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Lifestyle

Sparkling joy. 10 tendencias que renuevan la manera de tomar espumantes

Daniela Chueke Perles
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11 de noviembre de 2019  • 14:35

Alegría burbujeante. Algo así es como podría traducirse el "sparkling joy", término que usan tanto la gurú del orden Marie Kondo que lo toma por criterio para seleccionar las prendas que quedarán al momento de ordenar el vestidor, como los expertos sommeliers del mundo de las bebidas espirituosas.

Se trata de un matiz muy particular de la alegría, es un estado de efervescencia elegante que le da una chispa especial al estado de ánimo pero no llega a alterar la compostura. Es una especie de goce íntimo que solo puede ser reconocido en clave de complicidad y se revela siempre que hay un clima de celebración.

Tan refinado y sutil es ese regocijo que solo se alcanza con productos de muy buena calidad, de aromas armónicos y sabor que explota en el paladar sin amenazarlo. Como un buen perfume, sus cualidades solo se completan cuando entran en contacto con nuestros sentidos.

Crédito: Pixabay

El espumoso - la forma correcta de referirse al vino espumante, antiguamente llamado champán- es la bebida que siempre se asocia a los momentos trascendentes. El choque de copas llenas del elixir dorado y burbujeante es como un ritual al que nadie rechaza. Aun quienes no son afectos al espumoso, el gesto de alzar la copa y mirarse a los ojos, basta para contagiar felicidad.

Sepan, aquellos que todavía no le encontraron el gustito y también quienes sienten predilección por el espumoso, que en la actualidad, según Bodegas de Argentina, existen 170 productoras de espumosos (hace 10 años solo había 50).

Con nuevos bebedores y una oferta creciente, el universo de las burbujas argentinas se fue renovando al ritmo de la creatividad y la búsqueda de nuevas calidades y combinaciones posibles. Las claves del universo espumoso están aquí:

1. Burbujas añosas

El vino en general, y las burbujas en particular, buscan hoy su consolidación en el tiempo como un sello de calidad. Desde hace tres años la góndola de las burbujas ofrece vinos añejos. Con el añejamiento los espumantes ganan en complejidad. Con mayor tiempo sobre sus borras incorporan nuevas notas, principalmente de bollería: pan brioche, levaduras, frutas secas. Buenos ejemplos de estos ejemplares son el Rosell Boher 70 meses o el Cruzat Millesimé 2006, con 90 meses sobre borras, el último ícono de la marca.

2. Ice, ice, baby

El espumoso también se lleva bien con el hielo, cada vez más bodegas presentan etiquetas para beber con hielo y acompañar con diferentes garnishes, desde cáscaras de cítricos hasta hierbas como menta y albahaca. Algunos ejemplos: Freixenet Ice y Chandon Delicé.

3. Más allá del Chardonnay

En medio del reinado absoluto del Chardonnay y el Pinot Noir, asoman otras variedades blancas en la elaboración de espumantes. Con Torrontés, por ejemplo, el ya clásico Deseado es un ícono, mientras que en blend de Semillón aplica bien Délice, y con Sauvignon Blanc se luce Doña Paula Sauvage, uno de los más exóticos vino espumosos del país, por aromática y frescura. También están los que dejan de lado este clásico assemblage y apuestan a una solo variedad, como el recientemente lanzado Salentein Blanc de Blancs, 100% Chardonnay.

Crédito: Pixabay

4. Charmat Lungo

Existe el preconcepto de que el método Charmat, es decir, de fermentación en tanque, no sirve para lograr sofisticación. Pero sin dudas se trata de una falsa premisa. Lo demuestra el caso del Charmat Lungo, un proceso de toma de espuma por un año dentro del tanque, con resultados ideales de espuma y sabor levadural, sin perder lo aromas frescos de las variedades. Algunos excelentes ejemplos actuales de esta tendencias son el flamante Alyda Von Salentein, Familia Schroeder y La Flor Extra Brut.

5. Aperitivos burbujeantes

Con Aperif, Chandon inauguró la categoría de espumante bitter; se trata de un vino espumoso que combina Chardonnay, Pinot Noir y Semillón que aportan fineza aromática, elegancia en boca y buena acidez, al que se le agrega, a través del licor de expedición 100% natural, un macerado de naranjas de la variedad Valencia, provenientes de Entre Ríos. Además, se maceran por separado distintas especias de Madagascar, India, Centroamérica y Brasil que le dan mayor complejidad aromática y un amargor natural. Luego se realiza un assemblage entre el macerado de naranjas, los macerados de especias y el dosage, formando un licor de expedición único. Es ideal para beber con hielo como preludio a una comida. Este producto es ideal para que los consumidores de aperitivos se acerquen al mundo de las burbujas.

