
Un músico sin fronteras
A ritmo de candombe beat, melodías pop y sonidos electrónicos, el uruguayo Jorge Drexler se despide de Frontera , el álbum con el que ingresó en el mercado argentino, hot y mañana, en la Trastienda
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Ni siquiera cumplió un año de edición y Frontera ya parecería ser historia. El álbum, que le posibilitó a Jorge Drexler darse a conocer en Buenos Aires, cosechó excelentes críticas y el unánime calificativo de artista revelación de 2000, aunque ya cargue sobre sus espaldas seis discos y una interesante trayectoria dividida entre Montevideo y Madrid.
Sumergido en una etapa creativa envidiable, Drexler ya prepara nuevo disco. "En realidad, podía seguir un tiempo más con Frontera -comenta el músico uruguayo-, pero de repente aparecieron unas canciones nuevas y surgió la posibilidad de entrar a grabar." Hoy y mañana, en La Trastienda, no sólo volverá a mostrar las canciones de su trabajo más aplaudido, sino también las de sus antecesores Vaivén y Llueve , también lanzados aquí el año último.
Radicado hace seis años en Madrid, más que sufrir el desarraigo se sostiene de él para potenciar su música. Como buen músico uruguayo, la tradición cultural de su país siempre forma parte de su equipaje. "La identidad uruguaya es una cosa muy nueva y sutil. Es un país chico, con una historia corta y que a pesar de que en los últimos 30 años se ha mantenido un color uruguayo en la música, una cosa es esto y otra muy distinta una identidad, que es un proceso bastante más extenso."
Para Drexler, la tradición uruguaya de pasarles la posta a los nuevos músicos es un aspecto para destacar. "Es una música que cuida su perfil a la vez que no se cierra en eso, que trata de integrar los nuevos estilos. Como toda música, es mucho más fuerte mientras más flexible es. No hay que tenerle miedo a la integración, al contrario, hay que tenerle miedo al museísmo , a un conservatorio, por ejemplo."
Respetar la sabiduría acumulada y tratar de volcarla en su obra, eso es lo que intentó Drexler en Frontera , definido por él mismo como el más uruguayo de sus discos. "En una sociedad donde manda el culto a la adolescencia, es importante rescatar a los viejos. Hay una serie de valores que sólo se da por acumulación y en ese sentido existe una transmisión cultural que sólo se da escuchando a la gente que estuvo antes que uno y se enfrentó con nuestras mismas disyuntivas." Cerca de Mateo y Zitarrosa, cerca de Pedro Guerra y Joaquín Sabina -su padrino musical en la Madre Patria-, el cantante le imprime a sus temas un color personal aún con mucha tela para cortar. Sonidos electrónicos, cuerdas de candombe, letras sugestivas y baladas de corte clásico integran su universo. Eso sí, nada de cantautor.
"Cuando me instalé en España ya tenía dos discos editados y nunca nadie me había llamado cantautor. Soy el autor y el cantante de mis canciones, pero Beck, Bjšrk y Yupanqui también y nunca nadie los llamó de ese modo. Y en España, el término te restringe. Quiere decir que vas con tu guitarra de pueblo en pueblo, cantando canciones muy sentidas, con un nexo social y una preocupación sociopolítica muy importante. En Uruguay, en cambio, el término sólo se asocia a su etimología."
Luego de los comentarios elogiosos de Sabina, fueron muchos los que en Montevideo se sumaron a escucharlo, como si necesitaran de la aprobación externa para distinguir a uno de los suyos. "Es que en Uruguay la sensación preponderante es que estamos lejos, no se sabe de qué, pero estamos lejos. Entonces, se tiene muy en cuenta la opinión de sitios lejanos porque es como la palabra de los mayores. Cuando alguien dice que tiene muy en cuenta la opinión de los españoles, está pensando en su abuelo asturiano, que de alguna manera transmite una escala de valores. También se tiene muy en cuenta la palabra de los generadores culturales. Se ve más televisión argentina que uruguaya, se compra más pasta de dientes brasileña y se sigue el modelo de consumo norteamericano: hay más shopping center que canchas de fútbol."
Jorge Drexler. Hoy y mañana, a las 23, en La Trastienda, Balcarce 460. Entrada: de $ 15 a 30. 4342-7650.





