Sexo a diario: en los tiempos de las Dick pics

Crédito: Shutterstock
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7 de octubre de 2019  • 17:09

Deberíamos agradecerle a la farándula el constante entretenimiento de cabotaje que nos ofrece gratuitamente en estos tiempos en los que el 98% de las noticias son deprimentes. Entre tanta devaluación y presidentes fallidos no viene mal un break de chismes, peleas, jaula de locas y selfies de gente en cueros, como la que nos regaló un joven actor semanas atrás, haciendo gala de sus talentos en una pose digna de la Capilla Sixtina. Dijo la víctima en su argumento que le habían robado la foto del teléfono celular, algo gravísimo, sin dudas; pero solo el autor sabrá los entretelones del caso, y a quién iba dirigida la postal, pues un adulto pensante no hace ese tipo de fotos solo para "narcisear". ¿o sí?

Una encuesta reciente recuerda que muchas mujeres han recibido alguna vez en su vida imágenes de partes pudendas masculinas, la mayoría de hombres con lo que están flirteando en las redes sociales. En ese contexto erótico recibir una dick pic podría parecer algo "aceptable", pues en este mundo donde nadie quiere perder tiempo y donde lo único importante es la cantidad más no la calidad, ¿quién no quiere ver el producto antes de comprar? Lo cuestionable para el caso es recibirla sin haberlo pedido: pum, de repente entra un mensaje y resulta que ahí está. Así nomás y sin filtro. En un estudio de Pew Research Center sobre ciberacoso se afirmaba que el 53% de las mujeres de entre 18 y 29 años admiten haber recibido postales del tipo vía WhatsApp, algo que la plataforma se está ocupando de controlar.

Un artículo del diario El País cita otro ensayo publicado en The Journal Of Sex Research, titulado "I'll show you mine and you'll show me yours" (Te enseñaré lo mío y me enseñarás lo tuyo) en el que los autores intentan describir sin más la personalidad de quienes suelen prestarse a ese intercambio virtual de mercadería privada. Por lo que se desprende de la lectura, el emisor no pretende ofender al destinatario en cuestión; al contrario, entiende que el recurso es tácito, parte del juego al que cualquier persona se expone cuando se convierte en usuario de las aplicaciones de citas. Si bien el 82% de los consultados admitió que de esta forma busca encender la mecha de la interlocutora, dice el estudio, casi ninguno considera que es una conducta abusiva el enviarlas sin previo aviso, como si usar una aplicación fuera sinónimo de buscar sexo. En el mismo artículo destaca la labor de Kelsey Bressler, una diseñadora Web británica que trabaja en el desarrollo de un filtro capaz de interceptar el 95% de las imágenes de contenido sexual que lleguen por mensaje privado, algo que plataformas como Instagram y Twitter han logrado a medias.

Repasando otras desopilancias del firmamento encuentro la noticia de un video posteado en el Instagram de una conocida cantante vernácula que, a propósito de la polémica por un show en Córdoba, se preguntaba cómo podía ser que a esta altura del siglo el ser humano siguiera dándole tanta trascendencia a un culo, en ése caso, el suyo. Y parafraseándola, me pregunto,¿por qué asombrarse ante la visión reposada de un miembro viril, ahora que las mujeres reclamamos igualdades y mismo trato? En todo caso, si eso (una foto desnudos) es lo mejor que alguien tiene para ofrecer de si, allá quien lo crea suficiente.

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