6. Ligeros y fáciles de beber

Con el boom del prosecco el mercado se dio cuenta de que el consumidor buscaba espumosos más refrescantes y ligeros, en definitiva, más fáciles de beber. Una de las novedades en este sentido, es el último lanzamiento de Mumm: Mumm Léger, que será presentado en Sparkling Nighs por primera vez. Se trata de un producto de menor graduación alcohólica -7,7%-, elaborado 100% con uva moscatel rosada.

7. Burbujas bien dulces

Si hay una tendencia que crece y no parece tener techo en materia de burbujas es el dulzor, ya que desde 2012 las ventas interanuales en la categoría aumentan a un ritmo del 9% interanual, según Nielsen. En 5 años se convirtió en la segunda categoría de consumo después del Extra Brut. Desde Chandon Délice, que acaba de cumplir siete años, a Norton Cosecha Tardía y Vivace, el azúcar parece no tener techo en el mercado, cuya situación de consumo va desde un aperitivo piletero a un cóctel, pasando por una copa para el brindis. Tanto que hoy representa la góndola que más ha crecido dentro del mundo de las burbujas y no hay un productor que no tenga su botella de dulces burbujas en su porfolio. Además de los ya mencionados, buenos ejemplos para degustar, son Capriccio, Deseado, Las Perdices Sweety, Navarro Correas Dulcet, La Linda Dulce y Roca Dulce Natural.

Crédito: Pixabay

8. Secos muy secos

Pese al avance de los dulces, los productores calificados de burbujas apuestan al Brute Nature, la categoría en la que ponen en juego su prestigio. Así, hoy se pueden conseguir vinos tensos y secos, de alta calidad. Son pocos, pero buenos y crecientes. ¿Cuáles probar? Salentein Brut Nature, Chandon Brut Nature, DV Catena Brut Nature y Mosquita Muerta Brut Nature, el reciente lanzamiento de Bodega Los Toneles.

De todo lo descorchado en Argentina en materia de burbujas, los Extra Brut representan 75 botellas cada cien. El consumidor argentino está enamorado de los extra brut, porque ofrecen el paladar más seco posible, con una cuota agradable de azúcar que los redondea (hasta ocho gramos por litro). Un buen ejemplo de este segmento es Cruzat Single Vineyard Finca La Dama Extra Brut, elegido por el crítico Tim Atkin como el Mejor Espumoso argentino de 2019. Otras etiquetas del segmento son Navarro Correas Extra Brut, Escorihuela Gascón Extra Brut, Nieto Senetiner Extra Brut y Ruca Malen Extra Brut.

9. Nueva coctelería

Entre los esfuerzos más interesante que hizo la industria del vino por renovar el consumo de espumosos, la apuesta por la coctelería representa una apuesta firme. No sólo porque en los últimos 5 años contrataron a diferentes bartenders para desarrollar recetas sofisticadas, sino porque las más simples efectivamente pegaron en el consumidor: hielo, piel de naranja y espumosos dulces; o bien hielo, aperitivos como Pimm's o Aperol y espumoso, le dieron un paradigma más veraniego de consumo.

10. Rosados con plena vigencia

Así como los vinos rosados cambiaron hacia estilos más ligeros y delicados, los espumosos rosé hicieron otro tanto en la misma línea: aparecieron colores piel de cebolla, algunos rosados coral y unos poco apenas subidos de tono. Pinot Noir y Malbec se convirtieron en las variedades claves para el touch de color, mientras que el resto suele ser aporte de Chardonnay. Imperdibles: Chandon Brut Nature Rosé, Rosell Boher Rosé y Cruzat Cuvée Rosé Extra Brut.

Crédito: Pixabay

Para catar: Sparkling Nights 2019

Durante 3 días, 25 de las bodegas más prestigiosas brindarán la posibilidad de degustar más de 200 variedades. Será una buena oportunidad para conocer las últimas tendencias y todas las novedades que ofrece el mercado de los vinos espumantes. La feria tendrá este año una nueva locación. La cita será en el majestuoso Palacio Paz (Avenida Santa Fe 750, CABA) del 13 al 15 de noviembre, entre las 18 y las 23 horas. La entrada cuesta $800, incluye una copa para la cata y se puede adquirir por Ticketek o 5327 7200.

La feria también contará con un espacio gastronómico, con propuestas de finger food,delicatessen, helados y patisserie.

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