
Un mensaje para este comienzo de clases
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Para sintonizar con el siguiente texto imagínense que ustedes están por casarse, por ejemplo, ya vestidos para la ocasión, sentados en la cama mirándose en el espejo…y alguien desliza un sobre por debajo de la puerta.
Otro ejemplo: van rumbo a la sala de partos, el enfermero y la enfermera hacen doble turno porque alguien faltó o están a dos meses de jubilarse o se les venció la sensibilidad hace rato, lo que sea; el caso es que viene una contracción y ellos sueltan un: "Aguantate que no es para tanto…". Y, en ese momento, cual séptimo de caballería, aparece su mejor amiga o amigo y susurra: "Huyamos, tengo un plan perfecto, al bebé nos lo entregarán unos conocidos mediante otro sistema…".
O bien: un amigo deslizó un nota en su bolsillo y ustedes la encuentran camino a la casa de sus suegros, donde los espera la tribu completa para hacer el escáner ése que siempre da mal y uno no era lo que ellos esperaban (por cierto, en México así explican qué quiere decir "nuera": "nuera lo que quería para mi hijo").
Pueden imaginarse que están en el tren, camino al primer día de trabajo después de las vacaciones… y se encuentran una nota similar.
También en la cola de la embajada, cargando papeles y certificados que acreditan que no se nota que iremos a hacer todos los ahorros que podamos y regresar. Nerviosos por saber si nos darán la visa, nos encontramos un papelito que nos dejó alguien que nos quiere.
Tienen que salir a escena y saben que la sala está casi vacía... Abrieron un negocio nuevo y es el tercer mes que no venden nada... Están en una cola de avisos clasificados por un empleo... Antes de entrar a dar un examen por tercera vez…
En cualquier caso: encuentran que alguien que los conoce ha deslizado un texto con este espíritu entre sus cosas.
Así el humor puede servir para decir con afecto y empatía: "Sé cómo te sentís", que es una manera de recibir, de acompañar al otro, de que no se sienta solo en la experiencia. Que, muchas veces, es todo y lo más que podemos hacer.
Con ese espíritu cómplice, entonces, es que los invito a leer en voz alta esta carta a sus hijos, sus nietos, sus sobrinos
al hijo de su esposa,
a la hija de su novia,
al hijo de la hija de su esposo,
a la nieta de su ex-marido (pero que les agarró cariño y los visita a ustedes),
al hijo del novio de su hija (una muchacha que estaba casada de lo más bien, pero conoció a este chico,
que no es malo pero también estaba casado con familia,
y se separaron los dos y ahora están viviendo juntos
y hoy es domingo y los visitan).
En fin, a los chicos.
Queridos niños: déjenme que les pida una cosa. En estos días van a retomar la escuela. Todavía están a tiempo: ¡huyan! Escóndanse.
La escuela es de las experiencias más peligrosas del mundo. Vienen los terremotos, los huracanes, el viaje a las estrellas y después: ¡la escuela!
Hagamos un plan: escóndase en el armario de su cuarto, o debajo de la cama. Algún lugar en el que las personas con quienes ustedes vivan no piensen jamás en encontrarlos, por ejemplo ahora no se me ocurre; pero refúgiense ahí. Entonces por la mañana no los encontrarán y ustedes podrán escapar en libertad. Todavía están a tiempo, ¡huyan!
Conozco el caso de un niño que fue a la escuela y, sin siquiera que él mismo se diera cuenta, unos marcianos terribles habían reemplazado a los docentes y le chuparon el cerebro. Esto es científico, no se los digo por inventar solamente.
Y conozco el caso de una niña que, en su escuela, fueron los maestros los que reemplazaron a los marcianos.
¿Cómo distinguir si su escuela está en poder de unos marcianos que quieren invadir el planeta?
Es una tarea muy difícil. Tal vez ustedes van muy confiados, y no se percatan de que toda la escuela está llena de marcianos reemplazantes y así quedarán expuestos al más peligroso de los peligros.
Y si la escuela no hubiera sido invadida por extraterrestres, de todos modos es de los lugares más infinitamente peligrosos de todo el mundo. Se los digo científicamente, niños. Créanme.
Por qué creen que en casi ninguna escuela hay perros? porque los marcianos saben que los perros son los mejores amigos de las personas y-por-e-so-no-los-de-jan-en-trar. Así de clarito.
Y por qué creen que en casi ninguna escuela hay gatos? ¿Porque los gatos saben leer? No, los gatos no saben leer. ¿Los gatos saben escribir? Tampoco. Entonces debería haber, ¿y por qué no hay?
La respuesta es muy sencilla: porque los gatos saben oler el peligro, y los marcianos son peligrosos, por lo tanto los gatos huelen a los invasores extraterrestres y deciden que mejor no van, por eso.
Por qué este razonamiento no se le ocurrió a nadie antes? Es imposible que no se le haya ocurrido a alguien más. Seguro que sí se le ocurrió, y lo atacaron los marcianos reemplazantes de la escuela.
Niños, ¡háganme caso! La humanidad entera corre peligro. No es cierto que todos necesitan saber leer y escribir. ¿Nadie se dio cuenta de esa gran mentira? Bastaría con saber una cosa u otra y que siempre fuéramos de a dos. ¡Es evidente! Si ustedes saben leer, por ejemplo, y un amigo de ustedes sabe escribir… ¡ya está! No necesitan aprender las dos cosas. Ahora bien, ¿y por qué se imaginan ustedes que siempre nos dicen que hacen falta las dos cosas? Muy sencillo: porque los marcianos reemplazantes necesitan el doble de tiempo para chuparnos el cerebro. ¿Y por qué necesitan el doble de tiempo? Porque la máquina de chupar cerebros les anda lento, por-e-so, así de sencillo. Si les anduviera bien lo harían en mitad de tiempo. ¿Es que nadie se dio cuenta de esto antes?
Listo, ya avisé.
Pensar que estoy salvando a toda la humanidad y aquí nomás, tan tranquilo. Pero, el día de mañana, me van a hacer una estatua como con dos caballos, por lo menos.
Luis María Pescetti
www.luispescetti.com
Publicado en el blog www.luispescetti.com





