Bloodsports es un tour de force a los tiempos dorados del brit-pop a fuerza de pop efervescente, ambigüedad de género y letras de supervivencia emocional. Los arabescos de guitarra en cámara lenta de Richard Oakes retoman la oscuridad andrógina de Dog Man Star (1994), mientras Brett Anderson adorna con falsetes vocales los estribillos épicos y almibarados de "Hit Me" y "Snowblind".