
Tras la identidad perdida
Es el cerebro de El Arranque, la agrupación de tango con mayor proyección en la actualidad. Además, coordina un proyecto para preservar la memoria del género
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Ignacio Varchausky demostró en poco tiempo que el tango hace rato dejó de ser cosa de grandes. Se atrevió a formar un quinteto junto al bandoneonista Camilo Ferrero, que viraría hacia la formación de típica, cuando glorias como Leopoldo Federico decían que el tango estaba muerto. La tozudez le dio la razón. Es contrabajista y cerebro de la orquesta típica El Arranque, una de las agrupaciones con mayor proyección de la actualidad.
Pasaron ocho años, dos cantores y tres discos. El último material de la orquesta se llama Clásicos y lo presentaron en 55 ciudades de Japón, en una gira de tres meses. Ahora llegan a La Trastienda (Balcarce 460), hoy, a las 23, para confirmar que ese fenómeno de autogestión -que tiene como fan número uno al trompetista Wynton Marsalis- está en plena expansión.
"Este es nuestro momento y por eso no vamos a tener invitados. Vamos a estar solitos. Queríamos presentar el material acá, ante nuestro público y en un ámbito más grande. Es un riesgo porque todo corre por nuestra cuenta. Siempre decimos que si nos va bien a nosotros también les va a ir un poco mejor al tango y a todos esos grupos que están trabajando con seriedad y calidad, más allá que si son jóvenes o no", dice Ignacio, con esa seriedad e ímpetu que pareció heredar de maestros como Pepe Libertella, del Sexteto Mayor.
Además de hacer música, Ignacio Varchausky aprendió el arte de combinar horarios. Inventarse horas donde no las hay. Ensayos con El Arranque, clases de contrabajo con el maestro Norberto Juez (que vive en Santa Fe) y la coordinación de la Orquesta Escuela Tango, dirigida por Emilio Balcarce. "Siempre trato de generar cosas para el tango como una forma de recuperar nuestra identidad, que hoy está algo perdida. Tenemos que mirar para atrás para saber quiénes somos y qué queremos ser en el futuro." No deja de pensar en proyectos que involucren al tango desde diferentes perspectivas. Y la Orquesta Escuela se transformó en el mejor ejemplo para preservar la memoria. Desde hace tres años convocan a jóvenes instrumentistas del tango para formarse en todos los estilos de las orquestas y con los grandes maestros del género: Marconi, Libertella, Federico, Julián Plaza, entre otros.
"Cuando empezamos era difícil encontrar material fotográfico, audiovisual o sonoro de un montón de orquestas muy importantes para la cultura popular. Por eso se me ocurrió este proyecto con la idea de tener una escuela donde los músicos jóvenes se pudieran formar y aprendan los diferentes estilos para que haya una continuidad en el género. Pero a pesar de que ya grabaron un disco, que tocaron en París y que está instalado como proyecto, hay que seguir defendiéndolo todos los años."
Se toma un cortado. Mira la escenografía del antiguo bar de Almagro que lo rodea y sonríe satisfecho. Ese aire de antaño le sienta bien. No sabe explicarlo. Quizá porque sus padres escuchaban tangos todo el día o por una identificación geográfica con Villa Crespo, barrio tanguero donde vivió en la adolescencia. "Tenía 17 años y con mi hermano Nicolás estábamos en una banda de rock llamada Muñeca Brava. Hacíamos rock pero ya había una cuestión tanguera por el lado de las letras. Yo recién empezaba a escuchar algunos discos y después me terminé entusiasmando más con el tango. Fue algo natural."
En su discoteca se mezclaban los discos de Deep Purple y Led Zeppelin con grabaciones de Carlos Di Sarli y El Caballero del Tango, Ignacio Corsini. "Creo que mi fanatismo por Corsini viene por mis abuelos, a los que no conocí, que lo admiraban mucho. No es que me hubiera gustado nacer en otra época. Aunque sí me hubiera gustado vivir algunas cosas de la década del cuarenta, cuando estaban tocando todos los grandes del tango", reconoce.
Su presente como productor-manager-músico y responsable del arte del CD de El Arranque es inmejorable. Con su grupo, fueron invitados a Nueva York para tocar en el Lincoln Center donde compartieron escenario con la orquesta que dirige Wynton Marsalis, y en los últimos años tocaron en más de 400 ciudades europeas.
Con apenas 26 años, Varchausky no para. Y en el planeta tango del joven músico no cabe la nostalgia: "Mi tiempo es hoy y está buenísimo participar de este momento, donde puedo aportar cosas a este resurgimiento del tango".
Ignacio Varchausky
- A los 17 años tenía una banda de rock bautizada Muñeca Brava. Ahora, a los 26, es uno de los mayores exponentes del nuevo tango argentino.
- Es el contrabajista y cerebro de la orquesta típica El Arranque y coordinador de la Orquesta Escuela Tango, que busca recuperar la identidad tanguera.
- Recién llegada de Japón, la agrupación, de la que también es mánager, presentará esta noche su último trabajo, Clásicos.






