
Un espacio íntimo
Nuevos circuitos guiados descubren los pasajes de Buenos Aires
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Buenos Aires es la otra calle, la que no pisé nunca; es el centro secreto de las manzanas, los patios últimos; es lo que las fachadas ocultan; es mi enemigo, si lo tengo; es la persona a quien le desagradan mis versos (a mí me desagradan también); es la modesta librería en la que acaso entramos y hemos olvidado; es esa racha de milonga silbada que no reconocemos y que nos toca; es lo que se ha perdido y lo que será; es lo ulterior; lo ajeno, lo lateral, el barrio que no es tuyo ni mío, lo que ignoramos y queremos." Así se refería a nuestra ciudad Jorge Luis Borges, gran caminante y conocedor de los rincones olvidados de Buenos Aires y acaso de los pasajes que, justamente, avanzan hacia ese centro secreto de las manzanas .
Según la definición del Diccionario de la Real Academia Española, un pasaje es un sitio o lugar donde se pasa. Paso público entre dos calles, algunas veces cubierto.
Sin embargo, en el imaginario colectivo de los porteños, el significado de pasaje es más amplio: esconde tiempo y leyendas; sugiere intimidad, pero es público; es casi un lugar mágico.
Así, al recorrer los pasajes de Buenos Aires se inaugura un circuito por la arquitectura, las costumbres y el sentir de otra época, pero también se promueve un viaje hacia las sensaciones que despierte en cada visitante un espacio tan extraño e inspirador como un pasaje.
Con el fin de redescubrir los diferentes ámbitos urbanos, el arquitecto de origen belga Guy Van Beeck creó el Atelier de Reconocimiento del Ambito Urbano (ARAU), que realizará durante este año distintos recorridos temáticos. Entre ellos, una visita por pasajes y cortadas que será guiada por la arquitecta María Marta Lupano, experta en la materia.
La distinción entre pasajes y cortadas responde a dos soluciones diferentes que en ningún caso se corresponden con el trazado en damero.
"Un pasaje siempre es planificado, es producto de un emprendimiento particular o de una empresa; en cambio, una cortada es espontánea, es el resultado de una traza antigua que se debe a distintas situaciones, como puede ser un arroyo, una parada de carretas o los límites de antiguas quintas", compara la arquitecta Lupano.
El itinerario propuesto por el ARAU incluye no sólo los pasajes integrados a barrios de acceso totalmente público, sino también -y principalmente- los pasajes situados dentro de conjuntos habitacionales, muchos de ellos privados y de circulación restringida.
Durante el recorrido, que dura tres horas, se visitan los pasajes más representativos, construidos entre 1880 y las primeras décadas de este siglo. Los que pensaban que un pasaje era eso y nada más, olvidan los pormenores de su clasificación. En cuanto a su diseño, los pasajes pueden tener, entre otras, la forma de L, U, ser pasantes (cuando atraviesan la manzana) o terminar en cul de sac (callejón sin salida). En lo que se refiere a su accesibilidad, los pasajes pueden ser peatonales, vehiculares y peatonales; privados de acceso restringido o de acceso libre.
Tal como lo observan los propios habitantes, la tranquilidad es una de las características fundamentales de vivir en un pasaje.
Sin embargo, serenidad y silencio son palabras que no se aplicarían a un barrio como Balvanera. Esta afirmación vale siempre y cuando no se vea la vida desde el pasaje Sarmiento.
Desde allí, un rectángulo de cielo se asoma entre las tejas mientras un vecino toca la flauta traversa, otro escribe en su computadora portátil y ninguno de los dos se acuerda del bramido de las avenidas cercanas.
El pasaje Sarmiento está situado en Rivadavia 2645/73 y como es pasante -de acceso restringido-, ingresa en las profundidades de la manzana y también tiene su dirección en Bartolomé Mitre 2646/74.
Si bien fue construido en 1893 por la Sociedad La Argentina, su aspecto actual se debe a una refacción de 1944, promovida por los hermanos Coton -entonces propietarios- que, como buenos sirios le pidieron al constructor que remodelara el pasaje con los elementos propios de un jardín árabe.
