
Tiene 13 años, cursa una diplomatura universitaria y su emprendimiento gastronómico es un éxito viral
Manuel descubrió su pasión por la cocina cuando apenas tenía tres años y hoy se destaca en las redes sociales como Manu Chefcito
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Mientras muchos chicos de su edad recién comienzan a imaginar qué quieren hacer cuando sean grandes, Manuel Arcos Valcarcel ya encontró en la gastronomía una pasión que ocupa buena parte de sus días. Tiene 13 años, estudia, cocina, comparte sus preparaciones en las redes sociales y comenzó a desarrollar pequeños proyectos para financiar los utensilios que necesita para continuar aprendiendo.
En Instagram se lo conoce como @ChefcitoManu y su comunidad ya supera los 13 mil seguidores. Allí muestra platos, técnicas que aprende, promociona sus exclusivas cenas e incluso recientemente fue invitado a colaborar con distintos restaurantes porteños muy famosos.

La cocina apareció en su vida cuando era muy pequeño y casi como un juego. Manuel nació prematuro y durante sus primeros años sus padres advirtieron que necesitaba estimular la motricidad fina y la concentración. Cuando tenía tres años, su mamá, María Clara Buffa, comenzó a buscar actividades que pudieran ayudarlo. Primero llegaron las masas de plastilina y, poco después, una actividad cotidiana que terminaría despertando algo inesperado: cocinar juntos. “Era nuestra actividad juntos: amasar pastas, hacer galletitas. Y de ahí se apasionó desde muy, muy chiquito”, recordó su madre en diálogo con LA NACION.

Al advertir el interés de Manuel, sus padres comenzaron a buscar lugares donde pudiera aprender. Mientras iba al jardín de infantes, lo anotaron en diferentes talleres de cocina, pero rápidamente comprobaron que necesitaba una formación más avanzada. “Todo le quedaba muy chico. Entonces, no encontrábamos dónde podía aprender. A mí me daba mucho miedo el tema de que era muy pequeño para manejar el fuego, los cuchillos. Quería que alguien del rubro le enseñara a cocinar. Hace dos años conocimos a un chef que es especialista en sushi, que a él le encanta, y ahí le dio un curso a los 11 años. Este año logró que sea aceptado en la carrera de gastronomía del IGA en Vicente López”, explicó Clara.

El sueño de convertirse en una estrella Michelin
Con el paso de los años, cocinar dejó de significar únicamente reproducir recetas. Manuel comenzó a interesarse por la combinación de ingredientes, las técnicas y las posibilidades creativas que existen detrás de cada preparación. “Lo que más me gusta de cocinar es poder expresarme a través de la creatividad en un solo plato. Poder jugar con el contraste de las texturas, los sabores y las temperaturas es algo que me parece muy interesante y con lo que se puede experimentar mucho”, contó.
“También algo de lo que más me gusta es cuando una persona a la que le cociné me dice que le gusta una comida que hice yo, ya que me muestra que mi esfuerzo no fue en vano, sino que alguien está disfrutando ese trabajo de horas”, agregó.

Para el futuro, Manuel espera poder seguir sus estudios en el exterior y tener una gran carrera como chef. “Me gustaría ir a alguna institución importante, y después trabajar en distintos restaurantes para aprender de diferentes cocinas y chefs. Mi sueño más grande es algún día tener mi propio restaurante, pero sé que antes tengo muchísimo por aprender”, remarcó.
Mientras se prepara para esta aventura, el joven sabe que todo cuesta y es por eso que, con ayuda de sus padres, decidió comenzar a organizar cenas para que otras personas puedan conocer su talento y también recaudar dinero para costear la cantidad de utensilios que necesita para su trabajo. “La idea de abrir el Instagram surgió como una oportunidad que se nos ocurrió que podría ser buena para que la gente me conozca y poder ganar experiencia, ya sea cocinando en mi casa o colaborando con chefs o restaurantes”, señaló.



