo descubro ahí, cuando lo muestro. Comienzo con la mancha y surgen las formas, luego que cada uno le ponga su historia. Por eso no le pongo títulos", explica.
Actualmente, en el Centro Cultural Recoleta se exponen los dibujos realizados en tinta que el artista resuelve, en muchos casos, a la manera de collages, entre los que se pueden descubrir fragmentos de la tapa del disco de los Redonditos "Lobo suelto/Cordero atado"; en Vicente López, pinturas sobre tela y madera; en Lanús expone cartones pintados, y en La Matanza propone muñecos en cartapesta y telas acolchadas. "Es una técnica que hago con engrampadora. Trabajo con volúmenes, texturas y materiales, entelo una goma espuma, mancho la tela y cuando encuentro alguna imagen, en vez de remarcarla con negro la separo del fondo con la máquina."
Las obras suman más de ochenta y se presentan en diversos formatos. "Curioso diverso", como se autodefine, pinta tres telas, hace un dibujo o toma la guitarra. "Trabajo en silencio y si tengo ganas de música, me pongo a tocar", confiesa. En sus obras, los colores aparecen puros bajo varias capas de veladuras que forma con los fondos y las manchas.
Con una entrada de dos litros de leche larga vida, en cada espacio Bucciarelli presentará una performance que consiste en dibujar digitalmente en una pantalla y en tiempo real sobre músicos que tocan en vivo. Hizo animaciones por primera vez en 1998, en Racing, con los Redondos, y junto a Divididos, en el Gran Rex, en 2003. Siempre a las 20, hoy será el turno en La Matanza, junto a Marco Pussineri; mañana sábado, en Recoleta, con Fernando Kabusacki, y el domingo 17, con Claudia Puyó, en Trabucco.
Luego de la muestra piensa hacer teatro mediante animaciones: "Ya estoy proyectando una obra con esta técnica de dibujos digitales y quiero hacerlo con Andrea Prodan. La idea sería pintar en vivo la escenografía y los personajes mientras él actúa". También está en ciernes un proyecto musical: "Tengo ganas de tocar la guitarra y armar una banda donde los músicos toquen todos los instrumentos para intercambiar, grabar improvisaciones y samplearlas". Espera en dos años vivir en Córdoba para pintar y tocar con más tranquilidad y ya está en tratativas para exponer en algunos lugares de Europa.





