
Un conjunto ágil, cálido y personal
Por Rosi Virginia Espina, Arquitecta
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Dormitorios eran los de antes: espacios con hogar, balcón, en los que se podía ubicar un sillón para leer. ¿A dónde fueron a parar esos metros cuadrados? La realidad actual es que no entra más que la cama, las mesitas de luz y la ropa en el típico placard. Si pensáramos en el tiempo que pasamos allí adentro... La mitad o un tercio de nuestra vida. Es el lugar del descanso y los sueños; debe ser realmente especial.
Lo ideal es que reciba el sol de la mañana; no hay nada más agradable que despertarse así. La luz artificial debe ser suave, para generar un clima de descanso.
La cama es la protagonista. Existen altas, bajas, con baldaquinos o respaldos, y hasta simples sommiers. Respecto de las mesas de luz, mi sugerencia es no quedarse con las alternativas clásicas. Hoy pueden estar incorporadas a la cama o armarse con algunas cajas de madera.
Los muebles con ruedas son altamente recomendables. Al cambiarlos de lugar, el espacio se renueva y torna más dinámico.
Cada cultura tiene sus costumbres a la hora de armar un dormitorio. Los orientales, por ejemplo, lo hacen siguiendo las bases del feng shui. Creo que cada espacio para dormir varía de acuerdo con las costumbres de sus habitantes. Seguramente no es lo más conveniente tener un televisor o una computadora en el cuarto, pero los únicos que pueden decidirlo son los que descansan en ese lugar.
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