Piedra libre para la astucia en este cuarto donde lo esencial se mantiene en el tiempo y lo cotidiano cambia constantemente
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Por Ana Markarian y Magalí Saberian
- “Aproveché el espacio de guardado vertical: una estantería –de líneas netas para que Oli la pueda seguir usando cuando crezca– cumple esa función. Los juguetes y libros que se usan con más frecuencia se ubicaron abajo”, dice Ingrid, dueña de casa y creadora de @organizationwiz
- “Darle un lugar a cada cosa (en cajas rotuladas, canastitos, latas con etiquetas) . Así es difícil que todo se descontrole. Además, trato de inculcarles a los chicos que ordenar es parte del juego, sin forzarlo: que lo incorporen como un hábito lindo, algo atractivo y no una obligación siniestra”.
- “Cada dos meses, aconsejo revisar juguetes y roperos. Y descartar lo que no se usa”.
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