Arcos de medio punto, mayólicas con imágenes de toreros y bailes sevillanos, canteros tupidos de plantas y agua; agua que cae por la boca de un león azul y agua estancada: entrar en el pasaje Sarmiento es como asomarse a la bella Andalucía.
A pocas cuadras, en Rivadavia 2451, el pasaje Colombo es un ejemplo de una calle interior en forma de L.
Si bien fue construido por la compañía de seguros La Edificadora como parte de un proyecto inmobiliario, la empresa quebró y en 1890 un comerciante de apellido Colombo lo adquirió y le dio su nombre actual.
Es preciso franquear un gran portón de hierro para ingresar en el pasaje, de ornamentación sencilla, pero destacable. Al contrario de lo que muchos piensan cuando observan el portón, no es una pieza de antaño, sino de una incorporación reciente que respeta el estilo del conjunto.
Una amplia vereda de circulación conduce a los visitantes por las distintas viviendas -50 unidades adentro del pasaje y 30 afuera- muchas de las cuales todavía tienen en su puerta -y muy reluciente- un llamador de bronce en forma de mano.
Tanto el pasaje Sarmiento como el Colombo fueron incluidos dentro de las Areas de Protección Histórica (APH) para resguardar su futuro.
En su libro Buenos Aires, ciudad secreta, (editorial Sudamericana) Germinal Nogués cuenta que "de las 577 cortadas que integran el mapa de Buenos Aires, muchas no son más que simples calles que nacen y mueren en un centenar de metros", y recuerda la famosa cortada Carabelas "por la concurrencia a sus bodegones de noctámbulos de prestigio".
La mala vida es el rótulo del que se salvan sólo unas pocas cortadas: "Reñidero mistongo de curdas y cafañas, de viviyos de grupo y vivos de veras, la cortada es el último refugio de los cañas y la cueva obligada de las barras nocheras" (Carlos de la Púa).
Acaso por la intimidad categórica que generan, tanto cortadas como pasajes eran lugares en los que chorreó sangre y se robaron besos; un foco de la clandestinidad ciudadana que quedó impresa en las letras de tangos.
Uno de los más antiguos de Buenos Aires y el único en forma de U, el pasaje de la Piedad alberga 144 unidades habitacionales y muestra una escala monumental. La Piedad se construyó en la década final del siglo último; es peatonal, vehicular y hasta que concluyan el portón de hierro, de acceso libre.
Desde Bartolomé Mitre el pasaje penetra en la manzana y rápidamente la calle interior se pierde en la primera curva generando la expectativa del transeúnte que no puede vislumbrar qué hay más allá. Acaso gobernada por su Sherlock Holmes interior, la gente ingresa en el pasaje en el que, misteriosamente, los ruidos se aplacan.
"La mejor fachada, la más rica volumétricamente se puede ver sólo desde adentro. Una loggia y el trabado del revoque delinean el estilo italianizante de este segmento del pasaje", explica María Marta Lupano, que realizó una investigación especial sobre el pasaje de la Piedad.
Las farolas con su respectivos brazos forjados contribuyen a imprimirle al sitio un aire enrarecido, una pincelada ocre de tiempos lejanos.
"Al pasar la segunda curva se observa una insinuación de la corriente francesa en las claves antropomorfas de la ornamentación, las ménsulas muy trabajadas y las mansardas; este quiebre con estilo italianizante hace pensar en un largo proceso de construcción", destaca Lupano.
Una antigua placa sobre la esquina señala que por ahí salían los carruajes y, en el horizonte del pasaje, la iglesia de la Piedad tiene la palabra.
Porque está implícito en el nombre, un pasaje es un paso, hace referencia al tránsito, pero sin embargo, ¿quién va a entrar en una cortada si no tiene algo que hacer allí?
Acaso por esa razón un pasaje sea un espacio íntimo, recóndito y familiar; un recoveco en el corazón de la ciudad en donde la tranquilidad todavía es posible.
Una salvedad para los que habitan en ella: puede suceder que durante las visitas guiadas por los pasajes se genere en el ambiente un cierto caos, un desorden de voces y caminantes.
Que no panda el cúnico, se trata de ruidos pasajeros (valga la redundancia); luego de algunos minutos la deliciosa poética del pasaje quedará recompuesta.
