
Tierras ancestrales de Iguazú

Posiblemente de todos los lugares distinguidos, imponentes y exuberantes que se encuentran en nuestro país, sin lugar a dudas y, si están de acuerdo conmigo, lógicamente, el más representativo es la Garganta del Diablo, la pieza más majestuosa de las Cataratas del Iguazú.Aquí uno puede codearse con una de las muestras más imponentes de la evolución del planeta que habitamos y darse cuenta de lo que significan estos increíbles accidentes geográficos.Estas aguas grandes han sido y siguen siendo tierras ancestrales de, entre muchos otros, las comunidades mbya-guaraníes que viven y han vivido en la zona, y que el adelantado conquistador español Alvar Nunez Cabeza de Vaca llamó Saltos de Santa María, son sobrecogedoras. Las miles de tonalidades de los diferentes colores, la frondosidad de su vegetación, su fauna, flora y el estruendo del agua. Todo esto y más. No había dudado ni un solo segundo cuando recibí la invitación a recorrer y disfrutar las Cataratas. Si bien he conocido diferentes saltos de agua alrededor del mundo, como el famoso Salto del Ángel en Venezuela o las cataratas del Niágara en la frontera entre los Estados Unidos y Canadá, entre tantos otros, no hay ningún enclave como este, único, que disfrutamos aquí en la Argentina.La verdad es que armé un bolso de lo más simple, ya que mucho no iba a necesitar, y escogí un libro de Horacio Quiroga, también sin dudarlo, para ponerme en línea y a tono con la mística de estas tierras.Ya sabía perfectamente lo que quería hacer. No era nada complicado ni sofisticado, más bien simple: quería sentir la fuerza de las aguas, ese torrente caudaloso desplazando hacia el quiebre del terreno y precipitándose de una manera violenta y sin fin. De esta manera me encontré in situ con una de las personas que más conoce de este lugar, quien sin perder un segundo y con una ordenada verborragia me impartió casi todos los conocimientos posibles sobre las cataratas, sus saltos, sus leyendas (que no son pocas) y su folclore.El recorrido hasta el mirador de la Garganta permite acercarse a escasos metros del salto más caudaloso de los 275 que integran las Cataratas. El itinerario comienza unos 1100 metros antes de la caída, cuando se desciende del tren ecológico. Allí comienza a disfrutarse el entorno que ofrecen el río y las pequeñas islas de selva.Cuando el río está bajo, las barandas de las pasarelas están levantadas y permiten la circulación de gente hasta el balcón. Cuando el río sube, se rebaten para permitir que el agua pase libremente, reduciendo la resistencia, posibilitando de ese modo que algún tronco en flotación pase por encima. Y si el nivel del río es muy alto, explican, la velocidad del flujo aumenta, y es entonces cuando las pasarelas se desprenden solas, para no comprometer la estructura de hormigónPero a cada dato fáctico y cada anécdota, mi mente le agregaba imágenes que iban creando a través de una serie de viñetas una particular historia.A veces una cosa es lo que imagina la mente y otra las que la vista produce. Por eso, y como conociendo mi propósito, mi anfitrión me invitó a acercarme... de verdad. Así, me vi embarcado en una especie de lancha o bote de generosa envergadura y enfilando hacia el lugar donde las aguas impactan una vez que caen por la Garganta. Con el rostro salpicado por el agua, el pelo empapado y una enorme sonrisa, sentí en mis oídos el estruendo generado por millones de litros de agua. Maravillado, levanté mi vista pensado cómo se había creado algo tan fantástico, tan enorme, tan lleno de vida. Y también pensaba que a veces no es necesario cruzar el mundo para encontrar algo que nos mueva y emocione tanto cuando lo tenemos tan, tan cerca.