Atelier de Reconocimiento del Ambito Urbano (ARAU). Los recorridos temáticos comienzan el sábado 17 de este mes con un circuito por el Art Nouveau en Buenos Aires. El precio es $ 16 si la visita es a pie. En el caso de los pasajes, se realiza en minibús y sale $ 20. Para informes sobre éste y otros recorridos comunicarse con el arquitecto Guy Van Beeck por el 4811-5684.
Paso a paso
El arquitecto Rolando Schere realizó un exhaustivo relevamiento de los pasajes de la ciudad que se publicó, el año último, en el libro Pasajes (editorial Colihue), uno de los pocos sobre la materia que existe en el país.
En él se destacan cuarenta pasajes de la ciudad de Buenos Aires, algunos de los cuales se transcriben a continuación para los que se atrevan a descubrirlos, paso a paso.
Pasaje Saste. 19 de Noviembre de 1899 Nº 1171.
Pasaje Giorello. Av. Brasil 970.
Pasaje Europa. Av. Montes de Oca 253.
Pasaje Santamarina. México 750 - Chacabuco 641.
Pasaje Belgrano. Bolívar 373.
Rue des Artisans. Arenales 1239 - Libertad 1240.
Pasaje Suizo. Vicente López 1661.
Pasajes América y La Estrella. Caseros 2745 y Catamarca 2249.
Pasaje Dr. R. Rivarola. Bartolomé Mitre al 1300 - Pte. Perón al 1300.
Pasaje de la Piedad. Bartolomé Mitre 1525/63.
Pasaje Colombo. Av. Rivadavia 2451 - Azcuénaga 34.
Pasaje Sarmiento. Av. Rivadavia 2645/73 - Bartolomé Mitre 2646/74.
Pasaje Victoria. Alsina 2311/43.
Pasaje Verdier. Deán Funes 573/93.
Pasaje sin nombre. Tte. Gral. Perón 3047.
Pasaje Pedro Laredo. Av. Díaz Vélez 3850 - Medrano 107.
Pasaje San Carlos. Q. Bocayuva 151.
Pasaje Los Alpes. Parral 149.
Pasajes Salala, Pescadores y Espejo . Av. Rivadavia al 6900 - Rivera Indarte -Pedernera - Ramón Falcón.
Pasaje Marcoatú. Bolivia 202.
Pasaje Valle. Argerich 565.
Pasaje Particular s/Nº. Av. Rivadavia 11.080.
Pasaje Sanguinetti. Venezuela 3532 - Maza 557.
Pasajes Julio Dantas y Guillermo Granville. Cuenca 2102 - Alvarez Jonte 3270.
Pasaje Norte. Ruggieri 2750.
Pasaje Roberto Arlt. Gurruchaga 1957/69.
Pasaje Costa. Medrano 1352.
Pasajes Dr. Bernardo Vélez y Dr. Marcelo Fitte. La Pampa al 2900.
Pasaje Gral. Paz. Ciudad de La Paz 561-Zapata 552.
Pasaje Ushuaia. 3 de Febrero 2856.
Villa Alvear (Palermo Viejo). Costa Rica, Thames, Cabrera y Gurruchaga.
Pasaje Butteler. Av. La Plata 2199 y Av. Cobo al 500.
Pasajes comerciales. Surgieron por la importancia que adquirió la Av. de Mayo como eje central. "De esta manera, los lotes más largos, perpendiculares a la traza de la nueva avenida, pasan a tener doble frente." Así, sus plantas bajas pasantes se techaron y fueron destinadas al uso comercial. Existen varios en la zona céntrica que merecen una visita atenta.
Pasaje Roverano. Av. de Mayo 560 - H. Yrigoyen 561.
Pasaje Urquiza Anchorena. Av. de Mayo 747/53 - Rivadavia 742/50.
Pasaje Barolo. Av. de Mayo 1370 - H. Yrigoyen 1373.
Pasaje Gral. Güemes. Florida 171 -San Martín 160.
Le Bon Marché Argentino (Galerías Pacífico). Florida 700 - Viamonte 500 - San Martín al 700 - Córdoba al 500.






